Las manos de Harun están sujetando mi falda.
Un segundo después, él tira de ella y sujeta mi cintura, su nariz se hunde en mi pelo, sus manos me presionan contra él y siento un suave jadeo antes de que me dé la vuelta y lo abrace. Él me abraza de vuelta, fuerte, tanto que siento que pierdo el aliento pero no pienso decirle que me suelte. Me tomo mi tiempo para acariciar la piel de su cuello con mi nariz y apretar su camisa con mis manos.
Enamorarme de Harun fue como ser arrastrada por una ola; me tragó por completo sin darme oportunidades de pelear. Aunque algunas veces quería nadar hacia la orilla, la corriente me atrajo... ahora mi cuerpo lleva meses en el fondo.
―Tu padre me dijo algo, Harun... ―le digo, aun sin soltarlo―. Dijo que tú... veías a tu hermana en mí y que querías verme ser feliz como no pudiste verla a ella ―siento como se tensa de repente―. No soy tu hermana, Harun... lamento mucho que la hayas perdido pero no es justo, no soy Bianca... si me quieres, no tengas miedo de acercarte a mí... porque justo ahora lo único que me hace feliz eres tú.
Sus dedos se incrustan en la tela de mi camisa tan fuerte y lo oigo llorar. Su cuerpo cae de repente y me arrastra con él sobre su regazo en una de las sillas en las que estábamos sentados. Su refugio es mi cuello mientras sus lágrimas caen. Sujeto su cabeza y acaricio su cabello con cuidado mientras él aun está tratando de detenerse, susurro palabras amables y me disculpo una y otra vez... ¿Por qué me estoy disculpando? De alguna manera siento que debo hacerlo pero también... siento que también merezco una disculpa. No lo sé, mis pensamientos no están del todo bien en este momento.
― Está bien, lo siento... no quise decir todo eso de una vez, así, de golpe ―beso su mejilla.
Él levanta su cabeza y su mano se posa sobre mi nuca, apretando hacia abajo para juntar nuestras frentes. Mueve su cabeza en negación y yo frunzo el ceño. Él toma mi mano y la sujeta con fuerza antes de ponerla sobre su mejilla. Sus labios se abren de repente y toma una gran bocanada de aire. Muerdo mi labio inferior para reprimir decir algo. Un sonido sale de su boca.
―O...
Casi no respiro.
―Ode...
Mis piernas, mis brazos, mis mejillas... todo se siente como si fuese sido drogada.
―Odette... ―termina de susurra.
Su voz es tan gruesa y rasposa, tan fuerte pero al mismo tiempo como un susurro que me abraza y me envuelve y me hace flotar en el espacio. Mi cabeza se vuelve un enredo, mis corazón late como loco y poco a poco pierdo el agarre, mis manos se aflojan sobre sus hombros y caigo... en un hoyo negro, no puedo ver nada, pero escucho la voz de Harun diciendo mi nombre una y otra vez.
Hay agua... agua por todos lados, siendo que ya no puedo respirar, muevo mis piernas y brazos para tratar de impulsarme hacia adelante pero no puedo, la corriente sigue empujándome dentro del mar. No me doy por vencida y sigo tratando de salir a la superficie y poder tomar una bocanada de aire que llene mis pulmones para poder sentirme tranquila pero es imposible. Pronto tengo que respirar otra vez y en cuanto abro mi boca, toda el agua entra y abro los ojos.
Trato de recuperar el aire en mis pulmones y me siento aliviada al darme cuenta de que solo se trataba de un sueño. Aun así estoy sudando y mi cuerpo está pesado. Luego descubro que es Harun quien hace mi cuerpo pesado; él mantiene su brazo sobre mi cintura y su cabeza sobre mi hombro, está parcialmente acostado sobre mí y totalmente dormido. Al moverme, él también se mueve y levanta la cabeza. Cuando ambos nos incorporamos, me doy cuenta de que me encuentro en la habitación de Bianca de nuevo.
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Harun | Cavalcanti 1 |
RomanceHarun nunca hablaba pero aun así, yo lo escuchaba. «Una sola persona puede llegar a cambiarte por completo» Escuché esa frase una vez en alguna parte pero no la creí hasta que conocí a Harun. Él era un mundo en sí mismo, un terreno desconocido para...
