Besaba mi cuello con sutileza mientras paseaba su mano por mi torso que se encontraba debajo de la camisa. Ambas respiraciones estaban lo suficientemente cerca como para dejarla escapar. Sus besos subian poco a poco por mi mejilla hasta rosar finalmente nuestros labios, pero no eran besos, eran roses. Mordió mi labio inferior con precaución.
-Dicen que tarde o temprano se encuentra un amor para toda la vida. -susurraba en mis labios. -Pero no me importa ese dicho porque el amor de mi vida ya lo tengo a mi lado.
Fue como un cosquilleo por todo mi cuerpo. Es un efecto colateral de estar enamorada.
-¿Perrie Edwards?
-¿Jade Thirlwall? -respondió.
-Dime que no dejarás de amarme ni por un microsegundo de tu vida.
Un silencio profundo. Perrie se volteó y cayó al otro de la cama, cubrió su cara con sus manos y se oyó un jadeo en su respiración. Estaba llorando
Me sentía más que incómoda, es una sensación en donde tus dedos se vuelven fríos. No quiero eso para ella. Para ella no.
Pero yo no me aguanté, no fui lo suficientemente fuerte. Lágrimas comenzaron a salir de mí. Alisé su cabello y me acerqué lo más que pude a ella.
-Todo estará bien ya lo verás. -comencé a decir. -Volveré siendo la persona que siempre quise ser, hecha mujer y haciendo lo que me gusta. Vendré a buscarte y volveremos a ser feliz. Todo estará bien.
Ella asintió con un tono de no estar complacida. Solo quiero verla feliz, y estar llorando por mí no es verla feliz.
Me imaginaba una despedida en donde Perrie me abrazara y me deseara suerte con una risa espléndida en su rostro. En donde nuestros labios se unan por una última vez más y vernos las caras mientras rosamos nuestras narices de lo cerca que están. Pero sabía que ese no iba a ser el tipo de despedida, sabía que ambas lloraríamos hasta más no poder, sé que nos abrazaríamos con tanta fuerza que será imposible separarnos, decirnos te amo hasta que nuestras bocas se sequen, sabía que ese sería una despedida digna de Perrie y Jade.
Bajamos a un pequeño jardín que Perrie había sembrado desde pequeña. Tardó varios años de su vida criando y viendo crecer esas plantas que parecían narcisos. Nos sentamos en una estrecha banca que estaba en frente de ellas, en frente de esos narcisos que tanto apreciaba Perrie Edwards. Pasó su brazo por detrás de mi cuello y lo dejó caer en mi hombro.
-Si te das cuenta. -me dijo. -Mis narcisos tardaron muchos años en crecer, pero nada es para siempre así que tarde o temprano se pudrirán y morirán. Es como nuestra relación.
No logré entender.
-Pero nuestra relación no se pudrirá y nunca morirá.
-No entiendes mi lema querida Thirlwall. -siguió comentando.
Yo reí y al rato ella lo hizo también.
-¿Y cuál es tu lema querida Edwards? -pregunté.
-Mi lema es que el aroma y la belleza que ahora se apodera del narciso se irá, dejándo a la pobre planta desolada y sin ánimos de seguir. ¿Entiendes? -dijo. -Tú eres el aroma y la belleza de la flor mientras yo soy la planta.
Muchas personas dudan de estar enamoradas, confunden el concepto de atracción y enamoramiento, de romanticismo y cordialidad. Pero yo no estoy confundida, yo estoy enamorada de Perrie Edwards y ese es mi lema.
-¿Lista para el High Air Jump?
-¿Puedo gritar Gerónimo mientras caemos?
-Quizás. -dijo.
-Entonces sí.
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Hello || Jerrie Thirlwards
FanfictionJade Thirlwall es destinada a vivir lejos de sus amigos, lejos de su hogar... lejos de su novia: Perrie Edwards, una joven que le ha demostrado hasta el mas mínimo aprecio. Las chicas deciden hacer una lista de cosas por hacer antes de que Jade se m...