Prólogo.
10 De enero, 2014.-¿Serán iguales a en sus fotos?- Pregunta una pelinegra a su amiga en la fila para forrar al concierto de la banda del momento.
The Homewreckers con 5 integrantes terriblemente talentosos casi al mismo nivel que atractivos, revolucionando hormonas adolescentes con sus rostros -Y ya que estamos en eso sus cuerpos también- y con sus voces al resto del mundo. 5 Discos con recibimiento exitosos entre fans y críticos y constantemente con canciones constantemente entre las más vendidas.
Y por supuesto con todos sus conciertos agotados, por lo que hasta para chicas con contactos como lo eran Charity Roders y Holly BirdWhistle ir a sus conciertos era una travesía. Siendo esta la primera vez que las dos chicas verían a su banda favorita, sin contar que habían podido comprar pases tras bastidores, no podrían estar más emocionadas.
-Espero que si- Holly dijo, pasando su peso de un pie a otro nerviosamente, la desilusión también era una posibilidad, había perdido la cuenta entre cuantos famosos no eran lo que aparentaban y terminaba chocando contra una pared al verlos tras cámaras, un montón de niños malcriados, eso eran todos.
Una hora esperando fue lo que ambas estuvieron esperando hasta que los guardias empezaron a dejar pasar a las personas, se ubicaron rápidamente en su lugar, las primeras filas en las cuales no habían sillas, 2 horas de concierto más media hora de espera, paradas en los zapatos de tacón, deberían haber considerado eso antes.
La música de fondo no se hizo esperar, música que realmente parecía ser elegida al azar. Iniciando con fancy y haciendo que todos en el estadio comiencen a bailar, el video es tramitado en las grandes pantallas verticales ubicadas en la parte posterior del escenario con. La alta rubia moviendo sus curvas en el traje amarillo tan característico. Mientras que otra rubia de la misma procedencia y una altura similar movía su cuerpo esbelto y llano junto a su voluptuosa amiga morena.
La secuencia de canciones previamente elaborada no duró más de treinta minutos, impacientando así a todo el público aumentando la gran expectativa que generalmente causaban los cinco jóvenes.
Y la expectativa solo siguió en subida cuando la pequeña chica rubia de voz suave salió al escenario en un amplio vestido de color naranja, naranja como el atardecer contrastando con el fondo electrónico de colores fríos y vibrantes.
Una mezcla de luces tenues y burbujas cerraron el acto más bien romántico de la llamada Jenna Smoke.
Y los gritos no se hicieron esperar cuando las luces se apagaron y el video de introducción al concierto comenzó, describiendo brevemente la trayectoria de la banda dio inicio a la primera canción, que comenzó retumbando la batería en todos los presentes.
El concierto empezó con Who got away, una versión acústica y más sentimental que la canción original.
La canción se mezclaba entre las voces de los cinco chicos y las miles de fans en el público cuyas voces se basaban entre sollozos y ligeros gritos de emoción.
No fue hasta la 5 canción en la que cantaron LA Girl y Charity se ve a sí misma en la pantalla central cuando el mismo Adam Jameson se sienta en el borde del escenario y sostiene su mano al cantar la segunda estrofa de la canción y las lágrimas finalmente fluyen.
Y el concierto transcurrió entre pirotecnia y humo, llanto y risa, bromas en el escenario y abrazos emotivos.
Hasta que con una despedida final en la que al fin Gregg toma el piano tornándose el escenario azul y recordando a la primera presentación. Con las voces más suaves, las luces más tenues y el ambiente vibrante que antes se podía presenciar era otro, romántico, nostálgico,si bien la canción no les pertenecía sonaba como si así fuera, no sólo encajaba con el estilo de la banda sino que la mezcla de sus voces era perfecta en ella, Kiss me, era el nombre de la canción, perteneciente a algún pelirrojo británico, la voz quebrada de Mickey así como empezó la canción la finalizó y al caer las luces los cinco ya no estaban en el escenario.
Y en sus lugares seguían las dos mejores amigas, moviéndose nerviosas como en un inicio y picando el piso con los zapatos de tacón, con los pies cansados y las voces roncas, esperaron, hasta que casi todos en el gran estadio se habían retirado para así salir, un cuarto de hora consumiendo sus nervios, encendiendo y apagando los celulares como si así fuese a pasar más rápido el tiempo, como si sus ojos movieran las manecillas del reloj, pero solo a su tiempo pudieron salir de sus lugares para ser a la puerta de metal con la marca solo personal autorizado tras la cual conocerían a los chicos con sonrisas carismáticas y letras comprometedoras se habían metido tanto en su mente.
Mostraron los pases de color agua al guardia, grande y robusto con una redonda cabeza calva en la que se podría reflejar la luz del sol, tenía toda la pinta de un hombre temible, pero con una sonrisa cálida revisó ambas tarjetas y abrió la puerta cuyo sonido pudo haber sido escuchado desde sus lugares en el concierto, haciendo énfasis en lo pesada - y falta de aceite - que esta debía ser. Sí que estaban protegidos.
Y sin más esperas pudieron entrar, paredes blancas y suelo gris de concreto en el que los zapatos de tacón destinaban mientras estas eran llevadas hacia los camerinos por un hombre moreno y de complexión delgada.
La puerta del camerino al que las había dirigido era mucho más delgada que la anterior y abrió sin ruido dejándolas ver a cuatro chicos riendo.
Los abrazos fueron lo primero en llegar, aguanto los ojos de la chica rubia que con sus tacones superaba la altura del más bajo de la banda, el nombrado Gregg Finley, quien también fue el primero en recibirla con los brazos abiertos y una gran sonrisa en su rostro.
-No hay porque llorar- Fue lo que él dijo, a su oído, con la ronca voz que había demostrado gran tesitura en el concierto; dándole aliento a la chica que río entre las pocas lágrimas que habían resbalado por su rostro.
-Ya te he visto- Dijo el más alto y se derritió ante la voz de Adam Jameson solo para ella, la había señalado con ambos brazos para luego tomar su mano y llevarla a sus brazos un abrazo corto en el que sus brazos pasaban por su cuello, como si temiera invadir su espacio.
-Estaba en la primera fila- Susurro la de ojos amarillos antes de que el chico de los tatuajes la soltara.
- Oh claro, junto a La chica de los ángeles.- Dijo abriendo los ojos identificandolas en su mente.
- Más bien la chica de Colorado, Danny Phantom -Dijo Charity, tocando el hombro del peliblanco logrando centrar su atención en ella.
Y la rubia fue hasta los otros dos chicos en la habitación que junto a una pequeña mesa con algunos dulces charlaban.
- La famosa Holly Birdwhistle - Fueron las palabras del más pequeño de la banda, Mickey Irwin extendió su mano hacia ella y la hizo dar una vuelta.
- Dueña de la pantalla chica - Dijo el de cabello más claro dandole un pequeño abrazo.
- Dueños de los grandes escenarios - Holly dijo, abriendo sus brazo señalandolos.
-Touche -Dijo el de pelo negro antes de oírse un pequeño retumbar en toda la sala, un golpeteo más que otra cosa, tan cerca que parecía que provenía de la misma habitación.
-Pensé que estarían los cinco- Dijo la chica con un deje de decepción en su voz.
- ¿No te somos suficiente? - Mickey preguntó, en voz sería abriendo sus ojos haciendo a Holly sobresaltarse y mover sus manos en busca de remediar el comentario - Paul vendrá para las fotos - Dijo el chico ahora con una sonrisa dando golpes a la pared tras de él con sus dedos, como si de un hábito de tratara.
***
-Creo que esa es nuestra señal para parar - Dijo el de cabello negro sonriendo y soltando los cabellos de su pareja, viendo como estos salían de entre sus dedos.
- Parece que así es -Dijo este viendo hacia el techo mientras subía el cierre de sus pantalones bajos.
- ¿Nos vemos mañana?-Preguntó con la mirada azulada centrada en los labios llenos del más bajo, imaginando cuántas cosas podría y posiblemente ya había hecho con ellos.
- Como sea - Dijo este volteando el rostro y dándole la espalda mientras pasaba la camisa blanca de cuello V por su cabeza, preparándose para irse del asfixiante closet en el que su pareja estaba encerrado, no tan metafóricamente ahora.
-Esta no es nuestra culpa cariño- Dijo tomando la barbilla de su compañero entre los dedos y dirigiendo los labios hacia esta, terminando con las labios en el cuello ahora torcido del otro chico.
Rechazado, nuevamente.
- No, no nuestra- Dijo el chico cerrando su camisa antes de abrir la puerta del compartimento de limpieza contiguo al camerino del chico que se hacía llamar su novio.
-¿¡Brett!?-Dijo decidido a seguir a este por el pasillo, viéndose interrumpido al ser chocado por una rubia.
Oh, cuántos problemas le traería esa misma rubia de ojos inocentes.N/A: Anne.
Y aquí empieza la historia que tanto amo escribir.
Me he dado mi tiempo para publicar este libro y ya me siento lista para publicarlo -Despues de mucha presión, si Allie esto va contigo-
Espero no descuidar esta historia como he hecho con otras, y me comprometerse con ella para subir un capítulo semanal.
Después de esto corto el liston How to be a beard esta finalmente aquí.
Sean bienvenidas al mundo de los rompehogares.
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How To Be A Beard
Teen FictionEn las historias siempre es el chico queda con la chica. El amor triunfa sobre el odio. Todos son felices para siempre. Bien, quizá así sea para chicos normales. Pero no para un chico cuya banda tiene dos premios Grammy y tres discos de Oro, la cos...