Enamorada

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Sería muy obvio decir que fue el beso más esperado, pero lamentablemente no fue el primero, pues mi virginidad de labios había sido perdida hace dos años, exactamente un mes después de cumplir 15 mientras jugaba verdad o reto con mis compañeros de salón. Quien me habría propuesto besar a José en ese entonces no era nadie más ni nadie menos que mi mejor amiga Emily, quien buscaba para mi un nuevo amor. Debo decir que sus planes fueron en vano, a pesar de que aquel muchacho era presumamente atractivo no me sentía atraída por él, y menos por el beso que fue una sensación biológica, pero para nada química. Actualmente José ya no se encuentra en la academia Crozer, pero de vez en cuando se une a las reuniones que realiza la clase cada mes.

Ciertamente, todo era distinto con Alex, de quién estaba realmente enamorada. Comprobé mis más profundos sentimientos, en ese beso, millones de sustancia químicas que llegaban a mi cerebro como oxitocina y dopamina, permitían que en mi cuerpo una serie de sensaciones me recorrieran de los pies hasta la cabeza. 

El beso se detuvo luego de unos pocos minutos, la verdad se sentía bien, de echo se sentía mejor que en un sueño.

*Espera.-Pensé.- a menos que este fuera uno, tal vez me había quedado dormida en clases, y nada de esto era real*

Mis pensamientos se vieron comprometidos a venirse abajo una vez que Alex tomo una porción de mi cabello en sus manos y la olfateó como si imitara a un perro sabueso.

-¿Qué shampoo aplicas?.- Preguntó mientras todavía tenía pegada su nariz cerca de mi cuello con su mano a la misma altura.

No podía evitar sonrojarme tal cual tomate mientras Alex permanecía en dicha posición, hasta creo que esos frutos redondos podrían sentir celos del color rojo que tomaba mi rostro en ese momento.

-Tienes unos labios dulces.- Afirmó mientras rozaba su dedo pulgar en ellos.- Tu cabello igualmente huele delicioso, desprende cierto olor frutal Mia.

-Ehhhh... Yo......U-so e-el shampo que-que compra ma-má- Tartamudeé con mi cara que cada vez se incendiaba más.

La expresión desamparada que tenía Alex sobre mi persona, se habia transformado en una tierna cara dulce como si todo estuviera normal.

- Lo siento si te echo sentir incómoda.- Dijo mientras frotaba su mano sobre su cabeza.- Es sólo que me gustas mucho, para serte sincero, todo comenzó desde el día del proyecto estudiantil de hace unos meses, desde allí sentía mucho recelo de hablar contigo.- Sus mejillas tomaron un ligero color salmón. Dios!, hasta cuando se sonroja es lindo.- Siempre estás al pendiente de otros y tienes una actitud muy fresca.

- Tú-tú también me gustas.- Afirmé un poco desconfiada.- Me gustas desde hace mucho.

- ¿En serio?, nunca parecí notar que la señorita Arcell gustaba de mí persona.- Río.

-Bueno, y yo tampoco me he percatado que el reconocido Alex Dancel tenía sentimientos ocultos por mí.- Bromeé.

-De todas formas ambos hemos sido unos despitados al parecer. Señorita Mia.- Dijó  mientras sostenía mi mano entre las suyas con un tono que parecía imitar a los caballeros de un libro de la edad antigua .- Ahora que hemos aclarado estas dudas amor, ¿Me haría el favor de ser mi novia?

-No es una pregunta que me esperaría luego de hablar dos días.- Dije seriamente.

- Lo sé, es sólo que desde hace un tiempo he querido armarme de valor para hablarte y todo eso. Así que cualquiera que sea tu respuesta, no me enojaré, al contrario me esforzaré aún más.

- Pero no he dicho que no, y mi respuesta es un si afirmativo.- Dije señalando mi pulgar arriba.

- Aún así me esforzaré mucho Mia.- Dijo con la mano en el corazón. Ambos lo haremos ¿no?

 Y Si Jugamos A ser NOVIOS? Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora