Día 8 de Septiembre a las 20:45 de la tarde. Estados Unidos.
Ada Wong se daba los últimos retoques antes de salir a cumplir con la tediosa misión que aquel detestable tipo le obligaba a hacer bajo amenazas. Sabía perfectamente quienes estarían en la fiesta y que entre ellos estaría su incansable amante, Leon, por lo que la misión no sería para nada fácil si tenía que esquivarlo constantemente y reprimir sus ganas de acercarse aunque solo fuera para saludarle fugazmente como solía hacer siempre.
Parecía que Hirmans quería hacerla sufrir o que su intención era que la descubrieran y la mataran allí mismo, era como si la estuviera poniendo a prueba constantemente, aunque no sabría responder el porqué se le podría pasar algo así por la cabeza. Sabía que Hirmans era retorcido, como todos sus anteriores jefes, pero a parte de eso también era un tipo muy extraño.
Suspiró terminando de acomodar aquellas extensiones de cabello color azabache en aquel recogido que se había hecho y de adornarlo con un bonito pasador metálico con forma de flor, de color blanco y con alguna que otra piedra brillante.
El vestido que llevaba también era blanco perla con algún estampado floral hecho de hilo a juego con el pasador, era largo sin mangas, solo con una fina tela que se ajustaba en el cuello y dejaba parte de su espalda descubierta.
Las joyas como el maquillaje empleado no era muy exagerado, dejando de lado el característico rojo carmín que solía adornar sus labios o sus prendas, pues el objetivo era no ser reconocible.
Caminó descalzo hasta la cama una vez hubo terminado los últimos retoques, se sentó para seguidamente colocarse los tacones de aguja níveos sobre sus finos pies y abrió el cajón de la mesita auxiliar que se encontraba al lado de la cama. Sacó un pequeño cinturón ajustable que colocó sobre el muslo de la pierna derecha, donde se encontraba una pequeña abertura en el vestido, para acomodar un cuchillo de combate y el USB que emplearía para sacar información del ordenador del presidente de la D.S.O en un pequeño bolsillo del mismo cinturón.
Quedaban cinco minutos para que apareciera el coche que vendría a recogerla,rebuscó una vez más en la mesa auxiliar y sacó la tarjeta de identificación que la haría pasar por Elizabeth Campbell, la guardó dentro de su bolso de mano que ya tenía preparado y salió del apartamento echando la llave antes de abandonar el edificio.
No tuvo que esperar mucho, pues muy puntualmente apareció un coche de color negro con los cristales de atrás tintados de negro. La mujer sin pensarlo entró al coche en el asiento de atrás y se acomodó tratando de parecer muy segura consigo misma.
-Toma, colócate esto.- Dijo el hombre rubio que estaba frente al volante, bien trajeado y seguramente equipado para la misión al igual que iba ella. Le ofreció un pinganillo que la espía no tardó en recoger y observar. -Colócalo donde no se vea, solo se te darán órdenes o indicaciones en el caso de urgencia, no puedes comunicarte a través de él, tan solo escuchar.- Explicaba el hombre mientras ella lo colocaba en su oído izquierdo donde aquel tedioso recogido que dejaba caer algunos mechones de cabello podría ocultarlo. -Por cierto, mi nombre es Michael.- Finalizó presentándose con un nombre dudosamente real y sin apellido, pues aquel tipo no parecía ser americano y mucho menos poder llamarse así.
-Ada Wong, aunque creo que ya debes conocerme, gracias por la información.- Dijo ella tratando de ser educada, pero fue interrumpida por aquel tipo quien negó con la cabeza y la miró con aquellos ojos gélidos de color gris.
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Nada es imposible ©
FanfictionHa pasado un año después de acabar con la vida de Derek C. Simmons, el responsable del ataque bioterrorista que estaba dispuesto a continuar el trabajo que la organización terrorista Umbrella no pudo acabar. Después de todo esto la vida del agente...