Estaba más sola que nunca, Thiago se había ido a su casa porque dejó a la Amelia sola.
Es distinto estar sola y sentirse sola, yo no lo estaba, pero definitivamente me sentía sola
Mi mamá no llegaba, en el liceo no me aceptaron, y llego esa pequeña sensación de hacerme daño.
Cinco meses, cinco meses sin hacerlo.
Quizás si lo hacía volvería a recaer, porque no importa si tienes 10 y estás en tu primera recaída, y tampoco importa si tienes 14 y las cicatrices están blancas, volverás a recaer de alguna forma u otra.
Nunca nadie supo la verdad de mi familia, nadie supo porque mi mamá no iba a reuniones, o como mi abuela mato mi autoestima cada vez más, asique solo tuve dos formas de desahogarme, los cortes y la escritura.
Asique las palabras, letras y fraces empezaron a fluir en una hoja, la tinta quedaba marcada en una hoja blanca, una hoja qué representaba tanto historia como trauma.
"Te perdone, dije que no importaba, pero en mi brazo sigue esa marca, se resolvió el problema, pero mi marca no se borro, estuve sola y las marcas seguían ahí, quizá de esa forma se va el dolor, porque eso duele menos que estar roto y sin corazón."
Quizás me base en el dolor de estos 5 meses, en la forma en que me trataron, en cómo mis amigas me ignoraron, pero las palabras solo salían con ese dolor acumulado.
Luego de un rato me dormí, nose en que momento me dormí, solo se que desperté al medio día, asique me fui a comprar una pizza al negocio.
-hola vecina- dije entrando con cara de sueño.
-hola cholita- contesto mi vecina sonriendo como siempre- con tarjeta?
-si tia- dije poniéndo mi clave en la maquina.
-Chao gracias.
-gracias igual tia- dije saliendo del negocio con mi pizza en la mano.
Estaba cansada, estresada y sola.
Si me voy a un colegio privado me verían como una tonta, tampoco me quiero ir a uno de esos, no como ella.
Quizá extraño a Mía, pero irme a un colegio privado no es opción.
Si me hacen bullying aquí, pero es mi último año, supongo que debo aprovechar.
-MILLA! Abre la puerta ahora!- grito mi mamá afuera de la casa, por lo cual me levante y fui a abrir.-gracias a dios estas bien mi amor, temí que estuvieras haciéndolo otra vez...
Sabía a que se refería con hacerlo otra vez, el año pasado me dio un ataque de ansiedad, me corte muy fuerte y la sangre no podía parar de salir, mi mamá me encontró tirada en mi pieza con las manos llenas de sangre, me llevó a la posta y me abrazo toda la noche mientras dormía.
-tranquila mami..- dije mientras mis ojos se volvían a cristalizar.
Mi mamá corrio a abrazarme fuertemente, sabía que no pasaba nada bueno, y sabía que había pasado.
-mi pequeña no quedaste?
-en ninguno mami- dije sollozando.
-mi pequeña lo vamos a superar, los resultados de lista de espera son en noviembre...
-y si no quedo en ninguno?.
-si vas a quedar mi niña..
Pasaron horas, y yo me había quedado dormida, cuando desperte estaba mi abuela en la casa.
Mi abuela se sentó en el sillon, con una expresión de desagrado en su cara. Mi mamá se acercó a ella y le dijo algo en voz baja, pero no pude adivinar que decían.
Me levanté de la cama y me acerqué a ellas, intentando parecer lo más normal posible. Aunque mi mamá estaba más que disgustada por ver a mi abuela en la casa
Mi abuela me miró de arriba abajo, y luego se volvió hacia mi mamá.
-¿Qué pasó?- preguntó, su voz llena de amargura.
-que te importa-dije yo enojada.
-La Millaray no fue aceptada en ningún liceo- respondió mi mamá, intentando sonar calmada.
Mi abuela resopló.
-No me sorprende. Esa niña nunca ha sido buena para nada, solo se la pasa jugando a la pelota.
Sentí un dolor en el pecho, como si me hubieran dado un golpe. Me di cuenta de que mi abuela no había cambiado. Seguía siendo la misma persona cruel y prejuiciosa que siempre había sido.
-vieja kulia- conteste enojada.
Me levanté y me fui a mi habitación, sin decir otra palabra. No quería escuchar más sus insultos y críticas. Me senté en la cama y comencé a llorar, sintiendo que todo mi mundo se estaba desmoronando.
Un rato después, escuché un golpe suave en la puerta. Era mi mamá.
-¿Puedo entrar?- preguntó, con una voz suave.
Asentí con la cabeza, y le dije que si, por lo cual ella se sentó a mi lado en la cama.
-lo siento, mi amor- dijo, abrazándome.
-No te preocupes, encontraremos una solución. Siempre hay una forma de salir adelante.
Me sentí un poco mejor, sabiendo que mi mamá estaba allí para mí. Pero la voz de mi abuela todavía resonaba en mi cabeza, recordándome que no era lo suficientemente buena.
Me pregunté si alguna vez podría escapar de la sombra de mi abuela y encontrar mi propio camino en el mundo, o si algún día estaría en los tres primeros lugares del curso.
Me levanté de mi cama y me acerqué a la ventana, mirando hacia afuera, El cielo estaba gris y nublado, apunto de largarse el agua, reflejando mi estado de ánimo. Mi mami se quedó en mi cama sentada
-sabes qué, hija- dijo-creo que deberíamos hablar con el psicólogo del colegio. Él te puede ayudar a manejar tus emociones, a encontrar una forma de superar esto, y que no recaigas en los cortes denuevo.
Asentí con la cabeza, sintiendo un poco de esperanza, y también calma. Quizás esto era lo que necesitaba, alguien que me ayudara a entender mis sentimientos y a encontrar una forma de seguir adelante sin recurrir a los daños y autolesiones.
-¿Y qué hay de la abuela?-pregunté, mi voz temblando un poco- va a pensar qué estoy loca
Mi mamá suspiró.
-No te preocupes por ella, mi amor. Yo me encargo de ella. Tú solo debes preocúparte por ti misma y por tu futuro.
Me sentí un poco mejor, sabiendo que mi mamá estaba allí para protegerme. Pero todavía había una parte de mí que se sentía asustada y sola.
De repente, mi teléfono sonó. Era Thiago.
-Hola, princesa- dijo, su voz cálida y reconfortante, que cada vez que la escuchaba me daba calma-¿Cómo estás?
Me sentí un nudo en la garganta, pero intenté sonar lo más normal posible.
-Estoy bien, Thiago- dije.-Solo un poco estresada por todo esto del liceo.
-Lo sé, mi amor- dijo- Pero no te preocupes, todo va a salir bien. Yo estaré aquí para ti, siempre.
Me sentí un poco mejor, sabiendo que Thiago estaba allí para mí. Y de repente, me di cuenta de que no estaba tan sola como lo pensaba. Tenía a mi mamá, a Thiago, y a mí misma. Y eso era todo lo que necesitaba para ser feliz.
-Gracias mi wachito- dije, mi voz llena de emoción- Te amo.
-Yo te amo más, princesa- respondió él, su voz llena de amor.- te puedo ir a ver.
-si claro, ven si quieres pero esta mi abuela.
-puedo meterme por tu ventana.
-leso esta mi mami en la pieza.
-perdón, y hola tía.
-saludos al Thiago- dijo mi mamá para luego salir de mi cuarto.
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Mi Wachito Flaite
Romancequien diría que un niño nuevo en tu vida puede ayudarte a curar tus heridas... Millaray nunca creyó en el amor....Thiago tenia la esperanza de encontrar al amor de su vida....ella tenía problemas..nunca encontro a alguien que le cure las heridas..ha...
