Capítulo 5

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15 de Julio de 1815

- Carta de Norfolk Lord Armstrong-Jones. - Dijo George entregándole un sobre elegante a su tío en la hora del desayuno.

- Gracias. - Dijo agarrando el sobre y abriéndolo mientras leía en silencio y cuando terminó lo puso a un lado y siguió desayunado.

- ¿James? - Habló su esposa curiosa.

- La carta dice que nos invita al baile que dará el Duque de Norfolk. - Soltó un suspiro de cansancio.

- ¡Oh! ¿cuándo es el baile?

- Dentro de cinco días.

- En cuanto terminemos de desayunar nos vamos Georgie a buscarte un vestido.

- Pero ya tengo muchos, podré escoger uno de los que tengo...

- ¡Nunca es suficiente!

- Bueno...- Se resignó a la idea de su tía para continuar en silencio y terminar su desayuno.

Cuando subió le contó sobre la carta a Alice quien al escuchar el nombre se quedó sin habla, Georgiana sin saber el porqué decidió preguntar.

- ¿Por qué tanta admiración por el Duque de Norfolk?

- Oh Georgiana, jamás lo he visto, pero he escuchado a todas las jóvenes hablar de el de una manera espléndida y siempre hablan las madres que es un gran partido, ¡el título del Duque es el mayor!

- Oh entiendo, no quiero ir.

- Bueno, creo que eso no lo decide usted, sino sus tíos.

- Si...

- ¡Georgiana! Vamos querida, el carruaje nos espera, iremos con Rose a que confeccione tu vestido.

- En seguida tía, adiós Alice. - Susurró.

Salió de allí junto con su tía para subir al carruaje que las llevaría a la tienda de la Sra. Rose.

- Rose querida, necesitamos urgentemente dos vestidos.

- Claro Lady Armstrong-Jones.

Pasaron nuevamente a la sala de costuras donde Rose le enseñó vestidos a ambas, su tía escogió uno de color rojo y ella escogió de color celeste, muy hermoso que hasta la misma Rose le dijo que parecía un ángel con aquel vestido.

Cuando terminaron de hacer sus compras se dirigieron a su hogar nuevamente que en cuanto llegaron el mayordomo detuvo a Georgiana.

- Srta. Griffin, la llegó una carta la cual es secreta al parecer. - Le entregó la carta la cual no tenía remitente.

- Gracias. - Se retiró inmediatamente a su habitación para abrirla y darse cuenta que era de su padre, se alegró saber de el pero al leerla su ánimo decayó.

"Mi querida Georgiana

Espero que tu estancia en Londres sea de lo mejor, siento no haberte enviado ninguna carta en lo que llevas lejos de mi, te extraño al igual que a la pequeña Anne, siento tanto todo lo que dije, debo de decir que me arrepiento de haberlas mandado a Londres con Lord Armstrong-Jones, como sabrás yo no puedo ir a Londres, tu tío debió de haberte comentado, por lo que no tengo nada más que hacer aquí en Inglaterra, buscaré la manera de irme a Francia.

Sin nada más que decir.

Te quiere tu padre, William Aldrich"

Georgiana acercó aquella carta a su pecho para llorar, sería la primera y supuso la última carta que recibía de su padre. Al leer que el no podía venir a Londres, la dolió en sobremanera, pues aparte de no saber la razón, ya no lo vería.

- ¿Georiana? - Entró Alice con una bandeja llena de comida. - Es la hora de la cena y Lady Armstrong-Jones me mandó a traerte la cena, supuso que te sentías mal.

- Y lo estoy. - Dijo sentada en el suelo con la cara de cansancio. - Lo siento Alice por hacerte venir hasta aquí con mi cena.

- No se preocupe, cena tranquila, ¿necesita algo más?

- Un baño por favor. - Le dijo con una sonrisa agradeciendo que no hiciera preguntas.

- En seguida.

Salió de allí para preparar su baño con aquella esencia a rosas que tanto la gustaba, y que a muchos caballeros le había atraído.

Después de que terminó su cama y de bañarse, visitó a su pequeña hermana que estaba despierta, así que aprovechó para jugar un rato con ella, para darles privacidad, la Señora Miller salió.

- Oh Anne, no sabes lo triste que me pone saber que no conocerás ni a mi padre, el se va a Francia. - Le decía con lágrimas. - No creo que jamás regrese...

- Srta. Griffin, Lady Armstrong-Jones la llama. - Entró la señora Miller.

- Oh si, ya voy. - Dejó a Anne en su cuna y salió hacia la sala de té de su tía. - ¿Me llamabas tía?

- Si Georgie. - Se dio cuenta que estaba su tío también.

- ¿Ocurre algo? - Dijo con temor.

- Sabemos que tu padre te envío una carta, ¿nos equivocamos? - Habló su tío.

- Así es. - Respondió llena de temor. - ¿Es malo que me haya enviando una carta?

- Me envío una a mi también y no creo que diga lo mismo que te dijo.

- ¿Puedo saber qué le dijo?

- Manda que envíen a su pequeña hija, no a ti.

- ¡Oh no! - Exclamó entre sollozos Georgiana.

- Lo siento Georgiana, tu hermana sale mañana, Meredith encontró la manera de que tu padre viaje a Francia y quiere a la niña con ella.

- ¿Meredith?

- Es tu tía, la Sra. Griffin.

- No te sientas mal querida, no tendrás que seguir esclavizada por ella.

- Yo no me sentía así...

- Mañana antes del amanecer llegará tu padre para llevarse a la niña, puedes despedirte de ella.

- Buenas noches. - Salió de allí muy dolida y fue a la habitación de Anne. - Señora Miller, ¿le importa si esta noche duerme conmigo?

- Por supuesto que no, llámeme si necesita algo.

- Gracias, eso haré.

Llevó a su hermana hacia su habitación y la acostó a su lado mientras la cantaba canciones de cuna. Cuando durmió se levantó a escribir una carta relatando cuanto la quería y que jamás se olvidara de ella, la puso entre las pertenencias de ella y se fue a dormir a su lado.

Georgiana (1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora