CAPITULO SESENTA Y OCHO

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SeoJun no le dijo a dónde irían de nuevo y eso la irritaba pero también la hacía sonreir como indiota, él le pidió que usara ropa cómoda y que confiara en él pero ella estuvo todo el tiempo preguntando y pidiendo explicaciones

- ¿Te vas a quejar toda la cita o solo al principio?.- Preguntó él cuando ella subió a su moto aún algo irritada por el misterio

- Si terminamos en algún lugar raro, te hago caminar de regreso a casa.- Contestó SeoJin subiéndose detrás de él sujetándolo con firmeza

Aún no se acostumbraba a esa cercanía, pero tampoco huía de ella, sentía que con él salía una versión más libre de sí misma, más nueva pero no sabía si de verdad le gustaba o solo lo hacía para no pensar en otra cosa

O en alguien más

Tomaron carretera dejando atrás la ciudad, los cafés y las luces intermitentes de los semáforos

Era tarde casi las 7:30 de la noche cuando comenzaron a subir por una colina cercana a las afueras de Seúl. SeoJin se dio cuenta de que el aire era más limpio ahí, más fresco, más lleno de silencio. Al final del camino, SeoJun se detuvo frente a un pequeño mirador, donde solo se escuchaban grillos y el viento moviendo las ramas.

- ¿Qué es esto?.- Preguntó SeoJin, bajándose de la moto.

- Una promesa de paz.- Ella lo miro con la ceja alzada.- Y de algo bonito que mirar

Había una manta sobre el pasto, termos con chocolate caliente, y una linterna apuntando hacia un cielo que comenzaba a despejarse. Algunas estrellas ya brillaban.

- ¿Trajiste todo esto tú solo?.- Preguntó sorprendida.

- Aish, no es tan difícil comprar cosas y subirlas antes de la cita... aunque sí casi muero cargando eso, espero que lo valores.- Bromeó SeoJun, señalando el termo como si fuera un triunfo

Ella se sentó sobre la manta, mirando el cielo oscuro. Su respiración aún tenía ese tono silencioso contenido, SeoJun se sentó a su lado no demasiado cerca, pero tampoco tan lejos haciéndola sentir segura

- ¿Y ahora qué hacemos? ¿Miramos el cielo y esperamos inspiración?.- Preguntó SeoJin con una sonrisa leve

- Te traje algo.- Ella lo miro

SeoJun sacó de su mochila una pequeña linterna proyectora. Cuando la encendió, dibujó constelaciones en la manta, eran recortes de figuras infantiles, como si alguien hubiera intentado recrear el universo con papel y tijeras

-¿Qué es esto?.- Preguntó mientras una sonrisa se formaba en su cara

- Las constelaciones de SeoJun.- Dijo riendo.- Mira esta es la constelación del "chico que quiere que lo dejen entrar a un corazón herido"

- ¿Esa no se llama Andrómeda?.- Preguntó mirándolo y él solo hizo una mueca

- Esa es su prima lejana, esta se llama "Chico Idiota Esperanzado".- SeoJin mordió su labio reteniendo su sonrisa

- Ridículo.- Susurro pero él la escuchó

Ambos rieron y por unos minutos el silencio se volvió cómodo. El tipo de silencio que no necesitaba explicación y que no presionaba

- ¿Puedo decir algo sin que me cortes la cabeza?.- Ella lo miro interrogante

- Depende ¿Es una declaración de amor cursi?.- Preguntó mirando los labios del pelinegro el cual sonrió

- No...- Dijo suspirando.- Bueno, tal vez.- SeoJin rodó los ojos.- Pero no de esas de novela, quiero decir que, desde que empezamos a vernos no he dejado de pensar en cómo sonreíste la primera vez que me dejaste tomarte de la mano y que cuando estamos así, tú y yo, como ahora... siento que respiro diferente

SeoJin no respondió de inmediato y solo cerró los ojos por unos segundos. El frío le rozaba las mejillas, pero por dentro... no era frío lo que sentía, sentía calor y era algo suave que nacía con lentitud

- A veces... aún pienso en él.- Dijo con voz quebrada mirando hacia un lado

- Lo sé.- Ella lo miro.- Y está bien por mi

Eso la sorprendió, sabía que muchos habrían sentido celos, o habrían querido competir con un fantasma, pero SeoJun simplemente lo aceptaba. Era parte del encanto con él: no necesitaba ganarle a nadie, solo quería ser alguien nuevo para ella

- No sé si estoy lista para algo más que esto.- Añadió con miedo

- Y no te estoy pidiendo más que esto.- Se miraron a los ojos.- Quiero estar así SeoJin, compartir el cielo, risas, abrazos, silencios cómodos, eso me parece un privilegio

Hubo un silencio largo pero no incómodo ni tenso lo cual la hizo sonreir sintiendo sus ojos picar

- ¿Qué pasa si después de todo esto aún no estoy segura?.- Preguntó y SeoJun solo respiro hondo

- Entonces será un honor ser el chico que te acompañó un rato mientras buscabas tu propio ritmo.- Ella suspiro pesadamente y cerró sus ojos

- No seas lindo SeoJun haces mas difíciles las cosas.- Él sonrió y acarició su cabeza despeinandola un poco

- Sabes que estoy aquí listo para que me elijas, SeoJin.- Ella lo miro.- Estoy aquí para demostrarte que no estás sola aunque decidas seguir sin mí o conmigo

Esa respuesta, honesta y limpia la desarmó por dentro, estaba tan acostumbrada a cargar con todo, a esconder su dolor, a no mostrarse vulnerable... que oír a alguien decirle eso con tanta calma y sin ninguna presión era casi una revolución

- ¿Tú... no tienes miedo de enamorarte de alguien que aún ama a otro?.- Susurró ella.

- Ya lo hice y lo acepte.- Dijo sincero.- Estoy enamorado de ti desde que te conocí pero acepte que estabas con otro, sé que tal vez esto no funcione, pero si solo tengo este momento contigo... lo aceptaré

Los ojos de SeoJin se llenaron de lágrimas, pero no por tristeza, era una mezcla compleja: alivio, culpa y ternura

- Me haces sentir tan en paz que me da miedo.- Él sonrió sonrojado y se acercó a ella

- No tengas miedo.- Susurro y ella lo miro a los ojos.- Solo quédate el tiempo que quieras

Y entonces sin que hiciera falta una señal o una palabra, ella se inclinó, no fue un beso apasionado ni desesperado. Fue un roce suave, una pregunta hecha con los labios, una respuesta silenciosa

Cuando se separaron SeoJin no dijo nada y solo apoyó su cabeza en su hombro cerrando los ojos.

No necesitaban definir lo que eran, solo sabían que por primera vez en mucho tiempo el cielo se veía menos lejano

Pasaron así más de una hora hablando a ratos y quedandoen silencio otros, bebieron chocolate caliente mirando estrellas que apenas sabían nombrar causando risas de ambos, cuando regresaron a la ciudad el reloj marcaba la medianoche

- ¿Y bien?.- Preguntó SeoJun cuando ella bajó de la moto frente a su casa.- ¿Cuál fue la calificación de la tercera cita?

SeoJin se quedó pensativa unos segundos. Luego sin mirarlo directamente sonrió

- Nueve punto cinco.- Lo miro y él frunció el ceño

- ¿Qué faltó para el diez?

- Que aún tengo miedo.- Él asintió lentamente

- ¿Entonces... me das una respuesta? ¿O seguimos en el limbo?.- Ella miro sus manos y los ojos de ambos fueron directo al anillo que aún usaba

- No lo sé...- Él asintió.- Quiero pasar tiempo contigo y disfrutarlo pero... no sé si estoy lista para una etiqueta

- Nunca me gustaron las etiquetas.- Ella sonrió un poco

- Tengamos mas citas, no quiero salir con otra persona que no seas tu.- Él sonrió ampliamente y asintió

- Prometo no decepcionarte SeoJin.- Ella sonrió un poco

Y así bajo la luz parpadeante de la entrada, sin música de fondo ni escenas de película, SeoJin eligió abrir su corazón otra vez aunque no lo diría en voz alta

Aún

secrets // true beautyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora