Wei Ying floreció como una flor en plena primavera después de la cirugía. Más cirugías sucedieron después, desde reconstrucción facial, seguimientos postoperatorios en sus miembros y músculos dañados, por mencionar algunos. Sin embargo, la recuperación más dolorosa de todas fue la psicológica. "Déjeme saber cuándo quiera empezar." Su terapeuta era una persona dulce; Sin embargo, las sesiones siempre terminaban iniciaban y terminaban en la misma manera: en silencio.
Wei Ying no quería abrir esa puerta a su pasado tan doloroso. No era algo personal; simplemente no quería hablar de lo ocurrido. No después de lo que ocurrió en casa de los Jin, ni sobre sus padres biológicos, ni con todo lo que le había estado destrozando desde que había llegado a este maldito mundo.
"Mmmh." Wei Ying apenas tarareó algo como respuesta, sólo para hacerle saber que sí la había escuchado. Como había dicho antes, no era algo personal contra su terapeuta; parecía una persona genuinamente agradable, pero para Wei Ying era difícil, como un círculo vicioso: no quería hablar -> se llenaba de culpa porque no le estaba cumpliendo su promesa a Lan Zhan de ir a terapia y cooperar en su tratamiento -> se prometía hablar en la próxima sesión -> sucedía lo mismo -> y el círculo continuaba.
En cambio, le gustaba deambular por la habitación. Acariciaba las paredes sin interés, o examinaba con detalle cualquier pequeño objeto que podía agarrar con las manos. Silbaba e incluso planeaba el menú semanal mentalmente, eso y cien cosas más para evitar recordar en dónde estaba y con qué fin había llegado al consultorio.
Lan Zhan le esperaba fuera, siempre paciente y fiel. "Bueno..." Wei Ying carraspeó. Su terapeuta casi se sobresaltó al oír su voz, pero no hizo ningún movimiento, temerosa de romper el hechizo que obligaba a su paciente a decir algo más que su eterno tarareo o respuestas monosilábicas. "... Yo... eh, soy un hijo bastardo."
Wei Ying habló lo suficientemente alto como para que resonara en la sala y no dejó espacio para que ella respondiera, y ella no tenía intención de hacerlo. "Creo que mi madre fue agredida sexualmente por un hombre desconocido cuando ya estaba casada. No tengo ni idea de quién es mi padre biológico o... quién era. Su marido y ella intentaron interrumpir el embarazo. Supongo que no funcionó porque aquí sigo." Wei Ying intentó no pensar en ello. "No me abandonaron como tal, pero tampoco me hicieron parte de la manada. Me mantuvieron en su casa, ninguno de los dos me cuidó. Crecí entre migajas de atención de mi madre que de vez en cuando me daba, o eso antes de que nacieron mis hermanos menores, eso sumado a la poca ''atención'' que recibía del personal que trabajaba para ellos. No fue una infancia muy agradable''. Se rió con tristeza, mientras con el bastón picoteaba uno de los muebles cercanos para hacer más llevadero su confesión.
"¿Lo recuerda a menudo?" preguntó suavemente, temerosa de perturbar esas calmas aguas que Wei Ying le estaba ofreciendo, pero necesitaba saberlo.
"No..., bueno, no todo el tiempo. Tengo una familia numerosa, muchos amigos y en general, una vida feliz. No puedo darles ni un minuto más de mi tiempo, ni de mi paz. De vez en cuando llegan a mi cabeza, pero más como un pensamiento intrusivo que como otra cosa. Me gusta pensar que estarían hirviendo de la envidia si me vieran ahora. Es como un bálsamo para mi ego." Ella no lo llamaría ego. "Creo que ya no los odio tanto como debería. Mi marido los odia mucho más que yo, eso sí."
"El señor Lan lo quiere mucho." Wei Ying sonrió ampliamente al recordarlo, lleno de ternura.
"Sí, me ama mucho", admitió. "Pero sí.... No sé. Sé que existen; Simplemente ahora mismo no me importan mucho. Son ricos, tienen a esos hijos preciosos que sí querían, y que sí les importaba una mierda. No puedo decir que estamos a manos. No existe venganza alguna que pudiese tomar para decir que lo estamos. Tampoco me molesta, claro''. En la cabeza de Wei Ying, ni siquiera existía una fantasía en la que sus padres buscasen un perdón que él nunca les daría. Eran su pasado y punto. ''Ni me duele. Hay personas que me han lastimado muchísimo más'' Y ellos eran la verdadera razón por la que estaba allí en primer lugar.
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Los olvidados
RomansaLan Wangji y Wei Wuxian están atrapados en un matrimonio concertado; un bebé es la única esperanza para resurgir de la desgracia en la que han caído, impuesta por sus padres.
