25. El concierto

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Y allí estaban los cinco. Agitando las manos y saltando al son de la música. Única e irrepetible, como ellos. Y las canciones se sucedían las unas a las otras. Warriors. Smoke and mirrors. Cover up. Y con cada una, más emoción, más gritos de entusiasmo. Y cuando acabó, sintieron que había acabado uno de los mejores momentos de su vida. Estaban juntos, con sus mejores amigos, haciendo pellas para ir a ver un concierto que sí que resultó ser legendario. Cuando Rush se lo proponía, acababa teniendo razón. Y todo surgió según lo planeado. Salieron a la hora prevista. Comieron y estuvieron en casa para la hora de la cena. Incluso Jane se divirtió, aunque a Rush eso no le hizo gracia. Pero no importaba. Porque eran ellos, estaban juntos. Eran únicos e irrepetibles. Ese sería uno de los mejores recuerdos de su adolescencia, y lo guardarían como un tesoro. Porque no se repetiría. Porque cuando intentas volver a hacer algo que ha sido genial, acaba siendo una decepción. Es como la segunda parte de una película; siempre es peor que la primera.

Claro, que de haber sabido todo lo que vendría después, quizás si hubieran querido repetir ese día.

Scintillae (PAUSADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora