Capitulo cuatro: las reglas de Dylan

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Dylan

- ¿ porqué a mí?

Cuando pregunto eso muchos pensamientos vinieron a mi mente de lo que podía decirle, pero nada me convencía, no soy de esos hombres dulces, lo admito, pero desde que vi a esta morena mi corazón no ha dejado de latir, es tan bella me he memorizado todos sus movimientos faciales, me encanta cuando arruga su nariz, cuando anda pensando, o cuando le sale esa sonrisa de maldad y cree que nadie sabe que está pensando algo malo. Con ella aprendí a regañadientes que eran los estúpidos celos. Y la considero mía desde la primera golpiza que di a su nombre, me proclame y jure ser el único hombre a que ella le dirá te amo y lo cumpliré aunque sea por las malas.

- porque desde el primer día que te vi, te proclame como mía y de nadie más.

- estás loco¡! Tú y yo, apenas hablamos hoy y fue porque me tropecé contigo - suspira y me mira a los ojos - yo no quiero nada que ver contigo Dylan.

- me dolió, es la única chica que me vuelve loco y no quiere nada conmigo - Entonces, será por las malas - digo con una sonrisa en mi rostro, los ojos se le abren como plato y me trata de separar de ella, que ingenua soy más alto que ella.

- suéltame Dylan, tú no me puedes hacer esto si, si quieres unas disculpa te la doy, pero suéltame - dice a borde de las lágrimas - por favor.

Aprieto mi agarre en su cintura y caminó hasta estrellarla contra la pared, gime de dolor que le estoy causando, pero ahora estoy cegado por su rechazó, que no me importa lastimar a Mi muñequita.

- NO QUIERO, NINGUNA ESTÚPIDA DISCULPA, TE QUIERO A TI, y te tendré - dije apretando más mi agarre - y tú, no me dejaras porque no te lo voy a permitir.

En sus ojos se reflejaban miedo, angustia, desesperación, menos lo que yo quería ver Deseo, Amor, Lujuria nada solo terror.

- Dylan por...por favor...su.eltame me las....timas - soltaba un sollozo con cada palabra pero no me importo - por...favor.

La ale y la senté en mi regazo, vi como se tensaba, metí mi nariz un su cabello, olía a mi sabor favorito mango. Y ahí comencé hablar entre sus sollozos.

- estas son mis reglas y espero que te lo graves porque no me gusta repetir.

1. No hablarás con ningún hombre al menos que yo lo apruebe.

2. No me vas a contradecir de las decisiones que yo tomé, en nuestra relación.

3. Estarás a mi lado todos los días.

4. Iras a todos mi partidos sin excusa

Y la más importante - dije mirándola a los ojos - me presentaras a tus padres.

Si me desobedeces, sabrás que es tener miedo.

Dije lo último, en un tono más severo no dejaba de llorar y ya me hartaba.

- suspiro y me miró a los ojos - tú no me asustas y no puedes decirme que hacer, ni con quien hablar yo no soy tuya y jamás lo seré.

- me reí cínicamente de ella, era tan dulce cuando se hacía la dura y eso lo voy a quebrantar - primero no debiste de haber llorado yo te conozco aunque no lo creas, te he vigilado y déjame decirte que si no te asusto, pronto lo haré - me acerque a sus labios y los roce con los mio - si me desobedeces muñe quita - después de eso la agarre de la nuca y la bese como no había besado a nadie antes con deseo y desesperación.

Ella ya era mía.

Mi Perdición : Dylan Cooper.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora