Capitulo 8: Guerra de Labios.

11 2 5
                                        

Me alejé de él sintiendo sus manos en mi muslo.
—Es verdad lo que dice, pero así mismo como ustedes son casi hermanos, yo soy su pareja. ¿No cree que le debemos respeto? —lo miré esperando que entendiera la situación—. No quiero que se me vuelva a acercar nunca más y espero que no se vuelva a repetir porque si no...

—¿Si no qué? —me interrumpió, sujetando mi cintura y apretando su cuerpo contra el mío—. No puedes hacer nada conmigo, ¿es que no ves que estoy loco de amor por ti? Solo dame una oportunidad para demostrártelo —susurró acariciando mi labio inferior.

Miré sus ojos detalladamente... quería estar con él, la verdad lo deseaba a pesar de que no teníamos nada de conocernos. Pero el deseo, la tensión y la atracción que sentíamos eran fuertes. Y aun así, no podía, por más que lo quisiera.

Lo empujé y por fin pude apartarme, dejando que el aire volviera a mis pulmones.
—Ya basta, no soy un juguete para que me esté usando como se le dé la gana. Aléjese de mí, Nishimura, se lo advierto.

Lo señalé con mi dedo, ajusté el vestido, tomé mis cosas y salí del baño buscando a Jay. Quería irme de allí lo antes posible.


Niki

¡Maldición! Entre más me dice que me aleje, más quiero acercarme a ella. Esto no se va a quedar así, lo sé. Esa mujer me tiene a sus pies y ni siquiera se ha dado cuenta.

La vi salir del baño, ajusté mi corbata y peiné los mechones rebeldes de mi cabello. Regresé a la sala donde estaban todos y la vi agarrada del brazo del maldito de Jay. Tomé una copa y me acerqué a ellos.

—Dime, Park, ¿disfrutas la noche? —pregunté actuando como si nada hubiera pasado. Tomé un trago de mi copa, mirando a Kamil directamente a los ojos, sabiendo que la ponía nerviosa.

—¿Cómo no puedo disfrutar de esta noche, si tengo a la mujer más bella de esta velada a mi lado? —dijo Jay, besando mi mano. Mi sangre empezaba a hervir.

—Estoy de acuerdo con ello, no todos los días se ve una belleza tan exótica como ella —añadí, viendo cómo las mejillas de Kamil se sonrojaban. Claramente me estaba gustando este juego.

—¿Le estás coqueteando a mi mujer, Nishimura? —Jay me miró con ojos aniquiladores, expresando que había guerra otra vez. Pero lo que él no sabía es que Kamil muy pronto sabrá la verdad... y estará en mis brazos.

—¿Tú qué crees, Park? —dije, bebiendo el último trago de la copa—. Buenas noches.

Me giré para irme de allí, buscando a Jake por todos lados con la mirada. Al no encontrarlo, supe que de seguro estaría besuqueándose con alguna mujer.


¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


—¡No logro controlarme cuando veo sus malditos ojos puestos en ti, Kamil! ¿Es que no lo entiendes? —gritó Jay furioso. Habíamos llegado a su apartamento después de que Niki abandonara la sala. Decidimos irnos ya que no encontramos a Melany por ninguna parte.

Me quité los tacones, cansada de todo lo que había pasado en solo una noche y un par de horas. Miré a Jay con la mandíbula apretada, quitándose el saco y jalando la corbata con furia. Rodé los ojos y suspiré, acercándome a él.

—Puedes calmarte, Jay. Entre él y yo no pasó nada, te lo prometo. No tienes de qué preocuparte —mentí, sin entender por qué diablos lo hacía. Lo cierto era que no podía quitarme de la cabeza los labios suaves y salvajes de Niki sobre los míos.

—Eres muy mala mintiendo y eso lo sabes muy bien, Kamil —dijo con voz dura. El aire se volvió pesado cuando sentí que Jay jaló mi brazo con fuerza.

—No puedo mentirte una vez en la vida —dije sincera y frustrada—. No fue nada serio, ¿okey? Además...

Me callé antes de decir algo que no debía. Alcé la cabeza y lo miré.

—A otro hombre sí, pero a mí no —gruñó entre dientes, tan cerca de mis labios que podía sentir su respiración. Su agarre era demasiado fuerte, fruncí el ceño, pero ni siquiera lo notó. —Hasta aquí me llega el insoportable perfume de ese desgraciado.

Lo miré. Por primera vez en mi vida me sentía vulnerable delante de Jay... pero solo había sido un beso, no iba a llegar a mayores.

—¿En serio? —dije fingiendo sorpresa. Sentí que apretaba más su agarre en mi brazo. Me quejé y aflojó un poco. —¿No te gusta su olor o qué?

Alcé una ceja. Su mandíbula estaba a punto de explotar.

—Sabes muy bien que a este punto me estoy tomando en serio que eres mi novia —susurró conteniendo su ira—. No me gusta el olor de otro hombre en ti, y menos si es de ese imbécil hijo de papi. Porque si fuera por mí, ahora mismo te arrancaría ese vestido y te haría mía aquí y ahora.

Su mirada recorrió mi cuerpo con deseo, y esa mirada me estaba derritiendo.

—¿Y qué te detiene? —dije siguiéndole el juego, sabiendo lo que vendría después.

Jay no respondió. Atacó mis labios desesperadamente. Le correspondí, enredando mis manos en su cuello, mis dedos se hundieron en su cabello y lo hicieron soltar un gruñido. Sus manos bajaron hasta mi cintura, apretándola contra él. El deseo mutuo que compartíamos se desbordaba, ninguno se atrevía a frenarlo.

Seguíamos besándonos hasta que pegó mi cintura a su torso. Podía sentir su erección contra mi abdomen. Me sujetó de los muslos y me dejó caer sobre el sofá, como si me reclamara como suya. Nos separamos por falta de aire y lo miré.

—Mejor lo dejamos para después, estoy cansada —dije, queriendo apartarme de él. Pero cuando intenté bajarme del sofá, me sostuvo con fuerza, mirándome serio.

—¿Por qué ahora? No sabes lo que provocas, mujer —me respondió con voz gruesa y ronca. Mi piel se erizó.

—Jay, mejor no hablemos, ¿sí? —suspiré.

—No te logro entender. Primero me retas y me provocas con esto, y ahora quieres alejarte pensando que me voy a quedar parado viendo cómo te alejas —frunció el ceño—. ¿A qué estás jugando, eh?

Me quedé en silencio... no sabía lo que me pasaba. Solo lo miraba sin saber qué decir.

—Respóndeme —dijo con voz firme.

Quería responderle, pero hasta yo misma me quedaba pensando: ¿a qué estaba jugando? Primero Niki... y ahora Jay.


¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


©E.C🍀

Different Words » Nishimura RikiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora