Capítulo 5. Supermercado.

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  - ¿Y cómo harás para hacer eso que dijiste que harías ayer?

- ¿Hacer qué?

- Tirarte a Bárbara.

El rostro de Niall se oscureció enseguida. Tosió un par de veces, volviendo su rostro hacia la ventana lateral del vehículo, irguiéndose sobre el asiento. Harry elevó ambas cejas, chasqueando los dedos sobre su rostro, apresurando la respuesta.

- Pienso fingir que la quiero y que quiero algo serio con ella.

¿Querer? ¡Eso era lo más estúpido que había escuchado! Contuvo una carcajada, mientras se mordía el labio con fuerza y presionaba el acelerador. Querer era una palabra solo incluida en el diccionario de los imbéciles. Era tan ridículo que podría echarse a reír una semana y media y seguir riendo después de que la vuelva a escuchar.

- ¿Ah, en serio? ¿Cómo harás eso?

- ¿A qué viene esa pregunta ahora, Harry?

- Solo escúpelo.

Harry observó cómo su antiguo compañero de "caza" se removía sobre su asiento y se encogía de hombros, lanzándole una mirada incómoda.

- Pienso conquistarla, ¿qué otra cosa puedo hacer?

- ¿Cómo vas a hacer eso?

- Yo... no sé, la verdad... - dijo, frunciendo el ceño de forma extraña - En serio, Harry ¿a qué demonios vienen estas preguntas?

- Curiosidad, simple curiosidad.

Aceleró incluso más la velocidad del maldito deportivo, manteniendo una sonrisa discreta en su rostro, mientras se llevaba una bebida energética a su boca. Se la terminó de un solo trago y miró directamente a Niall, que parecía estar más tieso que muerto en ataúd. ¿Por qué carajos estaba así? ¿Tanto le cabreaba hablar de su estúpido plan de cómo tirar?

- Pienso ser amable con ella, decirle cosas cursis, regalarle chocolates, invitarla a cenar y todas eso y luego que logre lo que quiero, romperé con ella...

La maldita carcajada salió de sus labios, así que solo optó por dar una palmada sobre el hombro de Niall y girar el auto hacia la izquierda con brusquedad. Un puto camión se estaba interponiendo en su vía cada diez segundos.

- Qué putada, loco - soltó con sinceridad, mientras intentaba no romper en risas.

El aludido le lanzó otra mirada incómoda, quizá, debido al sarcasmo de sus palabras y luego extendió la mano, apuntando la otra calle con su dedo índice.

- Harry, bajo acá, en la esquina. Te veo luego, no te pierdas mucho y si haces reuniones, me timbras.

Harry detuvo el auto frente a la vereda de la nueva calle, notando cómo el otro salía de volada y cerraba la puerta de un solo porrazo. Aceleró nuevamente, soltando todas las risas que había contenido y se perdió entre la ciudad, moviendo el auto de derecha a izquierda, incapaz de detenerlo en algún lado. En realidad, la idea de Niall sonaba como mierda para él. ¿Cómo diablos podía alguien hacer todas las estupideces que había mencionado?

En lugar de "ser amable con ella", debería tratarla como la zorrita que es.
En lugar de "regalarle chocolates", debería lanzarle lencería escotada.
En lugar de "decirle cosas cursis", sería mejor que la insultase. A algunas les pone eso.
En lugar de "invitarla a cenar", solo debe darle su número de departamento.

Bueno, al menos, eso sería lo que él haría. Soltó otra risotada y guiñó el ojo a un grupo de mujeres mayores que caminaban, sonriéndole a cada momento.

Y de repente algo llamó su atención en las puertas de un supermercado. Entrecerró sus ojos, escudriñando todo con la mirada, mientras una sonrisa se formaba en sus labios. Su atractivo criado estaba saliendo con unas bolsas en sus manos y se dirigía hacia algún lugar en particular. Movió el auto hacia la derecha, apegándolo hacia la acera.

- Precioso, ¿no quieres subir?

Una sonrisa se contorneó en los labios de Harry cuando los ojos de su criado se encontraron con los suyos y se quedó paralizado en medio de la calle, incapaz de reaccionar. Le guiñó el ojo, llamándole con el dedo índice, pero la única respuesta que obtuvo fue mirar cómo sujetaba las bolsas con fuerza, era empujado por unas cuantas personas que transitaban por ahí y luego agachaba la cabeza e intentaba seguir con su camino. Harry le observó de pies a cabeza y exhaló, todavía sonriendo, mientras su auto seguía cada uno de los pasos de su intimidado criado.

- ¿Qué pasa, precioso? ¿Quieres jugar a las escondidas?

Louis apresuró la marcha con el rostro sonrojado, desviando su mirada para mirar si alguien estaba observándoles, pero la gente continuaba su camino, sin prestarles mucha atención. Harry tocó el claxon unas cinco veces, mostrando una sonrisa divertida.

- Es una orden, Louis y te he dicho que odio que desobedezcan.  

Inocencia Pasional; larry stylinson |adaptación|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora