Después de unas semanas, todo iba bien, tenía mejores relaciones con mis amigos, con Luz todo era increíblemente perfecto y pues no había nada porque preocuparme. Cuando llegue a la escuela lo primero que hice fue abrazar a Luz y darle un beso en la mejilla, salude a mis amigos pero, pude notar que Ángel se comportaba raro, pero bueno, no quería empezar con un mal día.
Al salir al receso Ángel se me quedaba viendo con unos ojos de pocos amigos, estaba preocupado por saber que tenía pero mejor para evitar problemas me fui con Luz. Cuando llegue con ella me miró y me dio un fuerte abrazo, empezamos a platicar y de repente le digo...
Oye amor— le dije preocupado (tal vez es temprano como para decirle amor pero ya saben cómo son los adolescentes)
¿Qué pasa?—
¿Sabes qué tiene Ángel?—
Pues desde que llegó esta así y no sé porqué, pero oí que quiere hablar contigo antes de salir— me dijo de forma un tanto preocupada.Cuando dieron el toque de salida él se me acercó y me pregunto si podía hablar con él un momento, le dije que si ya que a él no le podía negar nada ser mi mejor amigo.
Oye Gerardo te tengo que decir algo— me dijo con la mirada agachada.
¿Qué es lo que pasa?— le dije demasiado preocupado.
Levanta la mirada y me dice con ojos llorosos —Ya no podemos seguir siendo amigos—
¿¡Qué!?— le respondí gritando.
Y el solo se fue.Llegue a mi casa y solo me fui a mi cuarto a llorar, no podía creer lo que había pasado.

ESTÁS LEYENDO
Mi otro yo
Teen FictionLa historia de un joven que aparenta ser feliz pero, tiene muchos problemas consigo mismo y trata de pedir ayuda a gritos pero siente que no es apropiado y esto lo pone en una balanza entre seguir adelante o darse por vencido