Capitulo 27

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Dentro, New cerró los ojos, agotado. Con el niño aún abrazado a su pecho, sintió cómo el sueño lo vencía lentamente. Entre la confusión y el dolor, una sola verdad se filtró en su mente, tan frágil que apenas se atrevió a pensarla:

Si este niño no fuera mío... ¿por qué duele tanto la idea de perderlo?

Las lágrimas silenciosas de New se perdieron en el cabello de Lían.
El silencio parecía envolverlos... hasta que un golpe seco contra la ventana quebró la calma.

El niño se estremeció y, de pronto, comenzó a agitarse entre sueños.

—¡No! ¡Suéltenme! —gritó con la voz entrecortada—. ¡Papi... papi, ayúdame!

New lo tomó por los hombros, alarmado.
—¡Lían, despierta! Tranquilo, estás conmigo...

Pero el pequeño, con el rostro bañado en lágrimas, no parecía escucharlo. Sus palabras se atropellaban como si reviviera cada segundo.

—Corrí... corrí como dijiste —sollozó, con el cuerpo temblando—. Después... te vi, papi... te vi cuando también te agarraron... pero no me dejaste regresar contigo...

New se quedó helado. Sintió que la sangre le abandonaba el cuerpo.
—¿Qué... qué dijiste...?

El niño abrió los ojos de golpe, asustado, buscando desesperadamente el rostro de New.
—¡Te arrastraron lejos de mí! —gritó con un hilo de voz—. Y yo... yo no pude hacer nada...

New lo estrechó contra su pecho, sin saber si quería protegerlo o protegerse de lo que acababa de escuchar.

En ese momento, la puerta se abrió de golpe. Zee entró sin avisar y rodeó a Lían con sus brazos, liberando discretamente sus feromonas calmantes. El niño, aún llorando, se relajó poco a poco contra él.

New lo observó sorprendido, frunciendo el ceño.
—¿Quién eres? ¿Por qué usas tus feromonas con él?

—Solo quiero tranquilizarlo. No es la primera vez que tiene pesadillas... y descubrí que conmigo las acepta —explicó Zee con suavidad.

New, aún tenso, replicó:
—Ya veo. Pero no respondiste a lo que realmente pregunté. ¿Quién eres? Siempre estás con Mew y Nat, pero no sé nada de ti... y entraste a mi cuarto sin permiso.

Zee bajó la mirada, consciente de lo invasivo que había sido.
—Tienes razón. Te debo una disculpa. Me preocupé demasiado por Lían... soy Zee, un amigo cercano.

—Ser un "amigo cercano" no te da derecho a estar aquí. Devuélveme a Lían y vete. Yo también puedo calmarlo con mis feromonas, no necesito que lo hagas tú.

New intentó liberar sus propias feromonas, pero por más que se esforzó, no ocurrió nada. Se quedó paralizado.
—¿Qué...? ¿Por qué no puedo...?

Zee lo miró en silencio por un momento, hasta que suspiró y se sentó a su lado.
—New... nadie más sabe esto, pero debes escucharlo. Un día sufriste un accidente y yo te llevé al médico. Cuando estaban por darte el alta, descubrieron que no tenías feromonas activas. Eso era peligroso. Al parecer, cuando tuviste a Lían, no tenías a tu alfa contigo... y tu parte omega se debilitó.

El mundo de New se tambaleó.
—Entonces... ¿no puedo...?

—No puedes usar feromonas, al menos no como antes —dijo Zee con un tono grave

New lo miró con desconfianza, confundido y dolido.
—¿Y dónde está el padre de Lían?

—No lo sé —respondió Zee, sincero, aunque con un dejo de melancolía—. Cuando te conocí ya estabas solo con Lían. Nunca mencionaste a su padre, y yo no quise presionarte. Pensé que algún día... cuando estuvieras listo, me lo dirías.

Hubo un silencio incómodo. Al final, Zee se levantó.
—Será mejor que descanses. Si necesitas algo... estaré cerca.

—Gracias por calmarlo. Y... perdón si fui grosero.

Zee sonrió débilmente.
—No te disculpes. Soy yo el que irrumpió aquí como un desconocido. Buenas noches, New.

Antes de salir, se detuvo al ver cómo New acariciaba el cabello de Lían con una sonrisa frágil en los labios, susurrando:
—Mi hijo...

A Zee esa escena le devolvió una chispa de esperanza.

—Descansen. —murmuró antes de cerrar la puerta tras de sí.

New acomodó a Lían en la cama y lo abrazó con fuerza. Poco a poco, ambos se calmaron, y por primera vez en mucho tiempo, New no sintió la necesidad de estar a la defensiva.

La mañana siguiente, New despertó primero. Se quedó observando a Lían dormir. Verlo tan pequeño e indefenso le provocó una sensación familiar, como si no fuera la primera vez que lo sostenía en sus brazos. Tal vez... tal vez aceptaría que sí era su hijo, aunque aún había demasiadas preguntas sin respuesta.

No pasó mucho hasta que el niño comenzó a moverse entre las sábanas. Medio dormido, murmuró:
—Papi...

—Hola —contestó New en voz baja, acariciando su rostro—. ¿Dormiste bien?

Lían sonrió débilmente. —Sí... porque dormí contigo. - Lían se acurrucó entre sus brazos, aún con los ojos entrecerrados.
—Papi... no me dejes, ¿sí?

New lo abrazó con fuerza, acariciando su cabello suave.
—No voy a dejarte... —susurró, sorprendiéndose a sí mismo con la naturalidad de esas palabras.

El niño sonrió, y en ese gesto inocente New sintió cómo algo en su pecho se aflojaba. Era un calor extraño, una ternura que lo desarmaba por completo. Como si, aunque no recordara nada, su cuerpo supiera muy bien lo que significaba tener a Lían en sus brazos.

Por unos segundos, New dejó de luchar contra sí mismo y se permitió disfrutar de esa calma.
Se inclinó y besó la frente del niño.
—Eres tan pequeño... y tan fuerte a la vez.

Lían lo miró con ojos brillantes.
—Soy fuerte porque tú eres mi papá.

Las palabras lo golpearon como una caricia y una daga al mismo tiempo. Su corazón respondió con un temblor que no pudo controlar. Era tierno, era real, pero también lo llenaba de miedo.

New lo recostó suavemente, cubriéndolo con las sábanas haciendo que Lían volviera a dormirse. Durante un instante, creyó que podría quedarse así, abrazando la ilusión de una vida tranquila.

Pero la calma no duró.

El recuerdo de las palabras de Zee la noche anterior volvió como un eco incómodo: "Cuando tuviste a Lían, no tenías a tu alfa a tu lado... tu parte omega se debilitó."

New apretó los puños, tratando de no perder la compostura.
¿Dónde está ese alfa? ¿Quién es? ¿Por qué me dejó solo en el momento más vulnerable de mi vida?

La idea lo quemaba. Si era verdad que había tenido un hijo como omega, alguien había estado allí en su pasado... y no estaba ahora.

Miró a Lían, dormido con expresión serena, y sintió una punzada en el pecho.
¿Qué clase de alfa deja atrás a su hijo?

Continuará...

Una disculpa ayer se me olvidó y hoy igual pero por un Tik Tok me acordé que debía actualizar JAJAJAJA 💗

No debemos de estar juntosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora