Nina era una chica de cabello castaño oscuro y corto, ojos color verdes y piel ligeramente morena, ella era, sin duda, una niña hermosa.
A sus 13 años ella era muy responsable, madura, amable, entre otras cualidades.
Todo lo contrario a su mejor amiga Lien. Lien era desordenada, grosera, rebelde, tenía pésimas notas, era, en pocas palabras, una "delincuente juvenil" según los maestros de la academia.
Lien tenia el cabello negro, largo y desordenado y ojos negros. Era, también, delgada y de piel pálida. A pesar de sacar malas notas era muy inteligente, astuta e intrépida. Casi nunca iba a clases y cuando ibalo único que hacía era molestar al profesor o mirar el cielo a través de la ventana.
Siempre le preguntaban a Nina el por qué estaba con alguien como Lien, y ella siempre respondía: "Ella está sola, a diferencia de los demás, yo no la abandonaré".
Ellas eran amigas desde pequeñas, ambas no tenían madre, pero la diferencia eran sus padres, el padre de Nina superó la muerte de su esposa y le dio mucho apoyo moral a Nina, pero el padre de Lien no lo hizo.
Él comenzó a beber, se pasaba todo el día de un bar a otro, llevaba mujeres a su casa, dejó el trabajo, no le prestaba atención a Lien.
Lien cambio mucho, todos se alejaron de ella, todos excepto Nina, ella se quedó, siempre estuvo a su lado, desarrolló un complejo suicida/homicida, si no fuera por el apoyo de Nina habría hecho cosas de las que se arrepentiría después.
Gracias a Nina se mantenía en pie, la quería y respetaba mucho, era su única amiga. La quería tanto que, inconscientemente, se volvió dependiente de ella.
Un día Nina la encontró llorando sentada en un columpio de un viejo roble alejado de la zona central del parque al que su madre siempre la llevaba, desde ese momento fueron mejores amigas.
Nina estaba emocionada, todo su esfuerzo era recompensado finalmente, su padre le había contado que cuando su madre tenía su edad quería entrar a una secundaria muy prestigiosa que estaba en otra ciudad
Ella había estudiado mucho para ganar una beca y entrar a esa escuela. Y en ese mismo tenia un sobre con una beca en sus manos.
- ¡Sí! ¡Por fin! - no pudo contenerse y gritó.
- Te felicito hija, podrás cumplir el sueño de tu madre - le acarició la cabeza con cariño - Nos mudaremos en tres días.
- ¿Mudarnos? - preguntó un tanto confundida.
- Claro, esa escuela está en otra ciudad, ¿Cómo pensabas estudiar en ella sin mudarte? - fue la respuesta de su padre.
- Ah, claro, jajajaja - rio desganada.
Realmente no lo había pensado, no había pensado tener que abandonar su ciudad, a sus amigos, su casa, tener que abandonar... a Lien.
¿Realmente debía dejar atrás a Lien para cumplir el sueño de su difunta madre?
¿Por qué se ponía tan paranoica? No era como si nunca fuera a volver, seguirían en contacto, mantendría su amistad con Lien aunque no esté en la misma ciudad.
- "No pasará nada, todo sera igual" - se convenció mentalmente.
- ¿Nina? - salió de su trance y vio a su padre parada frente a ella mirándola con preocupación.
- ¿Eh? ¿Qué pasa? - estaba un tanto confundida.
- Te hablé varias veces y no me contestaste - le dijo, preocupado por la distracción de su hija. Nina nunca hacía eso.
