13. Meayoha

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Maratón Pt3.

La música llegaba hasta la orilla elevada del árbol raíz donde Neteyam estaba admirando el festival

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La música llegaba hasta la orilla elevada del árbol raíz donde Neteyam estaba admirando el festival.

Desde ahí, las luces bioluminiscentes parecían un río de estrellas en movimiento. Los jóvenes danzaban abajo, riendo, encontrándose.

Él observaba en silencio, con los brazos cruzados, sintiendo el peso familiar de ser el mayor, el ejemplo, el que debía mirar primero por los demás.

—Siempre tan lejos del centro —dijo una voz tranquila detrás de él.
Neteyam no se sobresaltó. Reconocería ese tono incluso entre los estruendos de la guerra.

—Y tú siempre apareciendo sin hacer ruido —respondió.

Ao’nung se sentó a su lado, mirando también hacia el festival.

—El ritual no exige estar en el círculo —añadió—. Eywa escucha incluso a los que miran desde lejos.

Neteyam dejó escapar una pequeña risa, breve, sonaba cansada.
—Asi que ya eres experto en el Meayoha.

—No, solo soy alguien que no quiere bailar frente a medio clan —replicó Ao’nung, ladeando la cabeza con una sonrisa leve.

Durante un momento, no hablaron. El ritmo de los tambores subía y bajaba como la respiración compartida de todos los Na'vi presentes.

Neteyam notó que ambos estaban siguiendo el mismo latir con los pies.
—Dicen que esta noche uno puede mostrarse como es —murmuró Neteyam—. Sin títulos. Sin expectativas.

Ao’nung lo miró de reojo.
—¿Y quién eres tú cuando no te están mirando?–

La pregunta quedó como duda entre ellos, más pesada que el silencio.

Neteyam tardó en responder.
—Alguien que algunas veces se cansa —dijo finalmente — Alguien que también quiere ser visto, no solo obedecido–

Ao’nung asintió lentamente, como si comprendiera más de lo que decía.
—Entonces quédate conmigo —propuso— No en el centro. Aquí. Es suficiente–

Desde el centro llegó un canto suave, un coro ancestral que hablaba de como la tsawla y el tsawke se encuentran solo por una noche y luego siguen su con su destino.

Ao’nung extendió una mano, como un gesto sencillo.

—No es una danza —aclar con una pequeña risa—Solo es seguir el latido–

Neteyam dudó apenas un segundo antes de aceptar.

Sus manos no se entrelazaron; simplemente se tocaron en sus palmas, un contacto firme pero respetuoso.

Cerraron los ojos. El mundo pareció reducirse al sonido de los tambores y su respiración compartida.

No había promesas, no había elección ritual ante el clan.

Solo eran ellos dos, en ese rincón del festival, lejos del centro y de las miradas, ambos sintieron lo mismo.

Que esa noche, Eywa los había unido, aunque fuera solo para recordar que no estaban solos, ellos mismos eran su mejor compañía.

Cuando la música comenzó a apagarse, separaron sus palmas sin palabras.

Y simplemente se quedaron ahí. En silencio, parecía que aun podían escuchar el latido del otro.

Con el eclipse en el punto más alto bendiciendo a esta pareja, por una noche.

Sin saber que Eywa planeaba más noches así para ellos.

Sin saber que Eywa planeaba más noches así para ellos

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Al fin regrese!!! Con un maratón un poco corto pero hecho con cariño.

Espero que les haya gustado 💙, estar subiendo otros capítulos esta semana. El principal que me urge subir es el de la conclusión de la segunda Ceremonia, osea cuando va por su ikran y ya sería totalmente un Omaticaya.

Y ya ustedes ya saben que pasa después de eso🤭.

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⏰ Última actualización: Dec 22, 2025 ⏰

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