Yo realmente deseaba ser yo.
Creí ser yo.
Por un momento me sentí yo.
Pero el destino siempre me regresa a mi realidad.
Me duele.
No sé qué me duele exactamente.
Si ahí jamás hubo nada.
Él jamás me dio ilusiones.
Es que no había necesidad.
Yo solita me pintaba los pajaritos en el aire.
Cuánto deseaba ser yo.
Es que sí me veía ahí para el resto de mi vida.
Yo sí quería estar ahí.
¿Por qué siempre termina igual?
¿Por qué?
Yo solo quiero que me amen.
Mendigo amor a quienes ni siquiera me conocen.
Soy algo que me juré no volver a ser, y eso me genera tanto repudio.
Yo lo sabía.
Yo lo sabía.
Pero debo agradecer.
Porque este es un cierre.
Ahí simplemente no hay nada y nunca habrá.
Espero algún día dejar de desear ser especial para alguien.
Espero poder ser especial para mí.
Tengo que aprender a respetarme.
Porque si me respetara jamás me hubiera permitido caer tan bajo.
Caterin, por favor, ámate, te lo ruego.
Porque solo si tú me amas, tal vez al fin seamos felices.
Mientras sigas buscando afuera lo que debes darte tú misma, siempre terminará doliendo.
¡Entiéndelo!
Y suelta.
Ya suelta, basta de seguir soñando.
Él tiene a alguien, ¡entiéndelo!
Deja de sobrepensar.
Deja de rebuscar.
Respétate un poquito. Ámate. Amémonos.
Sé feliz contigo misma.
Déjalo.
Todo lo que sientes por él no es real, todo fue una construcción de tu mente.
Lo que te gusta es una construcción de tu mente.
Lo que te deslumbró tú lo creaste.
Ese espejismo no es real.
¡Entiéndelo!
Deja de soñar.
Despierta a la realidad.
Vive y deja de estar dormida.
