... ¡Te amo de verdad!

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— Eso es todo por hoy, la semana de introducción queda oficialmente concluida. El lunes que viene tendremos nuestro examen diagnóstico. Buen fin de semana, chicos.

Wonwoo tomó sus libros y los guardó en su bolso, mientras salía del salón y caminaba por los pasillos. No le gustaba la clase de economía, y odiaba que tuviera un talento nato para ello.

Una semana lejos de casa había pasado tan rápido.

Desde un principio planeó vivir en los dormitorios aledaños a su campus, por lo que a las únicas personas que conocía eran sus dos compañeros de cuarto: Hansol y Minghao, ambos chicos bastante amables y simpáticos, el uno parlanchín y coqueto, el otro tímido y lindo.

Su madre le había llamado por skype todos los días a la misma hora, alegando que estaba adelgazando —lo cual Wonwoo consideraba imposible en tan solo seis días— y amenazando con ir a visitarlo o mudarse junto a él.

— Hyung —giró la cabeza a la derecha, donde escuchó la suave voz de Minghao a su lado, y le sonrió—, tu celular está sonando.

Wonwoo se sorprendió al notar que no había escuchado el timbre, así que, con movimientos torpes, sacó el aparato de su bolsillo, y una vez leyó el número, no pudo evitar fruncir el ceño mientras colgaba la llamada.

— ¿Sucede algo? —Preguntó el rubio.

— No era nadie.

Pero claro que era alguien. Mingyu le había estado llamando desde el lunes con insistencia, sin embargo la ira y orgullo de Wonwoo eran más grandes que su aún enamorado corazón que se moría por escuchar la voz del menor. El celular timbró anunciando un mensaje:

"¿En serio vas a ser así?"

No contestó, como a todos los mensajes anteriores. No tenía intención de aceptar las palabras que seguramente Mingyu le diría, cosas como "solo seamos amigos" o "si fueras una chica sería más fácil" o vayas tú a saber qué estúpido pretexto para haber actuado como un idiota.

— ¡Wonwoo! —Hansol corría desde el fondo del corredor hasta donde él y Minghao se encontraban—. Hay un loco en los dormitorios que no me deja entrar, dice que te conoce.

— ¿Qué?

— Sí, él y otros dos tienen un enorme letrero. ¿De verdad les conoces? Porque si es así necesito que me presentes al pelirrojo.

No podía ser él, se dijo el azabache.

Echó a correr hasta el edificio destinado a sus dormitorios donde  en el segundo piso, frente a la puerta de su habitación e impidiendo el paso, Kim Mingyu se encontraba sentado jugando con su celular despreocupadamente, y a un lado suyo, Soonyoung y Seungkwan platicaban entre ellos mientras sostenían un enorme pliego de papel de casi un metro de alto.

Frunció más el ceño y se coloreó de rojo por la furia.

— ¡Yah! ¿Qué hacen ustedes aquí?

El más alto sonrió al ver de nuevo las afiladas facciones del mayor; se levantó e hizo una señal a sus amigos. El rubio y el pelirrojo extendieron el enorme cartel que anunciaba en letras rosadas y con corazones: "me gustas mucho".

Wonwoo intercalaba su mirada entre el cartel y la sonrisa del más alto, sin saber qué responder, hasta que la ira lo volvió a abordar.

— ¡¿Y tenías que esperar hasta que te odiara para decirlo?!

— No contestabas el teléfono.

— ¡Ese no es el punto! Vengo aquí decaído porque el chico que amo me rechazó y rompió mi corazón y ahora vienes con un lindo cartel y una linda sonrisa ¿y piensas que puedes solucionar todo?

— Te amo más que tú a mí.

— ¡Mingyu!

— ¡¿Podrían sólo besarse?! —Gritó Seungkwan.

El más alto dio dos pasos al frente, tomando con sus manos el afilado mentón del mayor e inclinándose un poco para alcanzar los labios de Wonwoo.

— Sé que te gusto mucho —susurró el menor, separándose un poco de él y dándole un corto beso otra vez—, así de mucho... Sé que de verdad me amas. Perdón por llegar tarde.

— Me debes un semestre de exámenes de matemáticas —respondió el azabache, volviendo a besar al más alto.

Me gustas. [Meanie]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora