No miento si te digo que te extraño

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Jeffrey

Hace ya siete meses que Kate se fue de mi vida, y en todo este tiempo no quise ver a nadie, tuve una fuerte discusión con Dilan al grado que el renunció y se fue pero no me importaba lo último que me dijo fue que me estaba equivocando y esperaba que cuando me diera cuenta de todo no fuera demasiado tarde, pero nada tenía sentido ya para mí, al diablo todos, mi familia en vez de apoyarme me dieron la espalda, todos estaban a favor de Kate y mi madre pedía que la buscará pero eso no me importo y decidí alejarme de todos ellos, me aparté de mi familia, viajaba tanto que eso me permitía no recordarla, pero por las noches cuando su recuerdo era presente la ahogaba en alcohol, odiaba sentirme así, pero una parte de mi quería correr a buscarla y decirle que no me importaba lo que había pasado, que la amaba con locura y deseaba que no se fuera y se quedara conmigo, pero mi orgullo no me dejaba y tengo que admitirlo era un completo cobarde.

He vuelto a salir con Nathaly, al inicio solo fue como amigos pero tras una noche de copas me acosté con ella, fue el error más grande, no estaba en mis cinco sentidos lo admito, pero cuando estaba con ella era como si Kate fuera ella, la tome y la hice mía, una parte de mi quería creer que era Kate, la extrañaba, intente verla pero ya no estaba en la academia y nadie sabía de ella, creo que cumplió su promesa de desaparecer de mi vida, la idea no me agrado pero tal vez era lo mejor, después de ese día, no me volví a acostar con Nathaly, siempre que ella quería yo ponía de pretexto que tenía mucho trabajo o que no me sentía bien, cosa que la disgustaba pero al final siempre volvía, realmente no me importaba si se quedaba o se iba ya nada me importaba, estaba solo enfocado en mi trabajo.

Esa mañana desperté muy tarde después de que el alcohol se apoderó de mí durante toda la noche, me despertó el sonido del timbre de recepción, como pude me puse de pie y conteste el teléfono.

— si

— disculpe señor Morgan, pero en recepción hay un abogado que viene a dejar un papel para la señorita Kate, es del juzgado que hago lo dejo pasar o que le digo?

La curiosidad me invadió quería saber de qué se trataba, con solo oír su nombre me hacía recordarla y mi último recuerdo era el de ella llorando en automático borre la imagen de mi mente y es que últimamente he tenido muchas pesadillas donde ella recurre a mi pidiendo ayuda, otras donde está sentada y tiene un bebé en brazos, otras donde llora como ese día y me reclama por no haber cumplido mi promesa de ayudarla y cuidar de ella.

— señor, sigue ahí.

— a sí disculpa, dile que suba, gracias.

Tocaron a la puerta y abrí era dicho abogado quien traía un citatorio para Kate.

— si, diga que es lo que desea, soy el señor Jeffrey Morgan Demunn.

— buenos días señor Morgan, lamentó interrumpirlo pero el motivo de mi visita es para localizar a la señorita katherine Parker Hudson, tengo una semana sin poder localizarla al parecer ha cambiado de numero telefónico, y me urge encontrarla, traigo un citatorio para que se presente en un mes para la sentencia del señor David Marzon.

Escuchar ese nombre me ocasionó un asco, ese maldito, pero que tenía que ver Kate en su sentencia, acaso ella y el, miles de ideas pasaron por mi mente, como si él le hubiera hecho algo.

— a sí, mi prometida está de viaje y pues las llamadas no le entran con facilidad, pero puede dejarme el papel yo sé lo daré cuando regrese.

— por su puesto, tome, tuve el atrevimiento de venir aquí ya que el día que levantó él acta esta fue la dirección que dejó, y como ha asistido a las otras citas pues no hubo la necesidad de que yo la buscará.

La intrusa Donde viven las historias. Descúbrelo ahora