Cuando leemos no nos enamoramos de la apariencia de los personajes, si no de sus palabras, de sus pensamientos, su corazón. Nos enamoramos de su alma.
Cuando leemos no nos enamoramos de la apariencia de los personajes, si no de sus palabras, de sus pensamientos, su corazón. Nos enamoramos de su alma.
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