Tengo algo que decirte...

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— Hyung —lo llamó el muchacho de cabellos azules desde la cama.

— ¿Q-Qué? —Respondió con dificultad. Obligándose a no perder la concentración.

— ¿Sabes que eres el peor en esto? —Susurró el menor, con una risilla cómplice.

— Yo... ¡Ah! ¡¿Qué demonios?!

En el lado de la pantalla de Wonwoo las palabras "Game Over" aparecían en rojo mientras el personaje principal se burlaba de él. ¿De dónde había salido aquel enorme hueco en el suelo? Ese juego era una estafa.

— No soy yo —se defendió Wonwoo, lanzando a la cama el control de la consola—, es esta cosa que no sirve.

— Como digas.

Los jueves Mingyu acostumbraba el visitar la casa de Wonwoo para jugar videojuegos (aunque él era malísimo). Mingyu se subía a la cama y Wonwoo se sentaba en la alfombra, ambos atentos al televisor.

— Mamá compró ese juego que querías —contó el azabache fingiendo desinterés.

— ¡¿Bromeas?! —El más alto saltó hasta su lado, en la alfombra, mientras lo miraba con los ojos brillantes—. Pero se agotó a penas salió a la venta... ¡Vaya! Eres un niño rico muy afortunado.

El mayor sonrió satisfecho al ver lo feliz que parecía estar su amigo con una noticia tan banal. No había necesidad de que Mingyu se enterar que Won pasó una semana rogándole a su madre que le comprara el bendito videojuego, a pesar de que conseguirlo era prácticamente imposible; claro que la tarjeta dorada de mamá resolvía muchos imposibles.

— Deberías respetar a tu hyung —reclamó Wonwoo—. En fin, iré a traerlo.

Se levantó de su lugar y se dirigió a la salida del enorme cuarto, pero sintió como una mano tomaba su muñeca para deter su camino. Dio media vuelta y observó la escena perfecta del día; Mingyu mordía ligeramente su labio inferior y desviaba la mirada con nerviosismo, la mano que lo sujetaba sudaba un poco y rascaba ligeramente su nuca con la otra mano libre.

— Hyung —le llamó. Wonwoo no respondió, pero le animó a continuar—. ¿Sabes? Hoy escuché algo en la escuela y... No creo que sea importante pero... Sólo quería preguntar...

— ¿Qué? —El azabache pidió que fuera al punto.

— Escuché que alguien... es decir, es un rumor muy ridiculo pero..., escuché que alguien te invitó a salir... a salir hoy... ¿es verdad?

Wonwoo guardó silencio y volvió a su lugar en la alfombra, alertando al de cabellos azules por lo sería que se había tornado la situación.

— Es verdad —respondió simple. El ceño de Mingyu se frunció y soltó bruscamente el agarre en la mano blanquecina.

— ¡No puedo creer que me cambies! ¿Sabes cuántos años llevamos haciendo esto? Es injusto que me cambies por una cita. Te lo prohibo, no vayas. No me cambies...

— Es cierto que me invitaron a salir hoy —interrumpió los reclamos del menor—, pero no acepté.

— ¡Ah...! —El ceño del moreno se relajó—. Pues bien hecho. Los jueves me perteneces.

Wonwoo enrojeció. Mingyu enrojeció. Ninguno dijo absolutamente nada al respecto.

— D-Deberías ir por el videojuego —sugirió el menor.

— Sí, eso haré.

Me gustas. [Meanie]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora