capítulo 35.

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El sonido del caos me obligó a volver a realidad y cuando mis ojos por fin pudieron adaptarse a todo el pánico que inundaba cada esquina del gimnasio, me encontré con una escena aterradora. Nuevamente no sabía como había terminado tras la mesa de las bebidas, Jeff sostenía mi mano con tanta fuerza que, si hubiera sido consciente de absolutamente todo, me habría hecho llorar del dolor.

Pero mi mente solo estaba sumida en los gritos y los disparos que resonaban con fuerza por toda la estancia. La música lenta parecía mezclarse de manera aterradora con los gritos y súplicas de las personas que intentaban huir para refugiarse de las balas.

Sabía lo que significaba aquello. Todos los estudiantes de último año estaban ahí y si el patrón no fallaba, estábamos en una imitación del tiroteo de la preparatoria Jackson. No había motivo, solo desatar el caos entre la multitud y no dejar que los habitantes de Rushville olvidaran.

El estado de shock en el que me encontraba me impedía pensar con claridad, estaba completamente presa del pánico y podía observar como en lugares lejanos empezaba a haber rastros de sangre. Vislumbré las paredes manchadas por el caos y alumnos que yacían inmóviles en el suelo.

—No es real, no es real...— murmuré cubriéndome los oídos con tanta fuerza que me dolió la cabeza. Escuché voces lejanas o muy cerca de mi, realmente era imposible distinguir entre tantas balas y gritos.

—¡Elizabeth, hay que salir de aquí! —la voz de Jeff pareció arrastrarme nuevamente a la realidad y lo busqué con la mirada. Estaba junto a Dylan intentando observar más allá de las mesas y la pista de baile. Parecían estar hablando entre ellos, pero entre tanto ruido me era imposible escuchar con claridad.

Escuché un "tú vas primero" y un "iré detrás de ustedes, no la sueltes por nada del mundo". En el siguiente minuto noté como iba caminando a toda prisa detrás de Jeff, casi estaba siendo arrastrada hasta lo que parecia ser la salida y por el rabillo del ojo apenas pude visualizar a un Dylan que esquivaba personas en un intento de seguirnos el paso.

Jeff se detuvo en seco y con ello acabé aterrizando en su espalda. Había estado tan distraída en lo que sucedía a mis espaldas que no me di cuenta de que Jeff luchaba por abrir la salida de emergencia. Al parecer todo había sido planeado perfectamente porque ninguna de las puertas parecía funcionar.

—Mierda, está atascada con algo. — gritó Jeff dando una patada a la puerta de metal.

—Debe de haber otra forma, intenta con más fuerza. — observé a Dylan acercarse hasta donde se encontraba Jeff y juntos empezaron a forcejear para abrir la puerta.

Yo en su defecto no podía parar de llorar, sentía que estaba a punto de desmayarme. Quizá aquello ayudara a que algún tirador me diera por muerta y no sé ensañara en mi contra. Observé personas vestidas de negro, pero no trajes elegantes, usaban pasamontañas y aquellas cosas aterradoras brillaban en la luz de neón que inundaba la estancia.

Me observé las manos y noté manchas en ellas, probablemente habia estado mucho tiempo en el suelo y eso era la prueba de ello. Noté personas pasar frente a mi y de pronto un empujón fuerte que me hizo caer al suelo, aterricé en una estudiante que al parecer estaba en sus últimos segundos de agonía y todo mi vestido quedó manchado con la sangre que pintaba el suelo del gimnasio.

—¡llévatela de aqui, Hardy! — escuché a Dylan gritar y lo siguiente que vi fue como forcejeaba con uno de los tiradores en el intento de que este no arremetiera en nuestra contra. Estaba claro que aquella persona era mucho más grande y fuerte que Dylan, pues parecía moverlo xon muchísima facilidad. — ¡Vete de aquí, ya!

—Elizabeth, vamos. — noté como los brazos de Jeff me obligaban a levantarme. Mis ojos seguían fijos en Dylan y el tirador, le resultaba cada vez más difícil mantener el arma lejos de nosotros y entonces lo escuché.

Rushville © (editando) #PGP2026Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora