Hasta luego y Bienvenida
Despierto por el sonido de alguien moviendo las cortinas de mi cuarto. Abro los ojos como puedo, pues mi madre acaba de abrir las ventanas y la luz me molesta la vista. Veo la hora en el despertador, son las 12:00 de la tarde, ¿cómo pude dormir tanto? Ah, sí, Netflix hasta las dos de la mañana. Mi madre sale del cuarto y rápidamente me meto al baño para asearme.
Hoy sale mi vuelo y voy tarde. El viaje es como de dos horas al aeropuerto de la capital y mi vuelo sale a las 5:00 de esta misma tarde. ¡Dios! ¿No dije yo que iba a estar estresada los próximos dos días? Salgo de la bañera y me envuelvo en una toalla. Voy a mi habitación y busco la ropa que compré para el viaje. Me visto rápido y dejo mi pelo suelto no es que lo tenga lacio, porque tengo el pelo ondulado, pero hace tres días me lo he estirado con la plancha. Voy a la cocina y veo que mi padre aún no llega, pero mi madre ya está haciendo el almuerzo. Sí, mi madre es una mujer a la que gusta tener la comida a tiempo.
—Hola, madre— digo mientras abro la nevera y cojo el bizcocho que he preparado hace dos días. Palto un pedazo y me lo como
— ¿Quién me va a llevar al aeropuerto? —hablo con la boca llena, solo para molestarla. Ella detesta que hagamos eso.
— Primero, no hables con la boca llena, Aria Márquez. Segundo, cierra la boca para comer— la cierro y sonrío. Podré tener la edad que tenga y sé que ella siempre me regañará por lo mismo. Si solo supiera que lo hago para molestarla. ¿Qué haría yo sin esta mujer? rio mentalmente— y tercero, te vamos a llevar todos.
— ¿Y eso? —pregunto extrañada.
— Bueno, tu hermana quería acompañar a tu padre a llevarte y yo no quiero quedarme sola, entonces decidimos que los tres te llevaremos.
— Ahh, está bien. En ese caso a qué hora llega pap...
— ¿Hablando de mí? —al parecer me equivoqué cuando pensé que papá trabajaría hasta el mediodía. Va donde mamá y la abraza por la espalda dándole un beso en los labios.
— Claro que no. —digo riendo por su comportamiento.
Admiro su amor. Es como si el tiempo se detuviera cuando se miran a los ojos, como si el mundo dejara de existir y solo quedaran ellos, compartiendo algo que va más allá de las palabras. Tienen una conexión que parece mágica, casi imposible de describir. Cuando algo pasa, cualquier cosa, se miran y sonríen, como si compartieran un pensamiento secreto, como si fueran dos mitades de una misma alma. Amo su amor, la naturalidad con la que existe, como si siempre hubiera estado ahí. No es que yo no tenga ese amor. Lo tengo, o al menos eso creo. Con Guillermo todo es diferente. Nuestra relación no tiene esa chispa que los demás ven en ellos. Con él todo es serio, práctico, casi seco. Rara vez me dice algo dulce, algo que pueda hacerme sonreír sin motivo. Mensajes románticos dignos de una postal no existen en nuestra historia, no son parte de su forma de ser. Nuestra relación se ha construido sobre la base de abrazos y besos, una rutina cómoda, pero carente de ese brillo que tanto admiro en los demás.
Sin embargo, ahora hay algo más. Algo que ha cambiado la dinámica desde hace dos días. Una proposición de matrimonio. Solo pensar en ello me pone nerviosa. La idea flota en mi mente como un globo que no logro atrapar. ¿Es esto lo que quiero? ¿Es este el amor que merezco? No puedo evitar preguntármelo, aunque las respuestas todavía me eluden.
— Aria...— mi madre me saca de mis pensamientos— Tu padre te está hablando —habla autoritaria
— ¿Ah?... Ajá, sí claro ¿qué paso papi? —Él me mira extraño y dubitativo, como si hubiera leído mi mente.
— ¿Estás bien, Aria? —me le quedo mirando, seria. "Ay, papi, si supieras"
—Sí, todo bien. ¿Qué me estabas diciendo? —trato de evitar el tema. Miro a mami y ella aún sigue poniendo la comida
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EL DESTINO (Disponible en Amazon)1ra parte
Novela JuvenilAria, una joven decidida a vivir la vida según sus propios términos enfrenta un viaje emocional donde el pasado y el presente convergen de maneras inesperadas. Entre reencuentros con su mejor amiga de la infancia, Kashlin, y el redescubrimiento de u...
