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1. "Luna llena."

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¡Jenner! - la puerta de la pequeña oficina se abrió y giré mi rostro, observando como la figura de mi madre se adentraba cerrando la puerta por detrás. Suspiré sin darle mucha importancia y volví a concentrarme en mi móvil.- ¿No se supone que deberías estar estudiando? - preguntó con el ceño fruncido y puse los ojos en blanco sin despegar la mirada del pequeño aparato.- Jenner ... - volvió a decir con cansacio al ver que no contestaba. Mordí mi labio inferior con frustración y posé mi vista en ella.
-Sí, debería estar estudiando pero obviamente no lo estoy. - dije completamente irritada y le mostré el móvil que se encontraba entre mis manos moviéndolo de un lado hacia otro bajo su atenta mirada. Ella elevó una ceja en mi dirección después de despegar la vista del pequeño aparato y se cruzó de brazos.
- Sí, ya veo que no lo estás haciendo. También puedo notar tu mala educación creciendo por segundos...- contestó comenzando a asentir. Y yo por el contrario no dije nada, no contesté y tampoco tenía intención de comenzar una discusión. - Discutiremos más tarde sobre tu comportamiento inadecuado. Pero por ahora tengo una buena noticia para ti.- soltó en un tono firme y severo. - Sabes perfectamente que la carrera de medicina es muy complicada y supone muchísima dedicación. Por lo tanto deberías comenzar a realizar tus prácticas, cuanto antes mejor. Así que... te asigné un paciente que acaba de ingresar de urgencias y necesita un cuidado especial. - dijo y abrí los ojos como platos totalmente asombrada por lo que me acababa de decir.
- Mamá... - comencé a decir negando con la cabeza. - ¿Te has vuelto loca? ¡¿Cómo pretendes que haga algo así sin un mínimo conocimiento de medicina?! ¡Llevo tan solo tres meses en la Universidad, por Díos! - solté elevando el tono de voz.
- Confió en tus instintos y en que lo harás lo mejor posible. - dijo observandome con detenimiento. - Sabes muy bien que todos en nuestra familia fueron médicos... eso lo llevamos en la sangre.
- Y tu sabes perfectamente que odio la medicina y que estudio todo esto por obligación. - contesté entre dientes. Ella entreabrió sus labios con la intención de contestar pero me levanté de la silla y comencé a andar en dirección hacia la puerta. Después de unos segundos la abrí, saliendo de la oficina seguida muy de cerca por mamá.
Comenzamos a andar por el enorme y largo pasillo sin dirigirnos ni siquiera un par de palabras y después de unos minutos nos paramos frente a una puerta, en la que se podía leer perfectamente el letrero que indicaba que aquella era la habitación 408.
Mamá abrió la puerta lentamente y en ese mismo instante mis piernas comenzaron a temblar de los nervios que estaba sintiendo. Una vez dentro pude observar el sitio en el que me encontraba y un pequeño escalofrío recorrió mi cuerpo por completo.
Las paredes eran blancas y aquello hacía ver la habitación mucho más grande de lo que en realidad era.
Estaba completamente llena de numerosos aparatos y un incesante pitido comenzaba a inundar mis oídos.
Justo en medio de todo aquello se encontraba situada una cama, en la que yacía un chico cubierto con una sábana blanca hasta su cintura.
Llevaba numerosos rasguños por todo su abdomen y sus brazos estaban cubiertos por muchísimas vendas por lo que se podía ver que, sea lo que sea lo que hubiera pasado fue grave ya que necesitaba la ayuda de un tubo para poder respirar.
-Acércate. - escuché decir a mi madre haciendo una seña con su mano para que me dirigiera hacia ella, y eso fue exactamente lo que hice aunque sin mucho entusiasmo por la labor que iba a realizar.
De pronto y tomándome por sorpresa, lanzó una bata blanca en mi dirección idéntica a la que llevaba ella y la atrapé a tiempo para que no cayera al suelo. La miré con el ceño fruncido por unos instantes, como si fuese un extraño espécimen que no había visto en mi vida y después de unos segundos decidí ponermela para cubrir mi cuerpo con ella. - Bien. - dijo mamá y se dió la vuelta tomando un par de papeles que se encontraban puestos encima de la mesita al lado de la cama del paciente, empezando a echarle un vistazo muy por encima.- Su nombre es Jayden Ackless. Aquí sostienen que su estado es debido a un accidente automovilístico... - comenzó a decir frunciendo su ceño sin despegar la mirada de los papeles. Me acerqué un poco hacia la cama del paciente, sin decir nada sobre lo que mamá me decía y lo observé. A decir verdad se veía que estaba en un estado muy crítico, tenía un aspecto horrible.
-¿Qué se supone que debo hacer?- pregunté sin despegar mi vista del chico al que, al parecer le resultaba cada vez más complicado respirar. Lo podía notar por la manera en la que su pecho subía y bajaba.
- Asegúrate de que no haya ninguna complicación. Este paciente requiere un cuidado muy especial ya que se encuentra en un estado bastante crítico. - comenzó a decir, dejando los papeles que había cogido en la misma mesita.
-¿Tu jefe sabe lo que estás haciendo? - pregunté intrigada y ella se dió la vuelta dispuesta a salir de la pequeña habitación. - Le encantará saber que yo me encuentro aquí, sin ninguna clase de titulación fingiendo que sé lo que hago. - solté y ella se paró unos segundos para mirarme por encima del hombro.
-Cuando uno de esos aparatos comience a sonar, avísame. - dijo y después salió cerrando la puerta de manera suave. Yo solté un suspiro y volví a fijar mi vista en el paciente que tenía frente a mis ojos.
- Puedo hacerlo... - susurré para mi misma, intentando darme ánimos.
Miré por toda la maldita habitación, sin embargo no había ninguna silla para sentarme por lo tanto debería permanecer de pie todo lo que durase el turno impuesto por mi madre. Y comenzaba a preguntarme que iba a hacer en todo ese tiempo que debía estar si no había nada interesante, ni siquiera tenía mi móvil para entretenerme el tiempo que durase aquí metida.
Después de unos veinte minutos me encontraba andando de un lado a otro de la habitación sin despegar mi vista del chico que estaba ahí tumbado y posteriormente me decidí a caminar hacia la ventana que tenía justo a unos metros de distancia para observar la oscuridad en la que estaba sumida la calle.
Era de noche, no podría decir con exactitud la hora, pero estaba más que claro que eran más de las doce de la madrugada. Apenas había vehículos circulando por la calle, por no decir que no podía divisar más de un par de personas caminando por el lado contrario.
De pronto un suave gemido de dolor resonó detrás de mí y me dí la vuelta con rapidez y con el corazón latiendo con mucha fuerza. Troté hasta la cama del chico casi tropezandome con mis propios pies y lo miré en busca de algún signo que me indicara que algo iba mal, pero simplemente pude observar sus fracciones, las cuales se encontraban suavemente endurecidas.
Podía ver su mandíbula la cual se encontraba completamente apretada, al igual que sus manos, dejandome ver el aspecto blanquecino de sus nudillos debido al acto. Se veía como si él estuviera sumido en un profundo sueño que no le dejaba despertar.
Un nuevo gemido volvió a salir de su boca y comencé a mirar las dichosas máquinas las cuales no hacían ningún ruido y después de ver como comenzaba a moverse suavemente tomé los papeles de su mesita sin saber que demonios hacer.
Algo asemejado a un gruñido inundó la pequeña habitación y solté los papeles debido al susto esparciendolos por el suelo.
Llevé las manos hasta mi cabeza y comencé a hiperventilar sin saber que hacer ya que no había ningún signo de que algo andara mal. De pronto pude ver como el chico intentaba levantarse y me acerqué a él con rapidez intentando impedirselo.
Sus ojos se abrieron de repente tomándome por sorpresa y soltó un sonoro rugido, que me sobresaltó, provocando que tropezara con mis pies hacia atrás y cayera sobre mi trasero. Se encontraba completamente aturdido ya que empezó a mirar el lugar con sus cejas fruncidas. Tomó el tubo que cubría su boca y se lo quitó con brusquedad al igual que los numerosos cables que se encontraban en sus muñecas.
No me dió tiempo ni siquiera a reaccionar ya que después de unos minutos, la puerta de la habitación se abrió de repente chocando con dureza contra la pared, resquebrajandose un poco debido a la fuerza con la que la abrieron.
Mis ojos se posaron en la figura que tenía delante y pude observar a otro chico parado en el marco de la puerta, el cual se encontraba respirando con dificultad.
Pequeños mechones de su cabello caían sobre su frente. Sus cejas estaban fruncidas y sus labios ligeramente entreabiertos.
Su mirada se posó en mí y después en el paciente que tenía detrás.
- Jared... - escuché susurrar débilmente.
Giré mi cabeza hacia el lado contrario y pude ver a mi paciente intentando levantarse de su cama con dificultad.
Ahora podía darme cuenta de que ellos dos se parecían muchísimo físicamente, simplemente la diferencia podría estar en que el chico que acababa de destrozar la puerta parecía unos cuantos años mayor.
- Ho..Hola. - dije con la voz entrecortada. Tragué saliva e intenté ponerme de pie, pero estaba demasiado nerviosa como para conseguir levantarme.
El chico que se encontraba de pie me obsevó por unos largos segundos entreabriendo sus labios para decir algo, sin embargo pareció pensarlo dos veces ya que los volvió a cerrar al instante.
De pronto entró en la habitación con pasos rápidos y decididos dirigiéndose hacia donde se encontraba mi paciente y fruncí mi ceño al ver como intentaba ayudarle a ponerse de pie.
Mi paciente tenía sus cejas fruncidas y sus labios hacían una mueca inconfundible de dolor, mientras se quitaba las pocas agujas y pequeños tubitos que tenía a su alrededor.
El chico que estaba de pie, ayudándole no dejaba de mirar la puerta de la entrada a cada segundo seguramente asegurándose de que nadie fuera a entrar y después de unos segundos de haber quitado todo lo que tenía alrededor el otro chico, éste lo ayudo a ponerse en pie y se tambaleó hacía atrás un par de veces.

- Es..espera... n..no puedes...- arrastré débilmente las palabras. Cerré los ojos por unos segundos ya que sentí de pronto un horrible pinchazo detrás de mi cabeza, sin embargo los volví a abrir e intenté ponerme de nuevo de pie, en un nuevo intento fallido ya que volví a caer sobre mi trasero. Me sentía muy débil y mareada y no tenía ni idea de lo que me estaba pasando.
- Jared...- comenzó a decir el chico que intentaba con todas sus fuerzas mantenerse en pie. El supuesto Jared lo miró con preocupación y al ver lo difícil que se le hacia la tarea de permanecer de pie, tomó uno de sus brazos y lo llevo hasta que consiguió que rodeara su cuello para después poner su brazo en la parte baja de su cintura y comenzar a andar. - Duele como la mierda. - soltó quejándose por el dolor de su brazo, mientras su mano derecha se posó sobre su abdomen.
- ¿Podrás aguantar? - preguntó Jared, en un pequeño susurro a lo que el otro chico asintió apretando los dientes, pero sin dejar de caminar.
- Eh... Jared. -dije al fin, arrastrando nuevamente las palabras. Jared se paró sobre su sitio y me miró por encima de su hombro totalmente extrañado.- Como sea q-que... te llames. - volví a decir posando las manos sobre el suelo, impulsandome para poder levantarme del suelo.- N-no pu..edes... - negué lentamente con la cabeza, pero no pude terminar la frase ya que nuevamente el mareo me dió de lleno y comencé a ver todo borroso poco a poco.
Jared me miró sin ninguna expresión en su rostro. Sus ojos profundamente azules como el hielo no dejaron de observarme, pero después de unos segundos hizo algo que me tomó por sorpresa.
Me sonrió... me sonrió de una manera completamente distinta, de una manera ... como si me conociera de siempre... Ese tipo de sonrisa que es indescriptible.
-¿Acabas de llamarme por mi nombre? - preguntó con gracia, como si hubiera dicho algo gracioso. Sin embargo su pregunta me sonó como si fuera un eco muy lejano, como si me estuviera alejando corriendo de él y ya no pudiera escucharle más. Y de pronto todo se volvió oscuro y no pude ver nada más, simplemente sentí como mi cuerpo se desplomaba al suelo.

The devil you know.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora