CAPÍTULO SETENTA Y CINCO

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Los días se volvieron más cortos y fríos pero para SeoJin la rutina había adquirido un calor que la hacía sentir demasiado bien, entre clases en la universidad, horas en el taller y mensajes constantes de SeoJun encontraba pequeños espacios donde la vida se sentía ligera

Una tarde de mediados de diciembre el abuelo la llamó mientras estaba en casa de JugYeong

— ¿Vienes a cenar hoy?.— Ella sonrió porque toda esa semana se había estado quedando con la familia de su amiga y había abandonado al viejo sin querer

— Seguro le diré a JugYeong si quiere ir

— Sí y puedes decirle a SeoJun también— Ella sonrió

— Está bien le preguntaré aunque no creo que hoy esté ocupado

Le mandó el mensaje y SeoJun respondió casi al instante

SeoJun:

Claro que voy
¿Llevo algo? ¿Postre? ¿Mi guitarra?

Ella sonrió mirando el teléfono

Lleva la guitarra y a ti


Llegaron los tres juntos cuando ya estaba oscureciendo, SeoJin abrió la puerta y el abuelo los recibió con una sonrisa amplia y un abrazo fuerte para su nieta que no había visto en días

— ¿Cómo estás mi niña?.— Le besó la cabeza

— Estoy bien, lamento haberte olvidado esta semana.— Dijo ella y él negó con una sonrisa

— Está bien.— Miró a SeoJun.— Y el joven que siempre viene con cara de cansado pero feliz

SeoJun se inclinó respetuosamente

— Gracias por invitarme señor.— Él hombre sonrió y todos entraron

La cena fue sencilla pero cálida, sopa, kimchi, arroz y pescado a la plancha, se sentaron alrededor de la mesa pequeña y el viejo les contó anécdotas de cuando el papá de SeoJin y él iban de pesca

SeoJin escuchaba con una sonrisa nostálgica y de vez en cuando sentía la rodilla de SeoJun rozar la suya por debajo de la mesa, un roce suave e intencional, ella se lo devolvía y él sonreía sin mirarla concentrado en su plato

Después de cenar el abuelo insistió en que se quedaran un rato más

— Vamos SeoJun toca algo, mi nieta dice que cantas bien.— Él miró a SeoJin quien solo se encogió de hombros

SeoJun rio bajito pero sacó la guitarra del estuche, se sentó en el sofá viejo de la sala y SeoJin se acomodó en el piso con las piernas cruzadas y el cuaderno de bocetos abierto sobre las rodillas, el abuelo se instaló en su sillón favorito con una taza de té

Las primeras notas fueron suaves, una balada tranquila de las que estaba preparando para su pre debut, su voz llenó la sala cálida y un poco ronca por los entrenamientos

SeoJin dibujaba mientras escuchaba, el lápiz se movía solo, líneas fluidas de un abrigo oversized, detalles que disimulaban cicatrices, mangas que caían con elegancia, de vez en cuando levantaba la vista y encontraba los ojos de SeoJun fijos en ella, él sonreía sin dejar de cantar y ella sentía que el corazón se le aceleraba un poco

Cuando terminó el abuelo aplaudió despacio

— Suena bonito muchacho, tienes talento, cuida esa voz.— SeoJun sonrió ampliamente

— Gracias señor.— SeoJin sonrió al ver que realmente se llevaban bien

Pasó un rato entre conversaciones y canciones hasta que el viejo se levantó bostezando

secrets // true beautyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora