Decidimos dar de baja nuestras redes sociales momentáneamente después de los continuos ataques que empezamos a recibir tras el en vivo de la pijamada. Sin embargo, la hora ha llegado. Es lunes, debemos asistir a la escuela en vivo, directo y a todo color.
Las tres nos arreglamos en mi habitación y nos vemos fabulosas; al menos eso nos queda.
Yuji usa uno de sus tan comunes blazers que, en esta ocasión, acompaña con un vestido de color blanco a la altura de la rodilla, adornando su negro cabello suelto con una tiara de perlas falsas. Eleonora lleva jeans, tenis deportivos y una sudadera morada de la marca Nike que combina a la perfección con su candente tono oscuro de piel, luciendo su chino cabello entrenzado desde la parte alta de su cabeza hasta su media espalda. Por último, dejo mi corto cabello castaño suelto y despejo el fleco de mi frente con un par de broches claros, manteniéndome fresca con una falda a cuadros de color rosa, blusa blanca y unos cómodos flats.
Pero estoy nerviosa, muy nerviosa después de semejante show que armamos.
Aunque no compartimos tantas cosas, lo poquito que hablamos da material para mucho y me aterra lo que esas mentes macabras pueden idear para castigarnos.
—¿El triángulo perfecto está listo?—pregunta Eleonora antes de bajar del auto.
Trago amargo.
—S...Sí...i... —responde Yuji con bastante dificultad.
—Tengo miedo—confieso.
—¡Yo también!—chilla mi amiga y nos abrazamos.
Eleonora nos mira con desapruebo.
—No se muestren débiles porque es lo que esos monstruos quieren de nosotras. Con la frente muy en alto y una sonrisa luciendo lo fabulosas que somos, ¿entendieron?
Bajamos de mi automóvil, un Honda Civic de color rojo, y todo luce normal únicamente desde el estacionamiento hasta el pasillo recibidor del colegio, donde empieza nuestro infierno: día uno.
Mi mente reproduce la canción de "Highway to hell" mientras avanzamos y las miradas nos atraviesan con dolo. Recuerdo las sabias palabras de Eleonora y continúo la travesía con la frente muy en alto, sintiéndome orgullosa de lo que soy... al menos hasta que las bolas de papel llegan como proyectiles hacia nosotras.
—¿Qué carajos les sucede, trogloditas? —reclama Eleonora.
—Vámonos, no vale la pena —dice Yuji, tomando nuestros brazos para dirigirnos hacia nuestras aulas.
Tristemente, las primeras horas estamos separadas.
Entro a mi aula sola, sintiendo la mirada de todos. Fijo mi vista hacia el banco que tomaré, pero cuando estoy por llegar, una chica me lo gana... una chica llamada Rose.
—Gracias por abrirme los ojos, tú y tus brujas amigas al menos hicieron algo bien.
Chasqueo la lengua y giro, pero ya no hay butacas libres, al menos no adelante donde prefiero estar. Sin más opción, debo irme hasta el último asiento de la tercera fila, donde suelen sentarse los deportistas.
Con la vista fija hacia la pizarra, tomo aire y decido que simplemente me concentraré en la clase sin prestar atención a mi alrededor, pero no es muy conveniente cuando escucho un sonido por parte de la butaca de alado. Quien quiera que esté sentado ahí intenta comunicarse conmigo y me resisto lo más que puedo porque sé que no recibiré nada a cambio, sin embargo, cuando me doy por vencida ante tanta insistencia, volteo, Noé Gutierrez me sonríe.
¡Noé Gutierrez!
¡Es Noé, carajo!
¡Mamá! ¡Es Noé!
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POR FA, ¡NO TE VAYAS!
RomanceLos chismes no pueden faltar en una pijamada entre amigas. Cristina, Eleonora y Yuji lo saben muy bien. ¿A cuántos te tiraste? ¿Cuáles son los nombres de los infieles del colegio? ¿Quién es tu crush? ... ¿Qué es tu gusto culposo? Todo es risa y div...
