Tanto tiempo ha pasado, Nevus; la incertidumbre ha cesado, la aceptación ha tocado mi puerta. El miedo a perderte se ha ido, perdiéndote. Ya no hay temor, no hay expectativas y no hay contacto.
Anhelarte me lo he prohibido, porque pensarte me debilita los sentidos, el cuerpo, la mente y la vida, lo que me hace pensar que el amor ha salido incólume de mis fallas y las tuyas. Yo no me salvé, tal vez tú tampoco, pero sí que él se ha salvado.
Y reside allí en un mundo paralelo donde no nos hemos podido encontrar, ¡bueno! Yo a ti. Porque por ti no puedo hablar, casi se me olvida.
La vida no se frena, los desafíos me siguen persiguiendo, como a Juana de Arco en la Guerra de los 100 años, pero literal con la guía divina; siempre me encuentro en el caos.
Tu vida es una incógnita que de vez en mes se me revela. ¡Ya me conoces! Mirar entre líneas, entre miradas, entre el silencio parecen habilidades que se me han otorgado, aunque no siempre las acepte como dotes, sino como golpes de realidad que por momentos no desearía conocer.
¿Esa tinta tuya era indeleble? ¿Por qué no me dijiste? Me hubiese permitido decidir si salir huyendo de tu amor o quedarme para siempre, inclusive sin ti.
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Tinta de Nevus
RomanceParte I Bendita tinta de nevus que pinta tu cuerpo, desde tu lado más sutil hasta el más perverso e intenso, parece un sistema cartesiano orientando la travesía de tu piel, en ese mapa que es tu cuerpo. Con un pincel los mismos dioses han dejado cae...
