Volviendo a casa

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Dolor.

Eso era lo único de lo que Clary estaba conciente. Cada célula de su cuerpo se quejaba, era como si millones de agujas se hubiesen enterrado allí, donde antes corría sangre.

Grace estaba también ahí, con ella. Sus labios agrietados y a ratos perdia la conciencia. Clary temía que no resistiría mucho mas.

-¿Grace?.- preguntó.- ¿puedes oirme?.

Intento moverse, pero no lo logró, las cadenas de sus manos estaban manchadas con sangre.

La mujer se movió un poco.- Si.-susurró con voz seca.

- Mantente despierta.- pidió con voz leve.- Estoy segura que vendrán a rescatarnos.

La mujer cerró los ojos.- No lo voy a lograr, Clary.- dijo.- pero tu tienes que resistir.

-No digas eso.- susurró la pelirroja con ojos vidriosos.- hazlo por Simón.

Grace tragó audiblemente.- Nadie me necesita.- dijo con voz ahogada.- pero a ti si. Tu eres joven, y fuerte.- cerró los ojos con agotamiento.- Mata a Valentine y limpia tu sangre.

- Lo haré.- susurró la muchacha. Sus labios agrietados se dañaban con cada palabra que decia. Sabia que este era el final de Grace y tambien que si nadie venía a rescatarla, entonces tambien sería su final.

La mujer cerró los ojos, y Clary observo como su pecho daba un ultimo respiro. Después nada.

Perdió la conciencia nuevamente.

El frio recorrío su cuerpo. Y la despertó bruscamente.

-¡Despierta!.- grito Valentine, estaba vestido con ropas de lucha.

Clary levanto su cabeza. Sus ojos estaban inyectados de sangre y tenía ojeras moradas.- Padre, un gusto verte de nuevo.- dijo sarcásticamente.- ¿Que te puedo ofrecer?

-Ven conmigo.- ordenó Valentine. Sus manos tenia las llaves de las esposas.-Te daré una oportunidad. Estuviste conmigo por doce años, y no lo niegues, te gustaba sentirte poderosa.

Clary cerró los ojos.- Tenia doce años y solo te tenía a ti.- una sonrisa de desprecio se extendió en su cara.- Ahora se que los padres que tengo son terribles.

Valentine rodó los ojos y se agachó. Una de sus manos con un guante de cuero se dirigió a su barbilla y la obligó a levantar su vista.- Eres como una estrella. Brillas con luz propia.- dijo.- Pero recuerda, las estrellas no pueden brillar sin oscuridad.

Se levantó, su cara estaba dura y fria.- Tus amigos estarán aquí pronto. Si quieres encontrarme sabes como hacerlo. Solo espero que sepas que al final de todo esto yo seré el triunfador.- lanzó una mirada petulante al cuerpo de Grace al otro lado de la habitación.- Ahora sabes que puedo hacerle a quienes me llevan la contraria.

Ella bajo la mirada a sus esposas.- Espero que te pudras.- su voz sonó seca, rasposa.- Realmente lo hago.

Valentine, la miró un momento y salió de la habitación. Aquel lugar, oscuro y húmedo que se había vuelto el hogar de Clary en el último tiempo. Quizá hubiese perdido la toda su cordura, pero se imaginó lejos de allí. En la solariega Morgenstern, libre de todas las sensaciones que recorrian sus venas en ese momento.

Su visión se volvió borrosa nuevamente. No recordaba desde cuando habia probado el ultimo bocado de comida o agua, pero no resistiría mucho.

Antes de desmayarse, recordo los ojos dorados de Jace.

Jace...

Sus ojos se abrieron nuevamente. Dolían con tan solo parpadear. La sangre de sus muñecas ya estaba seca, creando una capa de color óxido. Pero algo extraño se oía en el ambiente. El sonido de las botas contra el suelo y gritos.

Gritos familiares.

Sus labios se movieron pero ya no podian emitir palabra alguna. La herida de su pierna seguia sangrando, formando un charco de sangre a su alrededor.

La mujer cerro los ojos.- No lo voy a lograr, Clary.- dijo.- pero tu tienes que resistir.

-Tengo que hacerlo.-pensó ella con desesperación. -Debo hacerlo.

Y lo hizo. Se aferró a cada esperanza que estaba dentro de su corazón. Por ridículo que pareciera. Pasaron segundos o quizá horas, el tiempo pareció avanzar con una lentitud increible. Pero al final, aquella puerta de metal a un costado de la habitación se abrió.

Jace entró, seguido de Simón. Ambos con trajes de lucha y armas sobre su equipo.

El alivió recorrió su cuerpo. Y la oscuridad la arrastró. Esta vez, permanente.




















Los ojos de Jace rastrearon la habitación oscura, antes de que un cabello rojo como el fuego llamara toda su atención.

Clary

Su piel estaba pálida, sin una pizca de sonrojo. Tenía los labios agrietados y sangrantes. Se veía incluso aún mas delgada de lo normal, sus muñecas heridas. Pero sus ojos, sus ojos increiblemente verdes fueron lo que lo desconcertaron, en ellos había alivio.

El se acercó rapidamente a ella. Rompió las esposas con ayuda de la espada y liberó sus muñecas. Había perdido la conciencia pero aun podia sentir el leve pulso bajo su garganta.

-¡Thom!.- llamó Jace. El muchacho se acerco y palideció al ver la herida de Clary. Sangrante y horrible. Simón estaba al lado del cuerpo de su madre, junto con Mia.- Llama a Magnus, esta perdiendo mucha sangre y una iratze no va a funcionar. Esta demasiado débil.

Jace se paso las manos por el cabello, nadie salía de esa habitación y ya habían pasado más de 4 horas, todos tenían su atención dirigida ha esa habitación, Magnus Bane no había dicho una sola palabra, solamente había cerrado la puerta dejándolos a todos sumergidos en una gran tensión.

Pudieron haber transcurrido segundos, minutos u horas pero Jace ya no tenía percepción del tiempo sólo le importaba que Clary siguiera con vida, que esas heridas que marcaban su cuerpo no fueran demasiado graves.

En ese momento salió Magnus, su cara era una máscara de la inexpresividad, miro a todos y respiró profundamente.

- Por favor calmense...

En ese momento Jace supo que algo no iba bien...

-Clary, esta demasiado débil. Perdió mucha sangre.- cerró los ojos un momento.- No se si logrará pasar la noche. Si es asi, entonces ella vivirá. Pero no se lo puedo asegurar. He visto cosas así en mi vida, algunos viven y otros no.

Simón apoyo su cabeza entre sus manos. Habia perdido a su madre y ahora, su mejor amiga, su hermana, su parabatai, estaba en riesgo de irse para siempre. Era demasiado.
Vio en la expresión de todos reflejada lo que debería ser su cara. La desesperación y tristeza cubriendo sus rasgos.

Jace se levantó. Su rostro era gris, sin una pizca de color.

-Necesito verla.- dijo. No fue una petición, fue un aviso.

Entró a la habitación de enfermería y cerro la puerta tras sus espaldas.






Hola a todos!!. Ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez que escribí esta historia. Y he sentido aquella chispa de nerviosismo mientras escribia tal y como me ocurrio durante el primer capítulo.
Estoy muy feliz y espero poder seguir contando con su apoyo y comentarios.

Hay una nueva historia que me ha parecido interesante y si a ustedes les agrada este fic, entonces les gustará "Ángeles  rotos" de thebeautifulnight


Pd: El siguiente capítulo es Clace

Un nuevo comienzoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora