Su habitación estaba justo como la recordaba de la última vez, solo que en esta ocasión al entrar no sentía la opresión, el miedo y las ganas de salir corriendo; yo quería esto, era el final de semanas confusas, dolorosas y duras.
Miré la playera de Zayn y me acerque mientras él movía nuestros dedos entrelazados, cuando tome la orilla de la prenda con mi mano libre se quedo muy quieto y solo respiró profundamente antes de que yo la quitara, observé las líneas de su torso, la forma de sus músculos que se marcaban solo parcialmente en su cuerpo.
Me separé un poco y llevé mis manos hacia mi propia blusa, sacándola por mi cabeza rápidamente, él me miró y sus ojos calentaron cada poro de mi piel, el corazón parecía salirse de mi pecho y las lombrices habían perdido la cordura.
Lentamente se acercó de nuevo, su piel se sentía caliente contra la mía, sus labios lentamente llegaron hasta los míos, besando suavemente y lento, muy lento.
No hablamos porque sabia, ahora, que él entendía, nadie más podría hacerlo, pero él si.
Nuestras manos trabajaban juntas en los pantalones ajenos, batallamos con los botones y riéndonos del nerviosismo y expectación, nos besamos de nuevo deshaciéndonos de los estorbosos vaqueros ya en los tobillos al caminar.
Casi sin darme cuenta estábamos sobre su cama, aun con la ropa interior, enmarcó mi rostro con sus manos y me besó, llevando su lengua dentro de mi boca, tentando la mía. Comencé a gemir, sin controlar los sonidos que salían de mi boca, mientras sentía su cuerpo presionar el mío y una de sus manos delineando con extrema delicadeza y lentitud.
-Te quiero –susurró en mi oído y yo solo bebí de ese sonido, no estaba preparada para las palabras pero estaba dispuesta a grabar cada una de las sensaciones.
Mis manos fueron a su cabello, los mechones negros que tanto amaba, busque otro beso febril y húmedo, un tanto desesperado mientras podía sentir su excitación contra mi cadera.
Me estremecí, la húmedas entre mis piernas aumentaba y un pequeño latido se alojaba justo ahí, cada vez mas insistente.
Recorrí su espalda con las manos hasta llegar a la orilla de su ropa interior, se estremeció contra mi y su boca marcó un camino de besos hasta mi cuelo y mucho mas abajo, besó mis pechos por sobre la tela del sostén y deseé que lo quitara, pero no lo hizo. Llegó hasta mi vientre besando y jugando con mi ombligo, su lengua se divertía bailando con mi piel, haciéndome cosquillas, haciéndome sentir bonita y como gelatina, todo al mismo tiempo.
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solo 2 capitulos mas Gracias por sus comentarios bonitos.
