Mi mirada se posó en la suya y pude ver en sus ojos un ápice de preocupación.
Le rodee con mis brazos notando su calida piel rosada en contacto con la mía. Una lagrima rodó por sus mejillas perdiéndose en su cuello. Limpié las que ahora caían con más fuerza posando mi mano en su rostro.
Acerqué mi cara a suya y deposité un beso en sus carnosos labios, aquellos que me habían llevado al cielo en algunas ocasiones y a la locura en otras.
Sus brazos se aferraban a mi torso y soltaba gritos ahogados en el hueco mi cuello.
Sus ojos estaban rojos, su rostro triste, sus manos temblorosas. Me miraba fijamente con un gesto desgarrador que por momentos hacia que me arrepintiera de la decisión que había tomado.
Acabó con la poca distancia que nos separaba y unió nuestros labios en un beso desesperado, como si fuera el último que daríamos en nuestras vidas, pero tampoco me imaginaba besando otros labios que no fueran los suyos.
Junto nuestras frentes y cerro sus ojos con fuerza, tras un suspiro los abrió y se volvieron a llenar de lágrimas.
Y casi inaudiblemente susurró:
-Quédate conmigo...
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Lost souls
PoésieAlgunos versos que escapan de mi mente buscando algo, o quizá a alguien. Poesía para almas perdidas. Quizás las primeras son un poco mierdas, pero hay algunas que merecen la pena.
