Seguimos caminando por el gran pasillo del hospital.
Todo estaba en silencio, no se escuchaba nada y eso me resultaba muy extraño, pero después de unos segundos logré escuchar un ruido detrás mía y me giré rápidamente para ver de que se trataba.
Otra vez , no había nada.
Jared se dió la vuelta mirándome con el ceño fruncido y después sus ojos se conectaron detrás, en la misma dirección que había mirado yo.
Su mano encontró la mía, tomándome por sorpresa y me puso a su lado, en un rápido movimiento. Quité mi mano de la suya de mala manera, obteniendo un suspiró frustrado de su parte y levanté la vista para mirarlo.
-¿Que estas haciendo? - pregunté mirando su mano y después puse los ojos en blanco al ver como volvía a tomarme de la mano con más fuerza para que no lograse soltarme.
-He cambiado de opinión y tu...- me señaló con su dedo índice y después se paró en medio del pasillo empujandome con cuidado cerca de la pared. - Te quedarás aquí y no saldrás hasta que yo venga. - susurró bajo como si intentara que nadie le escuchase.
Fruncí mis cejas y abrí mis labios para intentar decir algo pero me callé al ver como abría la puerta de la habitación de al lado con una sonrisa y hacia una seña invitándome a pasar.
Me crucé de brazos y negué con la cabeza obteniendo una mala mirada de su parte. Si su perfecta idea era encerrarme dentro como si aquello resolviera las cosas estaba equivocado, de todas formas no sabía que había en esa habitación y podría ser más peligroso que estar fuera con el.
-Entra Jenner . - dijo con voz dura e imponente. Por supuesto que no iba a entrar, no confiaba en él. Volví a negar y el soltó otro suspiro frustrado mientras negaba con la cabeza, imitando el mismo gesto que yo había hecho. - Vas a entrar quieras o no. - el tono de voz que usó envío escalofríos a mi cuerpo, pero no me moví de mi sitio.
Le empujé y me eché a una lado mientras el tomaba su cabello y lo peinaba hacia arriba, en señal de nerviosismo y frustración.
Me crucé de brazos y me alejé unos cuantos pasos de él, bajo su atenta mirada. Vi como negaba con la cabeza y copiaba mi postura. Al parecer imitar mis gestos era lo primordial para el.
-¿Porque quieres que entre? ¡Sabía que no eras de fiar! - grité señalandolo con mi dedo índice, acusándolo con mis palabras. El esbozó una pequeña sonrisa y después comenzó a reír divertido.
- Que desconfiada eres... - negó con la cabeza mientras seguía riendo. - Lo hago porque es peligroso, no vayas a pensar que soy un asesino o psicópata que quiere matarte. - dijo mientras caminaba en mi dirección. Me eché unos pasos hacia atrás, nuevamente, al ver como se acercaba y vi como tensaba la mandíbula y me miraba exasperado.- No vas a moverte. - susurró mirándome a los ojos.
Me paré en seco al escuchar aquellas palabras como si el tuviese algún tipo de control sobre mi cuerpo y pude ver como sus ojos azules había cambiado un poco, esta vez tenía un color rojizo, igual que la vez en la que entró a la habitación en la que me encontraba con su hermano.
Entré abrí mis labios al observar atentamente sus ojos y sentí mi corazón latir con más fuerza.
Parpadeé un par de veces y volví a mirar sus ojos, en efectivo seguía con ese color y me resultó extraño, sobre todo, por el hecho de que mi cuerpo estaba estático aún.
Intenté mover mi cuerpo pero no obtuve resultado, mis piernas no me obedecían, mis brazos tampoco, en cambio lo único que podía controlar, eran los pensamientos.
-Me alegro que me escuches. - dijo, esta vez tomando mis hombros con sus dos manos. Sus ojos seguían de ese color rojizo, que daba realmente escalofrios y sin saber que más hacer para dejar de verlos, cerré los mios. Le escuché soltar una maldición y sentí como las extremidades de mi cuerpo volvían a obedecerme, después de unos segundos, sintiendo un intenso hormigueo recorriendo todo mi cuerpo.
Me di rápidamente la vuelta y al hacerlo abrí mis ojos, cosa que no debia haber hecho.
Delante de mi, estaba la enfermera loca que me había seguido durante todo este tiempo, tenía una enorme sonrisa en su rostro mirándonos a los dos con su cabeza ladeada. Su cabello estaba despeinado, seguramente por haber estado corriendo todo el rato, al igual que su uniforme de hospital, que se encontraba totalmente arrugado.
Me eché hacia atrás chocando con el pecho de Jared y sentí su brazo engancharse al rededor de mi cintura, en modo protector.
Levanté mi vista y observé sus ojos con miedo, pero para mi sorpresa volvían a ser como antes, con ese intenso azul. Cosa que hizo, que mi estrés disminuyera un poco.
¿Me había imaginado todo eso? ¿Enserio?
No por supuesto que no. Muchos me estaban tratando como loca, no iba a hacer yo lo mismo.
Volví la mirada al frente y vi como la enfermera comenzaba a acercarse con pasos lentos, sin prisa alguna y sin borrar la estúpida sonrisa de su rostro.
Sentí el brazo de Jared tensarse y después de unos segundos me soltó tomándome de la muñeca y tirando de mi hacia atrás.
Enganché mis uñas en su camiseta y fue inevitable no mirara hacia adelante, dejando ver mi asustado rostro a la enfermera que seguía caminando, hacia posicionarse, finalmente, delante de Jared. Sus ojos se posaron en mi, por unos segundos divertida por mis actos y después volvió a hacer contacto con los ojos de Jared.
-Quiero a la chica. - dijo con voz distorsionada. Era una mezcla entre un tono de voz agudo y grave, un sonido aterrador que no había escuchado en mi vida y que lograba enviar escalofríos de terror por todo mi cuerpo.
Solté un jadeo de sorpresa, ya que, no era el mismo tono de voz que escuché, cuando me había hablado antes, asi que, apreté más la camisa de Jared apoyando mi frente en su espalda. Estaba temblando de miedo.
-Bueno, el problema es que... no quiero. - soltó Jared con ironía, encoginedose de hombros.
Abrí mis ojos al escuchar sus palabras y un escalofrío recorrió mi cuerpo al escuchar la risa del extraño ser que tenía delante de mi, estaba en el cuerpo de una mujer, pero la voz que salía de sus cuerdas vocales no coincidían con ella. Rápidamente, numerosas imágenes de películas de terror en la que la persona había sido poseída por algún ser maligno, vinieron a mi mente, pero mis pensamientos fueron interrumpidos.
-¿Quieres que sea por las buenas o por las malas? - preguntó no muy divertida, y casi pude sentir su garganta desgarrarse. Como si no pudiera controlarla del todo.
¿Que demonios pasaba aquí?
Podría jurar que estaba viviendo en un mundo irreal, con dos seres extraños, que al parecer, para mi sopesa me conocían. O eso me parecía.
¿Los dos, enserio? ¿Desde hace cuanto tiempo tienes tantos amigos Jenn? ¡Eres genial!
-Me aburren las cosas por las buenas. - escuché decir a Jared y al momento sentí mi corazón bombear mucho más rápido, si aquello era posible.
En una milésima de segundo sentí sus manos empujarme lejos y choqué mi espalda contra la dura pared sintiendo un fuerte dolor, mi cuerpo finalmente siendo separado del suyo.
Apreté mis dientes y me dejé caer al suelo, lentamente, quedándo sentada.
Miré al frente al escuchar un fuerte estruendo y vi el cuerpo de Jared en suelo, observé sorprendida a la mujer y rápidamente quité mis ojos de los de ella, al ver como me devolvía la mirada. Esto no podía haberlo hecho una persona normal, nadie podría derribar a un hombre como Jared con un solo dedo.
Jared soltó un quejido tomando la parte baja del abdomen, con una mueca de dolor y sus ojos hicieron contacto con los míos.
Le vi respirar dificultosamente, con su pecho subiendo y bajando con lentitud.
Tapé mi boca con mis dos manos al verlo y después ladeé mi cabeza y vi a la extraña mujer acercarse hacia mi, pegué más mi espalda contra la pared, aún sabiendo que no podía echarme hacia atrás, sorprendida ya que no me dí cuenta de su presencia, y observé sus ojos, atentamente.
Eran totalmente negros, casi grité del horror al verlos, al igual que sus ojos, todo en ella se veía sobrenatural.
Eran dos opciones, o me estaba volviendo loca, o los colores de ojos que vi en Jared y esta mujer eran los más normales del mundo.
-Tranquila pequeña, tu te vienes conmigo. - vi su mano acercarse hacia la mia y le di un golpe para que no me tocara, escuché su risa forzada, inundar mis oidos y en un segundo de despiste por su parte me levanté de golpe y comencé a correr en dirección a Jared, cosa que me sorprendió ya que el no estaba tendido en el suelo como hacía unos minutos, no había ni rastro de él. En esos momentos, muchas imágenes pasaron por mi mente, como por ejemplo su cuerpo ensangrentado y sin vida y por otra el hecho de haberme abandonado, me hacía sentir un poco herida.
Sentí una fuerza sobrehumana tomar mi cabello con dureza, para poder tirarme hacia el suelo.
Solté un quejido de dolor cuando mi espalda impactó contra el suelo y levanté la cabeza para mirar a la extraña frente a mi, su agarre en mi pelo habia cesado y mi cuerpo había comenzado a temblar agresivamente. Poco a poco comencé a echarme hacia atrás con ayuda de mis brazos mientras ella seguía caminando con pasos lentos hacia mi, sin dejar de mirarme como si fuera un insecto insignificante.
Después de unos segundos, escuché un estruendo hacia atrás mía, seguido por un fuerte rugido y para mi alivio conseguí ver, por el rabillo del ojo, a Jared detrás de mi, efectivamente, y de frente a la enfermera con rostro serio. Pude ver que el semblante de la enfermera cambió, esta vez se notaba fastidiada y con sus labios fruncidos sin dejar de mirar detras mia. Mi vista se posó hacia el frente y detrás de la enfermra, para mi sorpresa vi al chico que había cuidado hacia unos días en el hospital.
Jayden estaba, al parecer más sano que nunca, mirando con rabia a la extraña que había invadido el hospital.
La vi apretar sus dientes fastidiada, al girar y mirar a Jayden y después su rostro cambió a uno de sorpresa cuando sintió algo atravesar su estómago por completo. Todo fue tan rápido que ni siquiera me había dado cuenta y tampoco había asimilado lo que estaba viendo.
Abrí los ojos horrorizada y ella bajó su mirada hacia mi con su rostro lleno de confusión, seguramnete pensando que fui yo, pero al ver que no tenía nada entre mis manos, fijó su mirada en el cuchillo. Vi como Jared empujaba más el cuchillo, provocando que ella soltara un grito desgarrador.
Miró al techo gritando más fuerte, las lágrimas en modo de sangre corrían por sus ojos y sus facciones estaban totalmente forzadas. Observé como un pequeño líquido negro caía encima de mis piernas, desde su estómago, bajando por por el cuchillo, viajando por sus manos, las cuales se encontraban alrededor del cuchillo, para finalmente bajar e impactar contra mi. Llenandome, de lo que se suponía que era sangre.
Me eché rápidamente hacia atrás comenzando a jadear, pero sentí las manos de Jayden tomándome por los brazos para intentar levantarme. El cuerpo de la enfermera cayó al suelo inerte, delante de mi y mis ojos se centraron en los de Jared, el tenía la mirada pérdida en el cuchillo que había soltado en el suelo, provocando un pequeño estruendo. Le escuché suspirar con pesadez y sentí mis ojos llorosos mientras miraba el cuchillo y a la mujer tendida en el suelo.
Observé como caminaba tranquilamente hacia mi y me fue inevitable no soltar unos sollozos.
Estaba realmente asustada y no sabía que estaba pasando y porque me había topado con esas personas.
-¿Estas bien? - preguntó en un susurro intentando tocar mi cabello con sus dedos.
Me eché rápidamente hacia atrás bajo la atenta mirada de Jayden y tapé mi rostro comenzando a llorar más fuerte.
-¡Jenner! - escuché como gritaba una voz muy reconocible para mi. Bajé las manos dejando ver mi rostro lleno de lágrimas y a lo lejos, detrás de Jared conseguí ver el rostro horrorizado de mamá, mirandonos a los tres con asombro y observando por unos segundos el suelo ensangrentado en el suelo.
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The devil you know.
Paranormal'Nadie en la historia de la tortura fue torturado, con la clase de tortura con la que tú serás torturado.' (Obra registrada en safe creative 2101226672861)
