Mariano se acercó a la puerta y abrió. Al otro lado se encontró con una chica, Irene Montero. Estaban en la misma clase, pero no habían hablado apenas nunca. Era prima de Pablo y también pertenecía al grupo de los populares, pero había llegado más tarde a la fiesta porque estaba en un entrenamiento de karate. Muchos chicos, y también algunas chicas, estaban locos por ella. Era muy guapa, pero no le gustaba presumir ni ser el centro de atención.
-Hola Mariano, Inés esta en camino, me ha dicho que va a llegar un poco tarde. ¿Puedo pasar?
-¡Shí, claro!-Respondió emocionado.
Mariano no estaba acostumbrado a que las chicas hablasen con él, y aunque Irene solo le había saludado porque era el anfitrión de la fiesta, se puso a sonreír como un tonto.
Irene saludó a sus amigos, y fue a ayudar a Pablo y a Albert a hacer las mezclas porque los veía un poco perdidos a la hora de medir las cantidades de alcohol por cada vaso. Entonces se percató de que Pedro estaba en el sofá con el móvil y le preguntó que hacía tan concentrado. Este le respondió que estaba ocupado twitteando algo sobre Bob Esponja. Irene se quedó confusa, al igual que el resto de invitados. Iba a decir algo al respecto, pero entonces volvió a sonar el timbre. Como Mariano estaba parado y no reaccionaba, decidió encargarse ella misma en abrir, y cuando lo hizo se quedó sin palabras. Al otro lado estaba Inés. Sin sus características gafas, parecía otra persona. Además, se había maquillado y llevaba una camiseta naranja ajustada con escote. Irene apenas fue capaz de saludarla, y no podía apartar la mirada de la chica que acababa de entrar. Se preguntó por qué habría decidido su amiga ir así de arreglada a la fiesta, y entonces obtuvo su respuesta. Inés saludó efusivamente a Albert, y aunque no se atrevió a acercarse, se aseguró de que el catalán la viera. Irene sintió una pizca de decepción y celos, asique se llevó a su amiga al sofá para hablar con ella, alejandola lo máximo posible de Albert.
Entonces, Mariano tomó la palabra. No sabía exactamente que es lo que hacían los chicos populares en las fiestas, asi que conectó la WiiU y puso el Smash Bros.
-¿Queréish jugar?-Todo el mundo le miró extrañado, excepto Iñigo, que se levantó emocionado y fue corriendo a coger un mando.
-¡Yo me pido ser Link!-Gritó alegremente.
Después de este inesperado suceso, el resto decidió unirse a la partida. Pablo eligió al aldeano, alegando que representaba el poder del pueblo. Irene eligió a Samus, e Inés a la princ'sa Peach. Alberto eligió a pikachu, y Pdr a Ganondorf. Por último, Mariano eligió un mii cuyo nombre era Carrero Blanco.
Se notó enseguida a quien se le daba bien jugar y a quien no. Era una batalla con vidas, y de algún modo Mariano se las apaño para salir volando hasta perderlas todas, voló voló, Carrero voló... cantaban todos cada vez que el mii de Mariano se salía de la pantalla. Por otro lado, Albert estaba asustado porque Irene le atacaba costantemente y sin piedad. El pobre catalán se preguntaba a que se debería aquello, y cuando miraba a Pablo en busca de ayuda, el coletas solo se reía y seguía atacando a Errejón.
Finalmente, la partida acabó con Alberto como ganador, pero Pedro estaba enfadado porque decía que alguien había hecho trampas. Empezaron a discutir, y se formó un gran alboroto. Precisamente en ese momento, a Mariano le sonó el móvil. Eran sus padres.
-¿Hola...?
-Hola Mariano, soy tu padre, llamo para ver como estás.
-Eshtoy bien. Todo normal.
-¡Es imposible que me hayas ganado!-Se oyó el grito de Pedro de fondo.
-¿Qué ha sido eso?
-No she de qué me hablas.
-¡Pero si te caías tu solo de la plataforma! ¡juegas fatal!-Respondió Alberto entre gritos.
-¿Mariano, estas bien? ¿Qué es todo ese ruido?
-Francisco, ¿va todo bien? ¿qué está pasando?-Mariano oyó la voz preocupada de su madre, Soraya, al otro lado de la línea y se puso nervioso. Pablo al ver la situación le hizo una seña a Mariano y le dijo:
-¡Di que es la tele! Diles que estas viendo una peli.
Por una vez, Mariano fue capaz de reaccionar, y utilizó la excusa de Pablo. Sus padres se tranquilizaron, y después de pedirle que andara con cuidado, se despidieron y colgaron. Todos los asistentes suspiraron aliviados, excepto Alberto y Pedro, que seguían discutiendo.
Con intención de calmar los nervios, Albert les propuso jugar a alguna cosa. Pablo le miró con picardía, y el catalán pudo sentir como se le subían los colores. Mariano, confundido con la naturaleza del juego, propuso jugar al escondite. Todos se rieron, pero Iñigo se lo tomó en serio y convenció al resto para jugar. A Mariano le tocó ser el que contaba, y cuando empezó la cuenta atrás, los adolescentes huyeron despavoridos.
Albert empezó a buscar un escondite en el piso de abajo, pero al ver que ninguno le convenía, decidió subir por las escaleras. Una vez en el piso de arriba, corrió por el pasillo y se metió en una habitación, que resultó ser la de Mariano. Abrió el armario con intención de esconderse allí, pero se encontró con Pablo, que respondió ante su súbita aparición con un grito.
-Pensaba que eras Mariano.-Dijo el coletas intentando justificar su reacción.
-Mariano es feo, pero no tanto como para asustar a alguien. ¿me haces sitio ahí dentro?
-Se me ocurre algo mejor. Ya que estamos aquí, vamos a cotillear un poco.
Pablo salió de un salto y empezó a explorar la habitación. Al principio Albert no estaba de acuerdo con lo que estaba haciendo, pero al encontrarse un tanga azul con el símbolo de la falange en un cajón, la curiosidad pudo con él y siguieron inda-gando. En el cuarto de Mariano había todo tipo de cosas raras. Un CD con los éxitos del PP 2013, un póster de Patxi Lopez, el guitarrista de la banda de moda, un cubo de rubic para tontos (tenía una cara de cada color) que de algún modo estaba sin resolver, unas figuras de acción de falangistas famosos... pero lo más curioso de todo era el manifiesto comunista que tenía escondido en un cajón. Esto desconcertó a los dos chicos, y decidieron abrir el libro. Descubrieron que era el diario de Mariano. Iban a empezar a leerlo, pero oyeron un ruido en el pasillo y corrieron al armario a esconderse, dejando el libro en el suelo.
Apenas tenían sitio para moverse, y Albert se estaba poniendo nervioso ante la proximidad del coletas. Se estaba clavando unos zapatos en culo y una percha en la espalda y se hacía daño. El lugar estaba completamente a oscuras, pero pese a ello Pablo pudo notar la incomodidad del catalán. Le preguntó que le ocurría y cuando este le respondió, le ofreció sentarse entre sus piernas. Al principio Albert se negó, pero tener un zapato en el culo es muy incómodo, asique acabó cediendo. Sentía el aliento de Pablo en la nuca, y casi podía ver como el madrileño sonreía pícaramente. Aquella proximidad lo ponía nervioso, pero tampoco quería separse. Entonces, Pablo apoyó su cabeza en el hombro de Albert, que se sobresaltó ligeramente. A Pablo se le escapó una risita y rodeó a Albert con los brazos. El catalán sentía como su corazón martilleaba en el pecho. Estaba confuso. Por un lado, no quería que Pablo le soltase, pero por otro, no sabía como catalogar sus sentimientos.
-¡She que eshtáish aquí!-Gritó Mariano al abrir la puerta.
Los cuerpos de los chicos escondidos se tensaron al oír como Mariano se movía por la habitación en su busca. Oyeron que agarraba el pomo de la puerta del armario, y cuando ya daban por hecho que los iban a encontrar, se produjo un estruendo en la ventana de la habitación.
-¡Estaba tocando el timbres, tío!
-¿Aureliosh? ¡llegash tarde! ¿qué hacesh en la ventana?
-Estoy intentando entrar en la casas. Llego tarde por culpa de los de Podemo, tío. Son comunista y vienen de Venezuelas.
-Bueno, ven conmigo, eshtamosh jugando al eshcondite. Ayúdame a bushcar al resto.
-Vale, espero que no haya nadies juntando las cosa de mear y haciendo dentros y fueras.
Mariano no entendió aquello último, pero salió de la habitación con el chico que acababa de aparecer. Alberto y Pablo respiraron aliviados sin poder creer su suerte y aún confusos con lo ocurrido.
-Oye Albert, ¿le echamos un vistazo al diario de Mariano? ¿o prefieres quedarte escondido un rato más?-Preguntó el coletas rompiendo el silencio y dejando a Albert indeciso.
Jone @PaulAsChurches
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La fiesta de tu vida
Fiksi PenggemarOs presentamos el primer fanfic hecho por 9 personas del fandom político. La mecánica es la siguiente: cada una va a escribir un capítulo de la historia y a ver qué sale. No hay nada preparado, es todo improvisado y con el único objetivo de pasarlo...
