CAPÍTULO SESENTA Y CINCO

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Febrero

El gimnasio de Saebom High estaba decorado con globos del color de la escuela. Las sillas de plástico crujían bajo el peso de cientos de estudiantes que, por última vez, vestían el uniforme gris con guindo. SeoJin estaba sentada en la tercera fila, con el diploma enrollado entre las manos y el corazón latiéndole tan fuerte que casi dolía.

JugYeong, a su lado, no paraba de llorar y reír al mismo tiempo. 

— ¡Lo logramos, SeoJin-ah! ¡Ya somos libres!.— SeoJin sonrió, pero la sonrisa no le llegó a los ojos, aunque estaba feliz algo no dejaba de pasar por su mente una y otra vez

Miró hacia el asiento vacío que había quedado en la fila de atrás, el lugar donde SuHo iba a sentarse. Nadie lo ocupó ya que era simbólico, el estudiante que se fue a mitad del ciclo pero que era el mejor estudiante que pudieron haber tenido

El director había insistido en aquello aunque era absurdo, SeoJin podría jurar que él lloro mas por SuHo que ella

Cuando llamaron su nombre, subió al escenario con paso firme. Su cara ya no tenía las cicatrices visibles que la habían atormentado durante años. Las operaciones habían hecho su trabajo pero aun así, sentía que todos la miraban con lástima tal vez ahora no era por las cucatrices y solo era porque SuHo la había dejado pero siendo muy fiel a ella solo hizo caso omiso a todo y bajo para unirse a los demás

SeoJun la estaba esperando al pie de las escaleras. Llevaba el uniforme perfectamente planchado y el cabello un poco más largo que de costumbre. Le extendió una mano y ella sonrió tomándola

— Felicidades, graduada.— Ella lo miro a los ojos y sintió algo raro en su pecho

— Gracias… graduado.— SeoJun no soltó sus dedos enseguida

— Serás una increíble diseñadora.— SeoJin sintió un pinchazo en su corazón y por un segundo pensó en si aquello se lo hubiera dicho SuHo

Pero no era SuHo, era SeoJin y debía entender eso de una vez

La ceremonia terminó con aplausos, fotos grupales y promesas de “nos vemos pronto” que todos sabían que eran medio mentira. SeoJin se tomó fotos con JugYeong, con SooAh, con su abuelo que había estado llorando toda la ceremonia. Su mamá solo envió un mensaje corto: “Buen trabajo” pero no esperaba más

Cuando el sol empezó a bajar, el grupo se dispersó. JugYeong se fue con su familia. SeoJun se quedó un rato más, caminando con ella hacia la salida.

— ¿Quieres que te lleve a casa?.— Preguntó metiendo las manos en los bolsillos del abrigo

SeoJin negó con la cabeza y mordió su labio inferior

— Hoy… quiero caminar sola. Necesito despejar mi mente y necesito ir a un lugar sola.— SeoJun la miró con esa intensidad tranquila que siempre tenía pero no insistió y solo asintió

— Está bien. Pero si necesitas algo, llámame. Aunque sea a las tres de la mañana.— Ella sonrió de verdad esta vez, pequeña pero real
 
—Lo haré, lo prometo.— Se despidieron con un abrazo corto. Cuando SeoJun se alejó, SeoJin se quedó parada un momento en la puerta de la escuela, sintiendo el frío de febrero colarse por el abrigo

Sabía adónde iba y también sabía que se iba a arrepentir

Porque se había prometido a sí misma que no lo haría más.

El teleférico subía lentamente. SeoJin iba sola en la cabina, mirando cómo Seúl se hacía más pequeña abajo. El viento movía las ramas desnudas de los árboles. Cuando llegó a la cima, el sol ya estaba tiñendo el cielo de naranja y rosa.

Caminó hasta el lugar de siempre: la banca desde donde se veía toda la ciudad, cerca de los candados del amor que miles de parejas habían dejado allí.

Se apoyó en el metal frío y sacó del bolsillo su celular abriendo su chat y viendo los mensajes que había enviado anteriormente

— Mentí.— Susurró al viento.— Dije que no vendría más… pero aquí estoy otra vez

Cerró los ojos y recordó la última llamada. Su voz ronca diciendo “Creo que debemos dejar de hablar”. El silencio después. Los dos minutos, los cinco, los diez… las tres horas que esperó hasta que se dió cuenta que todo había terminado

— ¿Por qué no volviste?.— Preguntó en voz baja, como si SuHo pudiera escucharla desde Estados Unidos.— Dijiste que no me olvidarías lo prometiste y no te importó

Las lágrimas empezaron a caer sin permiso. Se las limpió con rabia.

— Estoy cansada de esperarte, Lee SuHo. Estoy cansada de venir aquí como una idiota buscando tu fantasma.— Pero incluso mientras lo decía, sabía que era mentira, sabía que seguiría viniendo. Cada vez que el dolor se volviera demasiado grande, subiría a Namsan a buscarlo en el aire, en las luces de la ciudad, en el eco de su nombre.

Escuchó pasos detrás de ella. Se giró rápido, limpiándose la cara.

Era SeoJun.

Él se detuvo a unos metros, con las manos en los bolsillos y la mirada suave.

— Sabía que te encontraría aquí.— Dijo en voz baja.

SeoJin soltó una risa temblorosa y limpio sus lágrimas que seguían cayendo una tras otra

— ¿Me seguiste?.— Preguntó con la voz cortada

— Más o menos.— Se acercó despacio hasta quedar a su lado, mirando también la ciudad.— No quería que estuvieras sola hoy

Se quedaron en silencio un rato. El viento movía el cabello de SeoJin. SeoJun se sacó su bufanda y se la puso alrededor del cuello haciéndola suspirar

— Hace frío.— Murmuró

SeoJin tocó la tela nueva. Era gris, suave, con un olor familiar a colonia de SeoJun.

— Gracias…

Él no la miró. Siguió observando las luces que empezaban a encenderse abajo.

— SeoJin… sé que todavía piensas en él. No soy tonto. Pero también sé que estás intentando seguir adelante.— Hizo una pausa.– Y yo quiero estar ahí mientras lo haces. Sin presión. Solo… déjame estar.

Ella lo miró de perfil. El chico que siempre había estado al margen, el que la hacía reír cuando todo se ponía oscuro, el que nunca la había mirado como si fuera “la chica quemada” pero nunca lo vio como algo más porque SuHo siempre estuvo ahí con su perfecta cara y perfecta manera de hacerla sentir bien incluso en los peores momentos, pero ahora SuHo no estaba

¿Qué debía hacer?

— SeoJun…— Susurró.

Él giró la cabeza. Sus ojos se encontraron.

— Sé que no estás lista para nada serio ahora. Pero… ¿me dejarías intentarlo? Poco a poco. Sin promesas grandes. Solo… salir contigo

SeoJin sintió que el corazón se le apretaba. Pensó en SuHo. Pensó en las noches que había llorado sola. Pensó en cómo SeoJun nunca se había rendido, aunque siempre había sido el otro chico, ni siquiera la segunda opción

Bajó la mirada hacia la bufanda gris que ahora llevaba.

— Está bien.— Dijo al fin, la voz apenas audible.— Pero solo… despacio.

Una sonrisa pequeña y aliviada apareció en los labios de SeoJun.

— Despacio.— Repitió él.— Lo prometo.

Se quedaron allí un rato más, hombro con hombro, mirando cómo Seúl se iluminaba. El teléfono con el chat abierto seguía en su mano pero la bufanda de SeoJun le calentaba el cuello alejando todos los pensamientos que pasaban fugazmente

Al bajar del monte esa noche, SeoJin supo dos cosas:

Una: seguiría viniendo a Namsan y seguiría buscando a SuHo en el viento.

Dos: por primera vez en mucho tiempo, no se sentía completamente sola al hacerlo.

secrets // true beautyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora