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Iba a dirigirme hacia la casa de Sarah, tal y como me había dicho Amy. Una vez allí pensaría en que hacer.

Al salir del club me dispuse a buscar un taxi, ya que no era recomendable caminar la larga distancia que me separaba de la casa de Sarah. Pero al parecer ninguno se dignaba a frenar y salvar a esta indefensa damisela en apuros.

Opté por caminar, quedarme allí parada no sería algo últil. A las 3 cuadras que había recorrido, un auto color blanco frenó a mi lado y bajó la ventanilla dejandome ver al sujeto que se encontraba dentro de este.

-¿Necesitas que te lleve, preciosa? - Dijo con una sonrisa divertida, pude reconocer casi al instante de quién se trataba.

-¿Michael? - Pregunté emocionada, aún ya sabiendo la respuesta. Michael era algo así como mi hermano mayor, desde tercer grado nos conocíamos y eramos inseparables en ese entonces, en el último tiempo nos habíamos distanciado. El había partido a Los Ángeles y yo me había quedado aquí, aunque seguíamos en contacto.

-El mismo, nena. ¿Qué haces caminando por las calles de San Francisco a las tres de la madrugada? ¿A caso quieres que te violen? - lo miré mal y luego reí amargamente.

-No me sorprendería después de lo que he visto esta noche. - me miró extrañado e hizo un gesto con la cabeza.

- Anda, sube.

- Ya me estaba congelando. - Comenté una vez dentro del vehículo.

- ¿Estabas sola?. - me miró.

-No, con las chicas.

- No veo a las chicas por aquí- Dijo sarcástico.

- No me digas. - me removí incómoda en el asiento.- ¿Puedes llevarme a casa de Sarah?

-Claro.- arrancó el auto y partimos a destino.

Había un silencio algo incómodo, pero yo trataba de pensar en que podría hacer, me sentía una completa inútil. Repasé mentalmente lo que Amy me había dicho, la forma en que sus ojos reflejaban miedo y preocupación. Y la desesperación de Amber cuando esos hombres se la estaban llevando. Eso no podía ser una concidencia. ¿Y qué hay de el chico de la llamada? ¿Qué me esperaba en esta noche? Un escalofrío recorrió mi cuerpo y mi acompañante lo notó.

- ¿Qué ocurrió?

-¿Por qué tiene que haber ocurrido algo? - me hice la desentendida y recibí un bufido de su parte.

- Te conozco tan bien que diría que tienes miedo. - Me miró como si quisiera adivinar mis pensamientos.

- Al parecer no me conoces tan bien como dices.

- Ouch.- dijo riéndo, haciéndome reír a mi.- Ya, en serio. Sé que algo te pasa y no me lo quieres decir. Solo espero que no sea algo de lo que deba preocuparme ¿Verdad?

-No te preocupes, no lo es. - Hice un gesto restándole importancia. - ¿ Y qué haces en San Francisco, Mickey Mouse? - Él sonrió ante ese viejo apodo que le había puesto hace tiempo.

- En realidad extrañaba este lugar. Los Ángeles es muy agotador, así que me tomé unas vacaciones para pasar tiempo con mis seres queridos en mi querida ciudad.

- Ya te extrañaba, idiota. -Le dí un amistoso golpe en el hombro y el rió.

- Hemos llegado, pequeña. - Sonreí por como me había llamado.

-Hace tiempo no me llamabas así.

- Lo sé, pero estaré un tiempo aquí para que lo escuchés.- Se encojió de hombros y yo volví a sonreír.

- Gracias por traerme. Te invitaría a pasar pero no es mi casa.

- De todos modos tengo planes,no te preocupes, pequeña. Luego te llamo, adiós.

-¿Me estás echando Michael Espinosa? - fingí indignación y el soltó una carcajada.

-Ya sal de mi auto, Rebecca. - dijo divertido.

-Oh, que falta de respeto! Hemos terminado mald.ito infeliz. - actué y ambos reímos a carcajadas. Extrañaba a mi mejor amigo.

Hola! Sólo quiero informar que ya tengo pensado como llevar la novela, pero escribir los capítulos se vuelve la parte más difícil. Por eso probablemente no sea una historia demasiado larga, eso depende de como fluya mi imaginación, ya saben.

Una última cosa, aunque sea algo tarde, ¡Feliz año!

Valo xx









Obsessed {j.b}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora