Capítulo 34.

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El baile de fin de curso al fin había llegado. El recuerdo me engulló una mañana después responder la llamada de una Leila emocionada que hablaba sin parar sobre su vestido y maquillaje. Lo cierto es que ya había planeado que vestido llevaria, uno largo azul que dejara claro que no me había vuelto loca por el asunto, pero que tampoco había dejado de lado la situación.

Aquella mañana seguí mi rutina como lo había estado haciendo durante la última semana. Las pesadillas habían cesado y con ello, al fin había podido descansar como era adecuado o si es que se le podía llamar de aquella manera; lo que si rescataba era la tranquilidad que había habido las últimas semanas. Ni una sola muerte o desaparición, otra vez Rushville parecía ser el lugar en el que la gente no tiene memoria y otra vez, yo era quien recordaba a todas las víctimas.

Suspiré mientras dejaba el plato en el centro de la mesa. Mamá caminaba de un lado a otro hablando a gritos porque no encontraba su cámara para lograr fotografiarme más tarde. Supongo que el tema del baile de graduación la tenía más estresada que a mi y eso sin duda era algo inquietante. Holly y yo teníamos que aguantarnos sus regañinas sin sentido.

—Mamá, ¿puedes parar por favor?— me crucé de brazos y negué lentamente suspirando una y otra vez por lo exasperante que resultaba la situación. No quería ni pensar en como sería al caer la noche y por fin me viera con el atuendo que la volvía loca justo ahora. — Estas asustando a Holly y si sigues así papá saldrá de su tumba y nos asustará a todas.

Me levanté de la mesa y dejé mi plato en el lavabo dispuesta a irme de ahí. Mis palabras no habían hecho ningún efecto en mi madre, más bien parecía haber desatado una tormenta peor y no estaba lista para seguir escuchando más aquello.

No habia sabido nada de Jeff en toda la semana, no respondía a mis mensajes y como era de esperarse, tampoco respondía a mis llamadas. Su ausencia en ese sábado por la mañana ya había hecho que me resignara, no más mensajes, no más llamadas y menos encuentros raros en la madrugada.

Me observé en el espejo con detenimiento mientras intentaba saber que colores de sombras le irían bien a mi rostro aquella noche. Pensaba una y otra vez en el posible escenario que estudiarian mis ojos una vez llegara sola a aquel lugar y mi mente no estaba del todo tranquila. Pensar en un mal augurio era lo que menos deseaba en aquel momento, esperaba que al menos quien fuera que estuviera asesinando personas, nos dejara vivir el baile de graduación como adolescentes normales.

Pasé la tarde arreglando mi cabello y maquillaje y llegada la hora de al fin salir de casa, me vi apricionada por mamá en las escaleras en su intento de hacerme fotografías para "el recuerdo". Reinaba el silencio en casa, solo Holly y mamá intentando capturar mi mejor ángulo, ángulo que no me molestaba en dar a conocer pues mi pose había sido la misma en los últimos 10 minutos que llevaba de pie ahí.

—Ya para por favor, voy a llegar tarde a mi último baile de graduación de preparatoria— murmuré rodando los ojos con fastidio. Mamá casqueó la lengua y negó lentamente mientras hacía otra foto. Cerré los ojos cuando el molesto flash golpeó mis ojos y me sobresalté al escuchar aquellos fuertes golpes en la puerta.

—Ve a ver quien es y por favor arrástralo hasta aquí para que nos haga una foto a las tres. — negué con lentitud y me encaminé hasta la puerta sosteniendo la parte baja de mi vestido para no tropezar en la alfombra. Los zapatos de tacón eran lo suficientemente altos para darme un poco más de altura y me preguntaba si eran los adecuados en caso de tener que correr, pero no quería entrar en vigilancia, así que me limité a negar lentamente y noté como las hondas de mi cabello se movian un poco.

Cuando al fin abrí la puerta me quedé congelada unos segundos, pues Jeff Hardy yacía de pie frente a mi sosteniendo el corsage de graduación. Abrí la boca para decir algo y volví a cerrarla tan rápido como me fue posible, realmente me había tomado por sorpresa y ahora no sabía coml reaccionar ante la situación. Quiero decir, Jeff Hardy me había ignorado toda la semana y ahora estaba aquí, de pie frente a mi puerta con aquella típica sonrisa ladina que solía darme cuando quería burlarse de mi.

Rushville © (editando) #PGP2026Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora