Capítulo 3.

24.5K 1.4K 145
                                        

Capitulo largo, espero lo disfruten

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Capitulo largo, espero lo disfruten.

***

Christopher.

—¡Christopher, atrápala! —gritó mi compañero desde el otro extremo del patio.

El balón pasó por encima de mi cabeza y las risas estallaron a mi alrededor como una lluvia burlona. Sentí el calor subir por mis mejillas, pero corrí igual, decidido a no quedar como el torpe del curso. La pelota rodó hasta la vereda, justo al borde de la calle. Me agaché para recogerla... y entonces lo vi.

Un hombre alto estaba de pie al otro lado, con los brazos cruzados. No parpadeaba. Sonreía.

El corazón me dio un vuelco.

Era él.

El hombre que papá no me dejó saludar aquella vez.

Tragué saliva, pero levanté la mano en un saludo tímido. Él respondió inclinando apenas la cabeza. Miró hacia ambos lados de la calle con calma exagerada antes de cruzar. Sus pasos eran lentos, seguros. Demasiado seguros.

—¡Christopher, vamos! —volvió a gritar otro compañero desde la puerta del salón.

Apreté el balón contra mi pecho, dispuesto a regresar, pero la voz del hombre me detuvo.

—Hey, pequeño.

Me giré. Él ya estaba frente a mí. Se agachó hasta quedar a mi altura. Desde tan cerca pude ver la cicatriz que le atravesaba la piel bajo el ojo izquierdo. Era fina, pálida, pero profunda. Como una sonrisa torcida grabada en su rostro.

Miré hacia atrás. Mis compañeros ya entraban apresurados al salón. La puerta se cerraba.

—¿Te gusta? —preguntó señalando la cicatriz.

Asentí sin pensar. No sabía por qué lo hacía.

—Me la hizo mi mascota cuando era niño —continuó con voz suave—. ¿Tú tienes mascotas?

Sentí un nudo en la garganta.

—Mi perrito Black se fue... Mi papá dice que se fue al cielo.

El hombre inclinó la cabeza, fingiendo tristeza.

—Vaya... eso duele, ¿no?

No supe qué responder.

Metió la mano en el bolsillo de su chaleco y sacó un chicle envuelto en papel brillante.

—¿Te gustan?

El papel crujió entre sus dedos. El sonido me pareció demasiado fuerte.

—Mi mamá dice que no debo aceptar cosas de extraños —murmuré, recordando su voz.

Choose Me. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora