Capítulo 4

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Ignacia siempre venía acompañada de su nana, el padre sólo la traía a veces, en fin me aburrí la niña lo necesitaba, así que un día tenía unas horas libres y lo llamé:
- Hola señor Alex Fernández.
- Hola ¿qué necesita? ¿pasó algo con mi hija?
- Mire señor, necesito hablar con usted, pero en persona ¿ahora puede?
- Estoy trabajando
- Es sobre su hija.
- ¿Es muy urgente?
- Si le interesa su hija.
- Esta bien, corto si.

Un amor violentoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora