Rima VIII

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Volveré a mirar en la noche
tu rostro entre las estrellas,
deseando volver a tenerte
entre mis brazos, besarte y abrazarte.
¡Ay de mí si despertaré,
si soñará Segismundo
con tenerte
a mi lado un segundo!
Si Dios hijo muerto está,
en mi cruel destino quizá.
Desdichado soy, pues vuelo con alas de mentira,
como Ícaro la libertad apostaría.
Debo dejar de pensar con el corazón
y pensar con la cabeza,
en mis manos, el amor, la destreza,
y he aquí a la criada de Estrella,
desdichada como aquella,
aquella de la cual me enamoré,
los pedazos de mi alma recogeré,
y aunque clavado esté yo en la cruz,
sé que pronto me verás cómo tu luz.
Ya sé, ya lo acepté,
el hecho de que aunque pasen años,
para ti seguiré siendo un extraño.

Minusvalía... impotenciasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora