No puede ser!

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Desde que tengo memoria siempre me he motivado a obtener buenas calificaciones, y he sido consciente de mi habilidad para aprender las materias difíciles y ser llamada "lamebotas" por el resto de mis compañeros. La verdad ese tipo de apodos impuestos por otras personan con respecto a mis capacidades no me afectan en lo absoluto, sino todo lo contrario, aumentan mi egocentrismo estudiantil. Claro que nunca se lo restriego a nadie, únicamente es por mi autoestima personal de la que me siento muy orgullosa.

 Hoy es el primer día de mi mes favorito del año, Febrero. Muchos insinuarán con sarcasmo que tiene que ver con la aclamada y más esperada celebración de enamorados que existe, y la verdad es que es así, ¿para qué negarlo? sería ridículo hacerlo cuando es la primera vez que de seguro pasaré en compañía de un chico atractivo y sexy, con S mayúscula.

Sin embargo, desde que era una criatura con conciencia, entendí que la vida era ciertamente equilibrada y que no todo era color rosa, pues como perrito faldero de este mes le viene siguiendo las evaluaciones por fin de quimestre. Sí! esas mismas que parecen haber sido inventadas solo por alguien con una mente realmente maquiavélica, sólo piénsenlo, ¿A qué persona descabellada se le ocurriría juntar toda la mazamorra de materia que te dan 5 meses en el colegio y juntarlo en una sola hoja a fin de "evaluar tus conocimientos"?  Bah! maldigo este sistema educativo y todo su esplendor. 


En fin, dejando a un lado la inevitable aproximación de los exámenes que rendimos esta época, los estudiantes a fin de mes organizamos una fiesta de San Valentín, para que todas las parejas puedan presumir su "incondicional" amor delante de otros,  o también resulta buena opción para que los solteros empedernidos encuentren de una vez por todas el amor tan cliché que buscan o que puedan declararse a esa persona especial de la cual han estado enamorados hace años o simplemente para todas aquellas personas que quieran una noche de puro baile y diversión entre amigos, sea cual sea la situación esta celebración resulta muy atractivo para los estudiantes, incluyéndome en esta singular ocasión a mí, ¿Qué curioso no? ¿Quién diría que yo Mía Adell, una chica dedicada a sus estudios y a sobrevivir a las múltiples locuras inventadas por mi mejor amiga, estaría interesada en una festividad de lo mas cursi? Vaya forma de empezar el año. 

Podría decir que nunca antes había estado tan entusiasmada en cuanto a esta fecha, pues los años pasados me limitaba a ayudar con los arreglos de la fiesta para luego no asistir, porque la verdad, aunque suene algo triste no tenía con quien ir, era muy tímida para ser capaz de preguntar algún chico si querría ir conmigo o para que algún chico siquiera se animara a invitarme e ir conmigo, y por otro lado arriesgarme a ir con mi mejor amiga era asegurarme a regresar sola a mi casa. Por ello la mejor opción para mí era quedarme en la casa de Emi viendo películas de romance vampirescas  un poco exageradas en cuanto a su historia con chicos extremadamente blancos y sexys como le gustan a ella.

Pero esta vez todo era diferente, tenía la certeza de que ahora tenía una pareja para bailar al son de la música. Estaba más que segura que la noche con Alex sería perfecta, tal vez era justo lo que ambos necesitábamos para reforzar lo que sentíamos el uno por el otro.

A partir de ese momento los días parecerían eternos, mi impaciencia empezaba a anunciarse sobre mi cabeza y mis manos estaban listas para sujetar aquel marcador de tinta roja permanente olvidado entre las ruinas de mis cajones y dejar huellas  con el, sobre el gran calendario colgante de mi pared blanca. 

Era oficial, ¡Estaba tan feliz! y esa felicidad tenía el nombre de Alex tatuada en toda su composición emocional.

Como si la vida complementara armoniosamente con mi estado de ánimo, un sol brillante invadía mi entorno esta mañana, podía sentir como cada rayo penetraba mi cuerpo y me ofrecía un cálido recorrido desde mi hogar hasta el colegio. Era un ambiente sosegado que me permitía repasar las lecciones de Matemáticas en paz. Este día parecía ser perfecto, y ojo con esa palabra que voy a repetir, p-a-r-e-c-í-a.

 Y Si Jugamos A ser NOVIOS? Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora