Poema III

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La congoja del ánima mía,
por recordar la dilección
de la que alguna vez yo quería...
mirando a la luna, su dicha al amor y una poesía.

Fue un día en el que lo inasequible
era asequible...
en el que todo lo utópico
era posible.

Solía jugar con tu cabello en mis sueños,
solía amarte en secreto,
solía jugar a ser tu dueño...
ahora suelo no ser más que un
vago recuerdo... un simple espectro.

Y ahí estoy yo, sentado y observando la luna...

Minusvalía... impotenciasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora