Boxeo.

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Cuando llegué a casa de Roxana, me abrió su padre, un tipo bajito, moreno, muy delgado, con cabello café en el que se podían ver algunas canas; le pregunté por ella y muy amablemente me dijo que se encontraba en su entrenamiento.
Me sugirió que fuera a verla, "A Rox siempre le falta un buen espectador" dijo muy sonriente.
Así que sin más, me anime a ir a verla, el lugar donde entrenaba parecía a simple vista un taller mecánico, cuando entras todo es distinto, hay excelentes equipos, excelentes entrenadores en buena forma, todo era excelente, y ahí en lo más profundo del gimnasio, estaba Rox, con su cabello amarrado en dos trenzas.
Su entrenador sostenía el saco, mientras ella lo golpeaba con una fuerza impresionante, usaba un top que dejaba ver su plano abdomen, un short con el que se podía notar ampliamente sus piernas marcadas, mi delgaducho cuerpo de baloncesto no era nada comparado a sus grandes músculos.
Sentí una pulsación en el pecho al momento de verla, el uniforme escolar si que puede ocultar muchas cosas, jamás me volvería a meter con ella, ahora me daba miedo tan siquiera pensar en que ella intentará golpearme.
Su sudor parecía aceite de esos que usa mi madre para sus manos, su cabello aunque estaba alborotado parecía estar perfectamente peinado.
Espero que esa sensación haya sido simple admiración, ella es casi un hermano para mi, no puedo pensar en ella de otra forma, no, NO.

Cuando por fin acabo, me pidio que la esperará y que fuera a comprar algo para comer.
Así que fui y compré unas alitas adobadas, las favoritas de Rox, es curioso como Rox queda con Box, supongo que su padre por eso la llamó así.

Ya cambiada y hambrienta Rox se comió las alitas contándome que lo que yo vi solo era una pequeña parte de lo que entrenamiento. ¡Y se veía agotador! No quería imaginar como era el entrenamiento completo.

Después de eso fuimos al parque, le conté todo el asunto de mis padres y ella dijo que los adultos a veces se toman todo muy encerio, perjudicando a los jóvenes, que era cuestión de tiempo para que todo volviera a ser normal.

De verdad deseaba, anhelaban, que tuviera la razón.

Hola, Soy Maxxie.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora