Pov. Narrador.
La sala de la casa de Lena se sentía más pequeña de lo habitual. El peso de la información que Alex acababa de soltar flotaba en el aire, denso y sofocante, como la calma antes de una tormenta eléctrica. Lena seguía con el vaso de whisky en la mano, sus dedos blancos por la presión, mientras Sam, que acababa de llegar, permanecía de pie en el umbral, con el rostro desprovisto de todo color tras escuchar el resumen de lo que Lena le había contado apenas cruzó la puerta.
-¿Morgan Edge? -la voz de Sam era apenas un hilo, un susurro roto-. ¿Cómo diablos consiguió encontrarnos?
Lena dejó el vaso sobre la mesa de cristal con un sonido seco.
-No importa cómo lo hizo, Sam. Lo importante es qué piensa hacer. Alex vino aquí por una razón: Edge tiene pruebas, pruebas reales, y está moviendo los hilos legales para quitarte a Rubí.
Sam se dejó caer en el sofá, cubriéndose el rostro con las manos. Los sollozos que intentaba contener eran más dolorosos que cualquier grito. Lena se acercó rápidamente, sentándose a su lado y rodeándola con un brazo, sintiendo la fragilidad de su mejor amiga, la mujer que había sido su refugio cuando no tenía nada.
-No dejaré que la toque -dijo Lena con una frialdad que asustó incluso a ella misma-. Soy una Luthor, Sam. Si quiere jugar sucio, le enseñaré qué significa realmente estar en el fango. Pero necesito que seas sincera conmigo. Todo lo que te ocultaste, todas esas piezas de tu pasado que no encajaban... necesito saberlas hoy.
Sam levantó la vista, sus ojos café estaban inyectados en sangre.
-Todo empezó como una huida, Lena. Yo no era nadie, era solo una niña asustada en México tratando de sobrevivir. Edge no era el hombre de negocios que todos ven hoy en televisión, era algo mucho peor, algo que no tiene nombre en los libros de leyes. Cuando me llevé a Rubí, lo hice porque sabía que ella sería el trofeo de un monstruo. Si le contaba mi historia a alguien, si buscaba ayuda legal en ese entonces, él nos habría enterrado antes de que pudiéramos pedir auxilio. Así que decidí desaparecer.
-¿Y ahora? -preguntó Lena-. Ahora la situación es diferente. Alex está en una posición donde puede ayudarnos, pero para hacerlo, necesitas testificar. Tienes que enfrentar tu pasado en un tribunal.
-Si entro en ese estrado, él destruirá todo lo que hemos construido -respondió Sam, volviéndose hacia Lena-. Él no se detendrá hasta verme en la cárcel o, peor, hasta quitarme a mi hija. Rubí es lo único que me mantiene cuerda en este mundo de locos, Lena. Tú lo entiendes, tú tienes a Lori.
En ese momento, la puerta principal se abrió con un estrépito. Lori y Rubí entraron riendo, ajenas a la tensión que cortaba el ambiente. Se detuvieron en seco al ver la expresión de sus madres.
-¿Pasó algo? -preguntó Lori, su sonrisa desvaneciéndose al instante-. ¿Mamá? ¿Tía Sam?
Lena se puso de pie, tratando de ocultar la carpeta de Alex tras un cojín.
-Chicas, solo... estamos discutiendo temas de la empresa. Nada importante. ¿Cómo les fue en la escuela?
Rubí miró a su madre con suspicacia. Conocía ese silencio. Conocía esa mirada cargada de miedo que Sam intentaba disimular bajo capas de maquillaje y sonrisas forzadas.
-Mamá, estás temblando -dijo Rubí, acercándose a ella-. ¿Es por ese hombre de la otra vez? ¿El que vino a la puerta?
Sam no pudo responder. Las lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas. Lena, viendo que no podía mantener la farsa por más tiempo, suspiró y miró a las dos adolescentes. Sabía que, si no les contaban la verdad, las mentiras terminarían por separarlas a todas.
-Lori, Rubí -comenzó Lena, con voz firme pero cargada de tristeza-, siéntense. Hay cosas que necesitan saber. Cosas sobre la familia que no elegimos, pero que, de alguna manera, nos persigue hasta aquí.
Mientras las chicas se sentaban, el ambiente cambió. Ya no era una charla sobre escuela o futuros, era el inicio de una guerra.
En su despacho Kara se encontraba eliminado las opciones que no le gustaba sobre los catalogos de su nuevo albun cuando Su teléfono vibró con una llamada entrante de Alex. Kara contestó de inmediato, esperando alguna novedad sobre el caso de la custodia de Lori.
-Kara, esto es confidencial -la voz de Alex sonaba tensa, casi en un susurro, de inmediato supo que no era sobre el caso de Lori sino de el otro tema que estuvieron hablando en casa-. He estado revisando los archivos del atentado en la gala. Los que la policía cerró por "falta de pruebas". Encontré una conexión en los registros de seguridad que habían sido borrados.
Kara sintió cómo se le helaba la sangre, su instinto poniéndose en alerta máxima.
-¿Qué has encontrado, Alex?
-Es Edge, esta involucrado-respondió Alex con firmeza-. No fue un accidente ni un error de seguridad. Él orquestó el caos en la gala. Su objetivo principal no era político, era personal. Y Kara...Lori fue herida precisamente porque ella estaba en su trayectoria. Él sabía exactamente a quién estaba atacando y aun asi no le importó.
El silencio que siguió fue absoluto. Kara cerró los ojos, apretando el teléfono con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. La noticia no era pública, lo que significaba que Edge operaba desde las sombras, sintiéndose intocable. El miedo a perder a su hija, ese temor que la había paralizado desde aquel día en la gala, se transformó instantáneamente en una rabia helada y calculadora.
-No puede volver a acercarse a ella -dijo Kara, con una voz que no reconocía como propia, desprovista de cualquier calidez-. Si la justicia no lo sabe, es porque él tiene a los jueces comprados. Pero yo sé cómo funcionan los hombres como él.
-Kara, espera -advirtió Alex-, es peligroso. Si te involucras, él sabrá que vamos a por él también
-¿Qué hago Alex? ¿ esperar a que es vea a mi hija como otro obstáculo colateral que puede dañar mientras el juega a los gansters? ....no , hay que hacer algo
El silencio de Alex del otro lado dela línea fue algo lago antes de volver a hablar.
-Iremos mañana a casa de Lena , se me ocurre algo para acabar con el de Manera segura y legal sin ponernos en peligro .
[...]
El destino, sin embargo, parecía tener otros planes. En el aparcamiento subterráneo del edificio de Kara, una figura se movía entre las sombras. Un hombre observaba el coche de la cantante, esperando. La información que tenía era precisa: Morgan Edge no solo quería a la hija de Sam; quería destruir a todos los que rodeaban a las Luthor-Arias.
El teléfono del hombre vibró. Un mensaje de texto iluminó la oscuridad:
"El objetivo está en casa. Procedan con la segunda fase. No dejen rastro"
La guerra apenas comenzaba, y el campo de batalla no era solo un tribunal; era la vida misma de las personas que más querían. Lena, atrapada entre su pasado y la protección de su hija, y Kara, tratando de redimir años de ausencia en un momento de crisis absoluta, estaban a punto de colisionar de nuevo.
La pregunta que todas se hacían, en silencio, mientras la noche caía sobre Nacional City, era si el lazo que las unía era lo suficientemente fuerte para sobrevivir a la tormenta que Edge estaba a punto de desatar.
Lena miró a Sam, que ahora abrazaba a Rubí y a Lori en un gesto protector. Las cuatro se veían pequeñas, pero en los ojos de las adolescentes, Lena vio algo que le dio miedo y admiracióna la vez : determinación.
-No vamos a huir -dijo Lori, tomando la mano de Lena-. Somos Luthor y Arias. Si ese hombre cree que nos va a intimidar, no nos conoce .
Lena sintió un escalofrío de orgullo. Quizás, solo quizás, había criado a su hija para ser más fuerte de lo que ella misma lo había sido a esa edad. Pero el peligro, invisible y silencioso, seguía acechando, y la batalla por la supervivencia de las cuatro estaba por entrar en su fase más oscura.
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¿Porque tu?
FanfictionSupercorp Lena (G!p) Lena y kara se conocen desde niñas , y a los 16 años tienen una niña por un "accidente" adolescente ...eso no estaba entre los planes para ninguna....pero ¿que sucede cuando una de las dos lo deja todo y la otra se queda...
