Capítulo dieciocho: Un super problema.

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Capítulo dieciocho:

Narra Allison:

Me desperté. Bostece. Mis párpados me pesaban como nunca. Me estire un poco. Volví a bostezar.

Volví a escuchar el timbre.

Rodé los ojos.

Alice Hosk.

Me levanté malhumorada y cansada, en extremo. Pude observar a Jake dormido, roncaba abrazado a una almohada al lado contrario mio.

Mire la hora en mi teléfono. 1:00 pm.

Esta vez, empecé a escuchar el timbre de manera seguida. Como si un fastidioso como Alexander estuviera pegado al timbre. Costumbre de el.

Gracias a Dios no era Hosk.

Me puse mi bata con rapidez, sin nada abajo de ella y baje las escaleras lo más rápido posible. Me encontré con la gran puerta principal. La abrí y me mordí el labio inferior cuando vi a mi amor platónico ahí parado en ropa deportiva. Casi se me sale el corazón al verlo.

Tenía tantas ganas de contarle todo lo que había pasado...

-¡Allison! -Me grito y entro rápidamente.

-Si, claro, pasa, eres bienvenido -Dije de manera graciosa.

-Teresa me ha hablado, no se que hacer.

Rodé los ojos. Mi rabia subió en cuestión de segundos.

-¿En serio, Alexander? -Le pregunte - ¿Vienes hasta mi casa para decirme que Teresa te ha hablado? -Rodé los ojos -¡Sabes que ella no me cae bien, y lo único que haces es mencionarla! -Dije sulfurada.

-Allison, ¿eres mi mejor amiga o no?

Me dieron ganas de llorar,lo juro.

-Me he dado cuenta de que esta relación de mejores amigos solo gira en conversaciones sobre Teresa.

-¡Allison! -Dijo con un tono de voz alto -¿Podrías al menos escucharme? -Me grito, enojado. No mucho pero si enojado -Eres terca, deberías de al menos darle una oportunidad.

Ay, cuanto odio que me griten...

-¡No me grites! -Le grite.

Cai en cuenta de lo que dijo...

-¿Acaso le has dado una oportunidad a Teresa? -Pregunté con un tono de voz leve.

Si esto había sucedido, en serio que estos dos son imposibles de separar. Y mi frustración crecería.

-¿Me dejas hablar? -Preguntó.

Yo solo asentí con la cabeza y me cruce de brazos. Enojada.

-Creo que se la daré.

Como una mejor amiga, confidente, alguien que ama a Alexander. Me acerque a el y le pegue de una manera en extremo fuerte en su brazo. Ni idea de donde me salieron fuerzas, pero le dolió.

-¡Te fue infiel! -Le grité.

-Pero es qué la amo...

Eso sí que me dolió.

-¿Sabes algo? -Le pregunté.

Había llegado a mi tope. Es en serio. Sentía una frustración terrible. Tenía tanto amor acumulado y tanta rabia que me tenia mal. Tenía hasta ganas de llorar.

-Qué.

-Me he dado cuenta de que soy la macha de esta relación -Le dije - Si quieres volver con esa perra de mierda, vuelve...

Amigos con beneficios (2da Temp)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora