Capitulo 5: Miradas que Queman.

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POV Kamil

Después de cenar, Jay nos llevó a Melany y a mí de regreso al penthouse. En todo el camino no dejé de pensar en sus palabras... y en esas pequeñas acciones que había hecho en el restaurante. Como cuando me besó la mano, tomándome desprevenida. Seguro quería que cayera en su juego juvenil... y lo logró.

No entiendo por qué soy tan débil con los sentimientos, cuando claramente le dije que no quería nada con él. Pero siempre hace algo para llamar mi atención.
Dejando eso atrás, mañana será un gran día. Tengo que enfocarme en lo que me espera en Corea del Sur.

Me acurruqué entre las suaves sábanas de mi cama, dejando de hablar con mi mente. Pensé que todo iría bien... sin ningún tipo de problema.

 sin ningún tipo de problema

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Al día siguiente

Kamil: 

Ya estaba en el avión. Sinceramente, estaba demasiado nerviosa por lo que me esperaba, pero confiaba en mí y en las habilidades que tengo desde pequeña.

Me puse un poco triste al saber que Jay no pudo venir en el mismo vuelo que nosotras. Me preguntaba qué me pasaba con él... por qué sentía nostalgia, por qué mi cuerpo ansiaba verlo.
Necesitaba desahogarme, pero si se lo contaba a Melany, saltaría con que estoy enamorada de Jay... y no es cierto.


Quizás siento algo de atracción física. No se puede negar que es guapo. Todo en él es perfecto... hasta la forma en que habla y se enoja.

¡Pero qué cosas estoy diciendo! No debería estar debatiendo esto en un avión.

Pasaron unas cuantas horas. Me dormí del cansancio y de tanto esperar. Me despertaron unos golpecitos en el hombro: era Melany.

—Ya llegamos —dijo, sonriente.

—¿Ya llegamos? ¡YA LLEGAMOS! —me incorporé, frotándome los ojos. Saqué mi lápiz labial y me arreglé el cabello con las manos. No quería parecer un fantasma, aunque ya me había maquillado antes.

—Siii, qué emoción —Melany sonrió ampliamente—. ¿Sabes dónde podemos localizar a Jay?

—No lo sé, lo voy a llamar —saqué mi teléfono, marqué su número... pero no respondía.

—Qué raro. Siempre te contesta. Seguro su avión no ha aterrizado aún... o tiene el teléfono apagado —dijo pensativa—. Pero no te preocupes, para el amor hay tiempo.

—No puede ser... y ahí vamos de nuevo —rodé los ojos—. No te voy a responder porque no quiero pelear.

—Ya lo estás haciendo —Melany rió bajito.

—Ash —me quejé.

El piloto anunció que ya podíamos bajar. Melany salió emocionada, casi la segunda en la fila. Maldije por lo bajo y la seguí, tropezando con varias personas.
Al bajar las escaleras, sentí la brisa de Corea del Sur. Sonreí al cumplir el sueño que tenía desde que era fan del K-pop... pero mi sonrisa se borró al ver a Jay hablando con un hombre.

Era joven, más alto que él, con ojos afilados como los de un león. Su mirada irradiaba determinación. Era la definición perfecta de un hombre perfecto.

—Kamil... ¡Kamil, despierta! —Melany chasqueó los dedos frente a mi cara.

—¿Qué? —pregunté, confundida.

Mi mundo aterrizó cuando Jay me hizo señas para que caminara hacia él.

—Kamil, te presento a nuestro socio: Nishimura Riki —dijo Jay, con una gran sonrisa. Y cómo no... con alguien así frente a ti. Brazos musculosos, lunares, labios carnosos.

¡Ya basta, Kamil!

—Un gusto, Kamil —sonreí y extendí mi mano.

—El gusto es mío. Ya no tengo que presentarme, ¿verdad? —tomó mi mano y la besó sin apartar su mirada de mis ojos. Su mirada empezaba a quemarme.

—Muy bien, creo que deberíamos irnos —Jay tomó mi mano y la entrelazó con la suya. Nishimura nos miró sorprendido.

—¿Son pareja? —señaló nuestras manos entrelazadas. Lo que él no sabía... es que me moría de ganas por besarlo.

—Ay, claro que n— —no pude terminar. Jay me interrumpió.

—Claro que sí. Tengo demasiada suerte de tener a una mujer tan auténtica como Kamil a mi lado —deslizó su mano por mi espalda baja, dejando su toque intacto—. ¿No es así, nena?

Me miró, esperando que siguiera el juego. No entendía nada. Miré a Melany. Ella solo sonrió con aprobación.

—Por supuesto. Yo también tengo mucha suerte de estar a tu lado —sonreí y miré a Jay, quien sonreía sinceramente... o eso creía.

Miré entre los dos. Algo raro pasaba. ¿Acaso ya se conocían desde hace tiempo?
Los dos se estaban matando con la mirada. Nishimura miraba a Jay con una expresión que decía: "No te preocupes, hermano. Ya gané esta batalla."

¿Qué estaba pasando aquí?

—Qué suertudos son los dos. Son la pareja perfecta —sonrió mostrando los dientes, pero esa sonrisa daba más miedo que felicidad—. Disfrútenlo... mientras puedan —susurró.

—¿Cómo dices? —pregunté, queriendo saber qué había dicho.

—Nada. Solo quiero informarles que esta noche habrá una velada por la unión de las empresas. Espero que no falten. Ustedes son los invitados principales.
Nos vemos en la noche, Park —palmeó el hombro de Jay y se acercó a mí para besar el dorso de mi mano... otra vez.

¡Joder, qué estaba provocando en mí!

—Nos vemos en la noche. Ya sabes dónde, Park —dijo, girándose para subir a un lujoso Mercedes Benz negro y alejarse del aeropuerto.

—¿Qué fue eso? —pregunté, notoriamente molesta.

—No te molestes, Kamil. Solo te cuidaba. Por cierto, gracias por seguirme el juego. Lo hiciste muy bien —me miró a los ojos.

—¿Así? ¿Y de qué se supone que me estabas cuidando? —apreté los dientes—. Ahora tenemos que fingir ser pareja solo por esta estupidez.

—Kamil, no te enojes —levantó su mano y acunó mi mejilla, acariciando mi labio inferior—. Con el tiempo te darás cuenta de que Nishimura no es alguien en quien puedas confiar.

Besó mi mejilla y se alejó hacia su auto.

Pero... ¿qué fue eso? ¿Y a qué se refería?

 ¿qué fue eso? ¿Y a qué se refería?

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©E.C🍀


Different Words » Nishimura RikiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora