Harun nunca hablaba pero aun así, yo lo escuchaba.
«Una sola persona puede llegar a cambiarte por completo» Escuché esa frase una vez en alguna parte pero no la creí hasta que conocí a Harun. Él era un mundo en sí mismo, un terreno desconocido para...
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Harun y yo volvimos a casa a medianoche, la ciudad era mucho más brillante de noche, por supuesto, e iba perfecto con Harun, como si él absorbiera todas las luces del lugar porque en algún momento mis ojos iban a parar hasta él. Lo que rompe mi corazón es que Harun no mira, siempre que volteo con la esperanza de encontrarlo mirándome él tiene su mirada en otra parte. Sé que no debo esperar nada de él pero no puedo negar que me gusta, sin embargo... debo acostumbrarme a que Harun no es un chico común y corriente, ha cosas que simplemente no van a funcionar. Tal vez Harun y yo somos una de ellas.
Al día siguiente Harun salió del departamento temprano en la mañana. A papá y a mí se nos hizo raro ya que él no suele salir mucho pero aprovechamos ese tiempo para limpiar un poco la cocina y la sala por él. Papá no paraba de molestarme con él así que tuve que decirle lo que había pasado.
—Seguro mintió —me dice papá mientras suelta el paño de cocina.
—No ¿Por qué le gustaría si apenas me conoce? —me cruzo de brazos sentándome en la barra—. Además, he sido muy rara con él.
—Le gustarías porque eres la chica más hermosa que hay ¿Por qué más sino? —él aprieta mi nariz y yo me río.
—No se trata de eso, papá —le digo—. Es decir, creo que Harun se fijaría más en otras cosas, aparte... él no es cualquier chico, por Dios, no habla... y es algo que me preocupa porque quiero saber por qué —suspiro echando mi cabello hacia atrás—. Sin embargo, ya me hice la idea de que no pasará.
—¿Por qué no? —papá me mira—. El chico necesita una familia, en todo el tiempo que hemos estado aquí sus padres no han llamado ni una sola vez, no parece tener amigos y el único hermano que parece tener es un psicópata... —suspira cruzándose de brazos—. Ese chico necesita a alguien y tú eres buena cuidando a las personas... tal vez deberías ser tú quien esté con él.
—No sé cómo ayudarlo —murmuro mirándome los dedos—. No supe cómo ayudar a mamá ¿Cómo voy a ayudar a Harun?
—No había nada que pudieras hacer por tu madre, depresión o no, ella tomó la decisión de irse, ya basta de culparte, dijiste que no lo hiciera yo y tampoco debes hacerlo tú —papá pone una mano sobre las mías y me sonríe, yo le sonrío de vuelta—. Harun es totalmente diferente a tu madre ¿Sí?
—Lo sé, aun así...
—Odette, Harun solo necesita un amigo... además, siempre está muy feliz cuando está contigo —él palmea mis manos y sonríe—. Hablando de otra cosa, mira esto —alarga su brazo hasta la pila de revistas y periódicos puesta sobre el mesón y toma uno de ellos—. Encontré algo que podemos rentar, está algo cerca del antiguo pero no demasiado, con dos habitaciones, un baño, cocina, terraza y todo lo que tenía el otro ¿Qué dices? —apunta el anuncio en el periódico, yo lo tomo en mis manos.
El timbre del ascensor hace que desvíe mi mirada hasta allá. Las puertas se abren y Harun entra sonriendo, trae tres envases de café en una bandeja de cartón y una bolsa marrón. Se acerca hasta nosotros y lo pone todo sobre el mesón con una nota pegada a la bolsa que dice "Desayuno, espero que les guste". Yo suspiro y asiento.