53- Fiesta de serpientes.

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-En lo personal -explicaba Ann a la multitud reunida en la sala común de Slytherin-, estoy pasando una etapa muy buena en mi vida, tengo a mi novio -señalo al sector donde estaba Blaise-, mis mejores amigos -señalo a Silver y Nott-, estoy apunto de graduarme en las mejores condiciones gracias a que se esta imponiendo la disciplina correcta y ninguna otra generación sufrira los horrores que sufrimos con Dumbledore, Lupín, Hagrid y muchos más de una desgraciadamente larga lista. Sinceramente nunca fui tan feliz -sonrio y alzo su cerveza de mantequilla, los demás Slytherins la imitaron.

Ann siguió a Blaise hasta una habitación y el chico empezó a quitarse la camisa.

-No estoy de humor -anuncio Ann.

-¿Que? -dijo mientrás comenzaba a besarle el cuello.

Lo empujo.

-Dije que no estoy de humor, ¿no entendes o sos idiota? -le dijo agresivamente.

Salio y se unio a sus amigos, bajo la atenta vista de Draco Malfoy, quien tenía en su regazo a Pansy Parkinson.

Pansy les hablaba emocionadamente a sus amigas de su novio.

-(...) ¿Cierto, amor? -le dijo con una sonrisa y Draco se volteo a verla.

-Claro -contesto, aún que no tenía nada que ver y le dio un beso. Las amigas de Pansy rieron tontamente.

Se preguntaran como llegamos a este punto.

Después de las festividades, el ED perdio a Luna, secuestrada por unos mortifagos. No se preocupen, esta bien, pero es una historia larga para contar. A las pocas semanas Ginny también dejo de asistir por como se estaban poniendo las cosas. Remus le pregunto/obligo a Ann incontables veces a marcharse, pero esta, decidida a quedarse a apoyar hasta el final, se nego todas ellas.

Con la audencia de Ginny y Luna, dejaron de escribir en las paredes y el ED dejo sus actividades por completo, ahora lo único que hacian era reunirse en la sala de los menesteres.

Todos estaban desesperados por mantener sus cabezas ocupadas y nuestra protagonista no era la excepción.

Volvio a pasar tiempo en la sala común de Slytherin lo cuál resulto increiblemente doloroso. Todo le recordaba a Draco y el tiempo que habían pasado juntos. Sentia como si le faltara el aire y fuera a desmayarse, a veces se levantaba en la noche con un fuerte sentimiento amargo por dentro, era la culpa, a pesar de que no había hecho nada malo, la culpa la acompaño todo este tiempo.

Cuándo tenía 13 años, se habia creído lo suficientemente inteligente como para derrotar al sauce boxeador. Se había acercado y apuntado a una de sus ramas, pero antes de que pudiera si quiera pronunciar el hechizo, la había golpeado haciendola aterrizar de espaldas al menos a un metro de donde había estado parada. Se quedo tumabada y solo se concentraba en respirar y recuperar el aíre que había escapado de sus pulmones. A los 15 soporto los castigos de Umbridge, escribio al menos 50 veces en su mano "no debo decir mentiras". Mientrás veía su sangre manchar la hoja, sin poder hacer nada. Ese mismo año, había soportado los puñetazos y cortes de los mortifagos y el increible sentimiento de impotencia.

Creía haber conocido al dolor, pero esto era otra clase de sufrimiento, uno que torturaba las 24 horas del día.

Los sentimientos eran el gran misterio de la vida, en especial el amor.

Pero no, simplemente no podía seguir así, era una persona demasiado fuerte como para seguir así, lo último que sería era una cobarde llorona o aún peor: una traidora, porque seria traicionarse a si misma.

La parte de Priya y su otra compañera estaba impecable, así que lo primero que hizo fue ordenar su parte y luego darse una ducha. Era hora de salir de esa depresión.

-Que raro verte.... afuera -dijo Priya cuándo Ann aparecio para desayunar.

Empezó a sacar muy buenas notas en todas las materias y a recibir saludos amigables de todos los Slytherins. Cuándo empezó a salir con Draco, absolutamente todos la conocian, "La novia de Malfoy" al parecer la popularidad no había hecho más que crecer y ser la chica más popular de Slytherin le encantaba.

Un días después, en la clase de pociones le toco trabajar con Blaise. Había sido divertido y habían quedado de salir varias veces. Al cabo de un mes de pusieron de novios.

La noticia causo mucho revuelo, todos se preguntaban si esto molestaba a Draco, quien pretendia tener la misma relación con Blaise que siempre, el problema es que actuar nunca fue lo suyó.

Ann sentía que el hecho de besar a alguien que no sea Draco era inmoral o incluso ilegal. Pero con el tiempo se fue acostumbrado, sin embargo seguía comparando todo con Draco.

No era solo por despecho, le gustaba Blaise, pero nunca sería lo mismo, al principio se convencio a si misma de que los enamoramientos tardaban, pero al final simplemente acepto que Blaise nunca sería su tipo, nunca sería él. Ambos tenían en claro que era algo pasajero que les serviria para despejarse un poco.

Faltando poco para su graduación, se empezaron a organizar fiestas en la sala común de Slytherin. Como muchos estudiantes de ahí eran fieles a los mortifagos, lo hicieron con permiso de ellos. Siempre con la condición de que los mantuvieran vigilados, por eso tantas sonrisas y discursos.

Simplemente había pasado de ser una persona normál a ser una mentira viviente. Mentia con cada sonrisa, cada palabra, cada movimiento friamente calculado.

-Gran discurso -le dijo ironicamente Nott.

-Callate -respondio Ann con una sonrisa- ¿sonó creible?

-Para nada -respondio Silver- pero son idiotas, dudo que se den cuenta.

Sintio como la llamaban desde un lado de la habitación. Se volteo y miró hacia Blaise, que estaba sentado junto a Draco y Pansy. Todos le hacían señas muy contentos para que se acercarara.

-Tu tranquila -dijo Silver-, respira hondo y trata de no matarlos.

-¡Hola! -saludo con una sonrisa mientrás se sentaba junto a Blaise, quien le rodeo los hombros con el brazo.

-¡Hola! -contesto Pansy- Genial fiesta, ¿no crees?

-Totalmente -dijo con tal vez demasiado sarcasmo.

-Es hermoso esto, que podamos estar los 4 juntos como amigos y olvidar el pasado.

-Opino lo mismo -respondio Ann casi mecanicamente- y espero que sean muy felices juntos.

-Igualmente -dijo Draco y ambos dieron un amargo trago a su cerveza.





















































La hija de LupinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora