~Mogeko Castle~

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¡Atención!
Este capítulo contiene spoilers del juego ya mencionado.
Quedas advertido~

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Hoy estaba muy feliz. Verdaderamente feliz. ¡Hoy sería el primer día del mejor trabajo de toda la vida!

¿Y cual es, os preguntaréis? Bueno, tal vez no, pero os lo diré igual.

Soy la dependienta de un hotel. Pero no un hotel cualquiera, si no uno... ¡En el que estarán personajes de los videojuegos Rpg Maker! Aun sigo estando emocionada solo con pensarlo.

Mi jefe ha conseguido poder traer a todos los personajes de todos los Rpg Makers que sabía, aunque parecía imposible. Yo le pregunté cómo lo consiguió, pero no me respondió, haciendo como si no me hubiera escuchado.
Es raro.
Pero bueno, ¡vamos a dejar de hablar de mi!

Según me dijeron, hoy van a venir los personajes de Mogeko Castle, y poco después todos los que su creador, Okegom, hizo. ¡Que ilusión! Ya deseaba que pasarán por la puerta.

Y efectivamente, poco después, pasaron. Estaba Yonaka, la colegiada de preparatoria que amaba a su hermano, y, hablando del rey del Roma, también estaba junto a ella su hermano. Parecía no estar loco.
O eso espero.

Estaba la loca y sádica Moge-ko, entrando con sangre por la cara, pero sonriente, dándole un efecto más macabro. También entró el adorable Mogeko Defectuoso, que se quedó al lado de Yonaka. Y obviamente, el resto de Mogekos, incluso los Mogekos Especiales.

Los mire, atónita. ¡De verdad estaban allí, delante mía, esperando a que les atendiera!

Ejem. Mejor que deje mi ilusion para otro momento y les atienda.

—¡Buenos días! Ya tienen sus habitaciones listas, como habían pedido-— les dije con una gran sonrisa.

—¿Yo... dormiré... con mi hermano...?— me preguntó Yonaka.

Me dio un escalofrío. No es por mal, pero a mi no me agrada mucho el incesto. Pero bueno, que se le va a hacer. Pidieron las habitaciones así, y mi jefe dijo que estaba bien así.

—¡C-claro que si!— respondí, esta vez fingiendo la sonrisa—. Pero también dormirá en su habitación Mogeko Defectuoso, ya que hay sitio para uno más.

Ella asintió. Supongo que con tal de dormir con su hermano, le daba igual. Bueno, no del todo. Seguro que prefería quedarse a solas con su hermano.

Y esa fue la razón por la que puse al Mogeko Defectuoso en su habitación. Ni el jefe ni yo estábamos seguros que pasaría si Shinya estuviera con Yonaka, y no queríamos que se volviera loco y la matara. Así que decidimos hablar con el Mogeko Defectuoso, para pedirle que protegiera a ella en caso de que pasara algo, que nosotros ya haríamos que estuviera en su misma habitación. Él asintió, diciendo que protegería con su vida a la señorita.

Como adoro al Mogeko Defectuoso.

—Pero una cosa... Antes de entrar a vuestras habitaciones, quiero que me deis todas vuestras armas, o cosas por el estilo, que tengáis. No sé permite la violencia en este hotel. Sobretodo va por ti, Moge-ko— ordené  mirándola.

—¿Queeee? ¡Yo no le haría daño ni a una mosca~!— protestó la sádica Moge-ko con una carita tierna y adorable, mientras tiraba con el pie el cadaver del Mogeko que estaba matando, seguramente, por aburrimiento.

—Ya, claro. Tu dame tus armas de tortura y ya— respondí, extendiendo mi mano para que me las diera.

—¡¡NUNCA!!— exclamó mientras su cara cambió de repente a una más macabra, y sus ojos se tiñeron de rojo sangre—. ¡¡ANTES PASARAS POR MI PUTO CADAVER!!

Antes de que Moge-ko pudiera coger alguna de sus armas, todos los Mogekos se las quitaron. Bueno, ya sus maletas las cogieron hace tiempo, pero las armas que tenía consigo se las quitaron antes de que pudiera tocarlas. Me las dieron a mi, aliviados, y yo se lo agradecí. Moge-ko miró a sus súbditos con esa sonrisa llena de amor... a la tortura.

—¿Vaaaaya, así que queréis enfurecer a Moge-ko, eeeh~? ¿Parece que no queréis a Moge-ko, eeeh~? ¿EEEH~?

Los Mogekos temblaron al oír las palabras de Moge-ko. Yo también temblé por unos instantes, pero tenía que intervenir sino queríamos ser torturados por ella.

—Moge-ko, tenemos cámaras grabando a las 24 horas del día— le expliqué con toda la calma posible—. Si vemos el menor indicio de que vayas a torturar, matar, o sinónimos, iremos a por ti sin dudarlo. ¿Lo entiendes?

Dije todo esto mirándola seria, pero me costó mucho. En mi interior, estaba temblando del terror.

Moge-ko me lanzó una odiosa mirada que entró en las entrañas de mi ser, pero luego me sonrió.

-¡No sabe la gente como divertirse de verdad, son unos aguafiestas~!- protestó mientras se iba a su habitación.

Los Mogekos gritaron de felicidad. Quisieron hacer una fiesta. Les dije que le comentaría a mi jefe y si me decía que si, la haría. Que se la merecían, hombre. Además, son los primeros personajes de los RpgMaker que llegaron. Algo especial les tendremos que hacer.

—Ah, y vosotros, si tenéis armas, también tenéis que dejarlas— les dije, sobretodo por Yonaka y Shinya.

Yonaka se acercó a la mesa de recepción y dejó el cuchillo que tenía. Shinya no dejó nada.

—Shinya...

Me miró con odio, y pensé por un momento que me iba a clavar un cuchillo en la garganta.

No más miradas de odio, por favor.

—Toma— murmuró, también dejando su cuchillo en la mesa.

Acto después, Yonaka y Shinya se fueron a sus respectivas habitaciones, y también los Mogekos Especiales y los normales.

Suspiré. Había sido un laaaargo y cansado comienzo. Pero me alegraba de haberlo vivido. Por una parte.

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Le comenté al jefe mi día, y lo que comentaron los Mogekos sobre la fiesta.

—Me parece bien— me respondió el jefe con una sonrisa mientras estaba sentado en su silla—. Pero la vas a organizar tu.

Puse una mirada de reproche ante su comentario.

—Me da igual lo que me digas. Es tu trabajo.

—Lo se...— suspiré.

Fui a mi habitación —si, porque duermo aquí, en el hotel. Es una de las cosas que me da este trabajo—, y salté hacia la cama.

Estaba cansada, y algo asustada por lo ocurrido, pero también feliz. Había conocido a los personajes de Mogeko Castle, y seguramente no serían los únicos personajes de Rpgmaker que conocería  en este trabajo.

~Rpgmaker Hotel~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora