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14/20. Como un pez bajo el agua ☆

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Cap 14

Antes

Todas las noches era la misma postura: recostada boca arriba de la cama con ambas muñecas y tobillos amarrados a los cabestrillos. Mi ojos acuosos y mi garganta reseca, terminaban de darme ese toque de animal salvaje y temeroso a la vez. El silencio era cortado por mis continuos jadeos y llantos.

- ¡No quiero estar aquí! - supliqué entre llantos el día  de mí  primer visita a la clínica.

- Solo será por un tiempo - dijo papá  con el semblante agotado. Podía verse a la legua lo agotado que estaba.

- Es por ella - dije entre dientes - Ella no quiere que regrese. ¿Verdad?.

- Solo queremos que esto funcione - dijo él  tomándome de la mano - Pero necesitamos que pongas de tu parte. ¿Puedes prometerme eso? ¿Puedes hacerlo?- preguntó mi padre.

Mi cuerdas vocales que sentían arder. Asentí. ¿Que mas podía hacer?. Él  quería que yo estuviera bien. A salvo. Y yo quería volver a casa o cualquier otro lugar que pudiera concebir como un hogar.

La primer semana, había sido la peor de todas. Era concretamente una fiera incontenible. Me rehusaba a tomar los medicamentos, arrojaba cosas a las enfermeras, me auto-flagelaba y realizaba cualquier tipo de acto para que pusieran atención en mí, y comprendieran que no estaba loca, pero inclusive, con el paso de los días, hasta yo misma, llegue a creérmelo.

En más de una ocasión había recibido terapia de electrochoques, los cuales me dejaban tan liviana como una pluma y me aislaban de mi sufrimiento. La tercera semana, los antipsicóticos comenzaban a hacer su magia. Si bien me sentía somnolienta y desganada la mayor parte del tiempo, no veía ni escuchaba cosas.

- ¿A que le temes? - preguntó el Dr.Roth. A él  siempre le gustaba comenzar con aquella interrogante.

- ¿Eso es relevante?- cuestioné. ¿Cuántas  veces más  tendré  que responder a aquella misma pregunta? - ¿Es que acaso la última  vez no resolví aquella inquietud suya de a qué  le temo?.

Él  sonrió  como si aquello tuviera algo de gracia.

- No del todo - respondió - Dijiste algo así como que tenias miedo de ti misma. ¿Puedo saber el por qué ?- formuló.

- Todos le tememos a algo. ¿No? -cuestioné - La diferencia es que yo estoy loca o creo estarlo y la mayoría no. Corríjame si me equivoco.

- No estas loca Alex - suspiró -Necesito que comprendas que no estoy aquí para juzgarte, si no para ayudarte.

- ¿Alguna vez se ha sentido mal por algo que ha provocado y que aún  así, pudiera remediar? - el doc. asintió positivamente - Yo me siento mal la mayor parte del tiempo, por algo que no puedo remediar. Y eso, es algo en lo que usted ni nadie me podrá  ayudar.

- ¿Esto tiene que ver con Sasha? - lo observé con asombro - Lo que le sucedió a tu hermana, fue un accidente. Déjame decirte - dijo aclarando su garganta y bebiendo un poco de agua - que es normal que aquellos que sobreviven a sus seres queridos, experimenten cierto grado de culpabilidad. Nunca es fácil lidiar con un duelo y menos aún, con un secuestro.

- Un secuestro - susurré - Siempre me pregunté  porque me capturaron. Por qué  no me liberaron cuando tuvieron el dinero - dije sacudiendo mi cabeza.

- Deja que de eso se encarguen los investigadores. Lo importante de ahora en mas, es que mires hacia el futuro. No podemos hacer nada por lo que pasó. El pasado no puede cambiarse, pero si el mañana.

TRAUMADA  [ Finalizada ] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora