Parte XI

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Esa tinta indeleble, impaciente, incesante y palpitante me dibuja borroso en mi mente tus nevus; y me hace pensar cómo sería la historia escrita desde tu mirada, desde tus escasos recuerdos y tu tan distinto punto de vista.

Intentaré narrar una escena desde tus entrañas (aunque ya sabemos que es mi imaginación jugando a ser tú; "qué peligro", seguro que me equivoco, no me juzgues).

Despiertas, inicias tu día entre el agotamiento del día anterior, acompañada pero sola, en ti, en tu mente y en tus deseos que incansable quisiste erradicar y no pudiste. Allí, alistándote, moviéndote hacia tus deberes, irritada un tanto de la monotonía de la que quisieras huir para siempre, entre sonrisas, salidas y ocupaciones, aparezco para entorpecer tu pensamiento (seguro se te arruga la cara o el corazón; eso quisiera verlo, "chiste").

¿Y qué con ella? A la que no pude ni darle nombre: pareja, ex, presente, pasado. ¡Nada! Solo su nombre me retumba la mente una vez más, desdoblándome de mi presente.

Mejor ni la pienso y salgo corriendo a distraerme de la que me dejó una marca en el pecho; la verdad, no vale la pena desgastarse por ello. ¡Qué tanto! ¡Nada que ver!

Una lucha entre lo que tu razón sin duda quisiera borrar y tu corazón no haber sentido. Pero allí estoy como un fantasma que por ratos en tu soledad te acompaña, con la autenticidad de una canción escrita y entonada, de los largos textos que describían complejos sentimientos cada que mi voz parecía enmudecerse con tu mirada, con la complicidad, la química, la intensidad, la ternura y las incontables primeras veces de cosas tan tontas y únicas a la vez.


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⏰ Última actualización: 4 days ago ⏰

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